Creo que cuando Dios pone en su Palabra a Job como un ejemplo de integridad, lo que nos está dejando saber es que ser íntegros para el Señor es mucho más que ser una persona honrada y honesta, que no roba o no hace nada indebido.
El diccionario de la Real Academia Española define integridad o a la persona íntegra como aquella que es recta, proba (honrada) e intachable. Y por ejemplo, de esas tres definiciones o acepciones, si buscamos también en el diccionario la palabra honradez, dice que es integridad en el obrar.
Si escogemos la palabra rectitud, todavía es más amplia la gama de definiciones que nos pueden hacer entender a su vez lo que es integridad. Por ejemplo, el mismo diccionario dice sobre la rectitud que es la cualidad de recto. Y entre paréntesis al lado de recto, aparece como sinónimo la palabra justo. También define a la rectitud como la recta razón o conocimiento práctico de lo que debemos hacer o decir.
Pero hay una definición que aunque no se aplica a las personas, muy bien podríamos aplicarla a la actitud que asumieron muchos hombres de Dios en la biblia. Por ejemplo, otra de las acepciones de rectitud dice que es la cualidad de recto, pero entre paréntesis amplía su significado y dice que se trata de algo que no se inclina ni hace curvas o ángulos.
Y no es que me quiera poner poético o muy profundo, pero ¿acaso ese mismo carácter no fue el que mostraron los tres jóvenes judíos, Sadrac, Mesac y Abednego, que prefirieron que los metieran en un horno de fuego antes de inclinarse a una estatua y deshonrar a Dios.
Aquí, esa rectitud se evidenció literalmente en esos tres jóvenes que no se doblegaron ni ante el rey Nabucodonosor, ni ante la estatua que éste erigió, ni ante el edicto o ley que promulgó en contra del que se negara a hacerlo.
Daniel 3:17-18 muestra la actitud valiente de quien confía en Dios sobre todas las cosas: “He aquí nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará. Y si no, sepas, oh rey, que no serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua que has levantado”.
Pero volviendo al ejemplo de Job, cuando estudiamos su vida, podemos ver que su integridad, al igual que la de los tres jóvenes judíos que estuvieron dispuestos a morir por su fidelidad a Dios, se basó en que fue un hombre que a pesar de la prueba, de los problemas, y de las circunstancias, siguió siendo el mismo con Dios. A pesar de que incluso le cuestionó a Dios por qué lo abandonó, Job continuó amando a Dios.
Fue el tipo de persona que en las buenas y las malas sigue creyendo y sigue teniendo fe. La persona que no pone en duda el poder de Dios para cambiar la situación. O aún más, el tipo de persona que acata y acepta los designios de Dios no importa lo que eso implique y aunque no le guste.
Acaso no fue íntegro también Abraham cuando el Señor le pidió que le sacrificara a su amado hijo, Isaac. (Génesis 22) Aunque la petición del Señor le tiene que haber hecho pedazos el corazón, el padre de la fe accedió y no solo eso, sino que se encaminó al monte Moriah, agarró a su hijo, un puñal y emprendió camino dispuesto a obedecer.
Qué clase de fe. Pero sobre todo, qué clase de integridad, que independientemente de que no le gustara lo que Dios le pidió, siguió amando, obedeciendo, creyendo y actuando en fe.
La palabra íntegro da una noción de algo completo. Y en efecto, otra de las definiciones de íntegro es algo que no carece de ninguna de sus partes.
Para Job y cualquiera, sería muy fácil ser agradecidos o ser íntegros cuando todo marcha bien. Ahora que menciono este punto, démosle la aplicación que conocemos cuando hablamos de integridad como sinónimo de honradez.
Entonces sería bien fácil para cualquiera que teniendo las riquezas, tenga que afrontar los constantes aumentos que estamos viviendo en esta época de recesión y estrechez económica.
Es decir, que si yo tengo un sueldazo de $10,000 mensuales, a lo mejor no me dolería tanto tener que pagar $150 ó $200 mensuales de luz, $60 ó $70 de agua, más alrededor de $300 en gasolina, sin incluir las otras deudas, ni la hipoteca, etc, etc.
Pero, ¿cómo nos vamos a comportar si tenemos esas mismas responsabilidades que pagar, pero no ganamos ni una décima parte del ejemplo que puse de $10,000 al mes? ¿Qué vamos a hacer entonces? ¿Robarnos el agua y la luz? ¿Decir mentiras para que nos aprueben una ayuda económica?
En la próxima ocasión les hablaré en primer lugar de uno de los efectos de la mentira y sus consecuencias, así como de las características de lo que la Biblia considera una persona íntegra.
