Pablo A. Jiménez
Jueves, 24 de Abril de 2008

La ficha del tranque

Jamás olvidaré una frase que escuché en una anécdota narrada por Marvin Santiago, cuando yo apenas era un adolescente. En la entrevista, nuestro “Marvelous Marvin”, el afamado “Sonero del pueblo”, indicó que uno de los momentos más importantes en su carrera fue su encuentro con Rafael Cortijo, quien estaba buscando un cantante para su orquesta. Marvin tuvo que enfrentarse a otro vocalista, improvisando soneos, para que Cortijo pudiera compararlos y tomar una decisión. La canción que tenían que cantar se titulaba “Dominó” y era de la autoría de Tite Curet Alonso. El coro de la canción decía: “El que no tiene ficha, no tranca el dominó”.

Claro está, Marvin se quedó con el puesto, comenzando así una carrera atropellada pero ilustre. Yo me quedé con la frase, que he usado innumerables veces, como un resumen de la filosofía boricua: “El que no tiene ficha, no tranca el dominó”.

Para mí, esta frase dice una verdad tan sencilla y tan profunda que se aplica en múltiples contextos. Son muchas las veces que, en medio de un diálogo pastoral, he narrado esta historia para preguntarle a la persona en crisis: “¿Quién tiene la ficha del tranque en la mano?”

Hace años comprendí que el origen, uso y abuso del poder es una de las facetas más importantes de la vida humana. Los sentimientos son importantes y la razón es suprema, pero los emociones más profundas y los mejores argumentos palidecen en importancia ante el poder. La persona que tiene poder toma decisiones que afectan a los demás. Quien no tiene poder, tiene recursos limitados para afectar la toma de decisiones.

Por esta razón, en las situaciones claves de la vida debemos preguntar: ¿Quién tiene el poder? ¿Cómo la gente usa el poder? ¿Cómo podemos ayudar a la persona que carece del poder necesario para lidiar con esta situación?

Permítanme volver al tema del racismo por lo que deseo sea la última vez en mucho tiempo. Me sorprende que continúo recibiendo comentarios de personas que todavía no comprenden mis columnas pasadas. Estas personas no entienden que el factor determinante del racismo es el manejo del poder.

Aclaro por enésima vez que el odio es malo, que es un vicio que mancha el alma, y que es un sentimiento negativo que todos debemos rechazar. Ahora bien, el punto que traté de resaltar en las columnas pasadas es, precisamente, que el racismo no es meramente el odio que se puede expresar a través de epítetos e insultos. El racismo más dañino se manifiesta cuando una persona -que puede ser muy "nice"- usa el poder y la influencia que pueda tener en contra de las demás.

Permítanme ofrecer un ejemplo. Yo estudié mi segunda maestría en Indianápolis. La escuela de teología donde estudié se encuentra en un barrio segregado, donde en algunas calles viven personas afroamericanas y en otras personas blancas. Yo no tenía auto y caminaba de mi apartamento a la escuela. Un buen día, una señora comenzó a gritarme insultos raciales. La señora, quien era angloeuropea, parecía estar un poco desajustada, por lo que nunca le hice mucho caso. Repasando las gavetas de mi vida, encuentro que esta señora ha sido quien ha proferido los peores insultos en mi contra. Sin embargo, su odio nunca me quitó el sueño, dado que ella no tenía poder alguno para hacerme daño. Ella no tenía “ficha” alguna para afectar mi vida.

Sin embargo, durante ese tiempo tuve un profesor que nunca me insultó, pero que me trató de manera racista. El caballero era un hombre blanco, demócrata liberal, que aseguraba tener ideas de avanzada. Lo triste es que él no estaba al tanto de su profundo racismo. Todo esto presentaba un grave problema para mí, dado que este amable profesor sí tenía una “ficha del tranque” en la mano. Como enseñaba en mi área de especialidad, él podía hacerme la vida verdaderamente imposible.

Sus actitudes racistas siempre fueron muy sutiles. Comenzó indicando que no deseaba que yo citara libros en español en mis monografías. Esto presentaba dos problemas, primero, porque casi la mitad de mi biblioteca personal estaba constituida por libros en español y, segundo, porque citar materiales en varios idiomas es parte integral de la erudición académica. Como este hombre afable sí tenía poder para hacerme daño, hablé con mi profesor consejero, quien intercedió a mi favor.

El segundo encontronazo ocurrió cuando cité un libro en francés, idioma que estudié en la Universidad de Puerto Rico. El maestro volvió a protestar, diciendo que él había olvidado todo el francés que había estudiado y que tampoco deseaba que citara libros en ese idioma.

