Desde que comenzó el proceso para implementar el Impuesto de Venta y Uso (IVU), MIDA se insertó en el proceso y se opuso a que el tributo aplicara a los alimentos no procesados. Iniciamos un diálogo con el Ejecutivo y el Legislativo para explicarle los efectos sociales y económicos que hubiera tenido incluir la comida no procesada como parte de los productos a ser gravados por el nuevo impuesto. Nuestro argumento principal ha sido que el alimento es un bien social y es el segundo renglón de consumo en Puerto Rico, después de los gastos de salud. Para el bien del pueblo, nuestros argumentos fueron aceptados y la Ley que habilitó el IVU excluyó los alimentos no procesados. Pese a que la intención legislativa era que los alimentos, estuvieran excluidos, el Departamento de Hacienda mediante reglamentación incluyó el pan, las galletas y otros productos considerados similares como parte de la base tributaria del IVU.
Meses más tarde, los legisladores Antonio Silva Delgado y José Chico, presentaron una medida para eximir del pago del IVU los tres productos anteriormente mencionados. Igualmente los portavoces en Cámara y Senado, Héctor Ferrer y José Luis Dalmau, respectivamente han endosado la medida. El Proyecto de la Cámara 4213 hace una rectificación a la Ley del IVU y da beneficios a los consumidores, sin afectar grandemente los recaudos. En MIDA realizamos un análisis económico que demuestra que el costo fiscal del proyecto es mínimo. De la misma forma en que hay otra medida legislativa que daría un alivio del pago del IVU durante el período de regreso a la escuela, esta medida representa un avance para los consumidores locales, especialmente a las familias de bajo ingresos.
En momentos en que la recesión aprieta el bolsillo de los consumidores sin piedad, esta medida vendría a hacerle justicia al consumidor sin menoscabar los ingresos del fondo general. En momentos de inflación y recesión, dejarle ingresos al consumidor parece ser la estrategia correcta. Como hemos señalado antes, urge una reducción de las tasas contributivas para ajustarlas a las grandes presiones que enfrenta el consumidor boricua. Por el momento, el consumidor sólo espera consumir pan, galletas y bizcocho sin el IVU.