Los malos deseos y pensamientos conducen al pecado, y el pecado es muerte según la Biblia. Pero si damos paso a los sueños y pensamientos de Dios, nos conducirán a vida y esos sueños se convertirán en realidad.
Por más grande que sea el sueño de tu vida, vas a quedar neutralizado e inerte si permites que la duda se apodere de ti y que el temor te robe el sueño del Señor.
Aunque toda persona tiene sueños y metas que desea alcanzar, cuando ese sueño está en la voluntad de Dios, más que un sueño nuestro se trata de un sueño de Él. Es Dios soñando con nosotros.
¿Por qué todo me sale tan mal? Estoy en una mala racha. A lo mejor te has preguntado esto en medio de una situación adversa. Te pregunto si eres de los que has tratado todo tipo de alternativa, pero cada vez que te hablan de Dios ni siquiera consideras dirigirte a él.
Me imagino que los señores del Vaticano -y de cada una de sus sucursales alrededor del mundo- andan muy ocupados en estos días con el lanzamiento de su nueva edición ampliada de los pecados capitales, mientras encuentran la manera de explicar cómo es que ellos –tan santos ellos, tan buenos ellos, tan humildes ellos- están al margen del que condena a las llamas del infierno el “enriquecimiento excesivo”.
El rechazo a Jesús también lo vemos cuando se juzga a los hombres que quieren llevar su Palabra, y como excusa dicen, 'yo le creo a Dios pero no a los hombres'. Ignoran que Dios quiere usar precisamente a los hombres para llevar su mensaje.
Siempre hay quien acostumbra a cuestionar la grandeza de Dios, su sabiduría y su voluntad. Pero la Palabra de Dios por sí sola es contundente. Por eso, en esta ocasión le daré paso a la Palabra de Dios sin más ningún comentario, excepto decirles que Dios NO TIENE LIMITACIONES.
No conozco una sola persona que, tras optar por la gracia de Dios, haya renunciado a las vanidades de este mundo, sin ser bendecida con paz, felicidad, salud, prosperidad y el tesoro inmenso de sus promesas de vida eterna.
Es la primera vez que hago esto, pero en vista del poderoso testimonio del amigo y lector Luis Soto, aquí me permito publicar íntegro el relato de su experiencia con Dios y lo que vivió cuando se apartó de él.
En días recientes leía el periódico y casi paso de largo un anuncio, que de no ser porque así lo especificaba una nota en la parte inferior del mismo, hubiera creído que se trataba de un escrito fuera de sitio. De más está decir que el titular captó mi atención. Espero que haya captado la de muchas otras personas también, porque las líneas que seguían a continuación, revelan mucho de nuestra condición en Puerto Rico.
¿En qué lugar tienes a Dios? Creo que es una pregunta que tienen que hacerse no solo los que piensan que no necesitan de él para vivir, sino también aquellos que le hemos conocido pero que a veces por los afanes de la vida no le damos el lugar que se merece: el primero.
Hace 12 años que mi padre biológico murió, pero desde hace cinco fue que verdaderamente conocí que el Dios que me 'vendieron' como un Dios castigador, injusto y falto de amor, es en realidad un Padre. Y como tal, es un Dios que perdona y ama.
No me quisiera imaginar a cuánto ascenderán las temperaturas cuando nazcan y crezcan mis primeros nietos... No me quisiera imaginar cómo se racionará el agua en la Isla... No me quisiera imaginar una cuarta guerra mundial por el control de los abastos del preciado líquido... No me quisiera imaginar la nueva morfología del ser humano...
Las declaraciones del Papa Bendicto XVI sobre las consecuencias gloriosas de la evangelización en América durante la conquista han desatado un aluvión de respuestas que pretenden poner en perspectiva esta equivocada apreciación.
La idea del tiempo ha sido desde la antigüedad, uno de los conceptos más intrigantes para el ser humano. Aunque la ciencia, sobre todo la física, ha generado importantes teorías en el último siglo, lo cierto es que para todos el tiempo es un acuciante problema filosófico.
Siempre veía su rostro malhumorado al atenderme por el 'servi-carro'. Eso me chocaba, porque pensaba que un mal momento lo tiene cualquiera, pero que no es normal que cada vez que viera a la misma persona tuviera la misma actitud y sobre todo un trato tan seco hacia los clientes.
Una vuelta al inicio
En más de una ocasión he escuchado a muchos perdedores salir de una cancha diciendo que se sentían consolados ante una derrota porque lo dieron todo tratando de ser ganador. A otros los he escuchado decir que la derrota sólo los hará más fuerte y redoblará su deseo de triunfar.
No hay consolación ninguna al perder. Hasta este pasado viernes y sábado, siempre creí que sí existían elementos de consolación para un equipo al perder.
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