El tercer mal rato fue más difícil, dado que el ataque vino disfrazado de halago. El profesor me felicitó por haber sacado “A” en las tres clases que llevaba con él. Sonreído, me dijo que estaba sorprendido por mis notas: “Yo pensaba que era imposible para una persona hispana sacar “A” en una de mis clases. Tú eres un estudiante excepcional”. Yo sonreí mientras me mordía la lengua, pues mi profesor nunca comprendió que me estaba insultando. Para él, las personas hispanas tenían una inteligencia inferior y no podían hacer trabajo académico al nivel avanzado. La experiencia de tenerme en el salón de clase no había cambiado su opinión. Sencillamente, él pensaba que yo era una “excepción” a la regla.

Quizás usted piense que exagero. Yo también lo pensé hasta que la registradora de la escuela me indicó que el amable profesor liberal había tratado de excluirme de todas sus clases, pero que el decano le había dicho que él no podía prohibir que yo completara mis estudios. A la hora de la verdad, el profesor había tratado de usar su poder para sacarme de la concentración.

Con el tiempo yo me gradué y el profesor quedó en el olvido. Cuando volví a encontrarlo, ya estaba retirado. Cada vez que lo veía, él me trataba con amor y le decía a quien pudiera escuchar que “a pesar de ser hispano” yo había sido uno de sus mejores estudiantes. Hasta el sol de hoy, el hombre nunca ha comprendido o aceptado sus actitudes racistas. Pero hoy su actitud no puede afectarme, ya que el profesor no tiene “la ficha del tranque” en la mano; hoy ya no puede limitar la carrera de estudiante alguno.

El odio es una mancha moral que debemos rechazar. Pero el odio mancha más a la persona que odia que a las víctimas de sus insultos. Por eso afirmo que el problema más grande no es el odio, sino el abuso del poder. Un racista “nice” que tiene autoridad para negarnos un empleo, para descarrilar nuestros estudios o para asegurarse de que cobremos mucho menos dinero del que merecemos es mucho más peligroso que un racista rabioso que no tiene poder para hacernos daño.

Quizás ahora puedan comprender mis argumentos, con los que espero cerrar este ciclo de comentarios sobre el racismo. La pregunta clave es: ¿Quién tiene el poder en esta situación? Una vez más, usted no tiene que estar de acuerdo conmigo. Mi propósito es invitarle a pensar de manera crítica. Después de todo, yo no tengo poder sobre usted o sobre los suyos y “el que no tiene ficha, no tranca el dominó”.

¿Cuál es su opinión sobre este tema? Le invito a comentar este blog y a hacer un frente amplio para hablar sobre valores.

El Rev. Dr. Pablo A. Jiménez es el pastor de la Iglesia Cristiana (Discipulos de Cristo) en el Barrio Espinosa de Dorado y el director de www.predicar.org, un portal electrónico dedicado al arte cristiano de la predicación.

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Domingo, 3 de Febrero de 2008

La nueva división de poder

El domingo pasado The New York Times Magazine publicó un extenso ensayo sobre la pérdida de influencia de Estados Unidos en el mundo.

Escrito por: Claudio Gaete | Enlace permanente | 3 | RSS
Domingo, 25 de Noviembre de 2007

Ellas al poder

Algunos economistas suelen decir que las amas de casa son las mejores administradoras de Hacienda.

Escrito por: Claudio Gaete | Enlace permanente | 2 | RSS
Jueves, 9 de Agosto de 2007

El poder de la oración

Orar es conversar con Jesús, con la confianza con que hablamos con un ser querido.

Escrito por: Antolín Maldonado-Jaime Torres | Enlace permanente | RSS
Jueves, 2 de Agosto de 2007

Como quisiera poder ir con mi perro a todas partes!

Como quisiera que nuestra isla de Puerto Rico se convirtiera en un lugar "animal friendly". Mis animales son parte integral de mi vida y siento mucha pena al ver las limitaciones que enfrentamos cuando quiero salir con ellas.

Escrito por: Mónica Ferrer | Enlace permanente | 4 | RSS
Lunes, 16 de Julio de 2007

Testimonio de Su poder

Solo Cristo sana, no importa cuál sea tu situación. Él puede hacerlo todo, pero aún así necesita tu aprobación. Escuche un testimonio en un fragmento de audio del programa De frente con la verdad, un foro para la Nueva Evangelización, que anima el compañero Jaime Torres Torres y se transmite todos los sábados de 10:00 a.m. a 12:00 del mediodía por WKVM 810.

Escrito por: Antolín Maldonado-Jaime Torres | Enlace permanente | RSS
Martes, 1 de Mayo de 2007

El Poder de la Duda

En las relaciones, uno de los aspectos de mayor importancia es la confianza. Sin embargo, en ocasiones esa confianza se ve afectada por la duda, creando una especie de “nube” que no nos permite enfrentar las situaciones con claridad.

Escrito por: Ena Mora | Enlace permanente | RSS
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