Lo grandioso del sacrificio de Jesús es que al derramar su sangre nos dio su vida a nosotros. Y esa sangre es compatible con la de todos. No importa del tipo que sea la nuestra.
La sangre, símbolo de sacrificio en la Biblia, tiene un efecto de redención y restauración cuando se trata del sacrificio que hizo Jesús por nosotros hace más de 2,000 años, y lejos de significar muerte, es señal de vida eterna.
El antibiótico para tanta podredumbre, putrefacción y corrupción moral se encuentra en la Cruz, aquella que, como predicó el apóstol Pablo, es motivo de locura para el mundo y los que se pierden, mas poder de Dios para los que le entregan su corazón a Jesús.
Si reconocemos que necesitamos a un Salvador, creo que es lógico pensar que tenemos que reconocer que sin él, sin Jesús, estamos mal. Que estamos perdidos y necesitamos quién nos salve.
¿Has pensado que tal vez mañana no hay tiempo y que esta podría ser la última Cuaresma de tu vida, tu último Viernes Santo, la última oportunidad de crucificarte con Cristo?<
bosque Jesucristo Cristo perdido camino reencuentro reconciliación salvación muerte fútbol soccer USL Concacaf Islanders consumismo tesoros perecedero Dios fe confianza desierto Israel Dios palabra creer incrédulo obedecer molestia Holograma CNN elecciones Obama abuela Tutu Hawai elecciones iglesia oracion valores Islanders Liga de Campeones de Concacaf Concachampions fútbol Tropa Naranja violencia somestica abuso sexual ciclo violencia valores Libre Asociacion Republica Asociada independencia estadidad politica