Familiares y amigos lloran al sargento fallecido en Afganistán
Por Daniel Rivera Vargas / end.drivera2@elnuevodia.com
SAN LORENZO - El formalismo militar que caracteriza las ceremonias fúnebres en que se despide a un soldado caído en combate cedió momentáneamente ayer ante el dolor familiar.
“No dejes que se lo lleven, Dios mío, Dios mío”, gritó en determinado momento Antonia González, abuela materna del sargento José Joel Reyes Cruz, de 24 años, quien pereciera el 24 de julio cuando el vehículo en que viajaba en Afganistán fue impactado por un explosivo.
Su hija Zoraida, madre del sargento caído en combate, se le acercó con rostro triste y un miembro del Ejército la abrazó y la consoló.
El incidente con la abuela, quien luego recibiría atención médica, se suscitó durante la actividad militar ayer a la 1 p.m., y que culminó tres días de duelo en el pueblo. El viernes, el teatro Priscila López fue escenario de un espectáculo musical en su honor y el sábado fue el funeral en la funeraria Monte de Sión.
El Ejército rindió tributo con la ceremonia de disparos de salva, el sonar de la trompeta, unas palabras de un capellán y la entrega de las banderas a Zoraida Cruz y José Reyes, padres del soldado caído, a la viuda Neydie Gómez -quien entró al área con la hija de siete meses de la pareja, Dariannis Sofía- y a su otro hijo, Damián.
Póstumamente, Reyes Cruz también recibió dos de las principales condecoraciones militares, la Estrella de Bronce y el Corazón Púrpura. Su cuerpo sería cremado y la viuda transportaría sus cenizas a Nueva York, donde vivían.