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29 de mayo de 2014
6:04 p.m. Calidad de vida
 

Educadora boricua implanta novedoso plan alimentario en escuela pública

Con la ayuda de un chef italiano entusiasmó a los estudiantes con resultados sorprendentes

 

Por Brenda I. Peña López / brenda.pena@gfrmedia.com

Gloria Bonilla expone en su libro un modelo de escuela pública de la que se gradúa el 100% de sus alumnos, y ese mismo porcentaje es admitido en la universidad.(JUAN.ALICEA@GFRMEDIA.COM)

Una buena educación comienza por una alimentación sana.

Con esa conciencia, la fundadora de la LEAP Academy University Charter School, en Camden, Nueva Jersey, la boricua Gloria Bonilla Santiago, contrató en su plantel los servicios del chef italiano Michele Pastorello y la compañía Metz Culinary Management.

De esta manera, además de agradar al paladar de sus alumnos, los mantiene entusiasmados.

Bonilla Santiago, una académica puertorriqueña que de niña emigró al sur de Estados Unidos con su familia para unirse a los campamentos agrícolas, se encuentra en la Isla para presentar su libro The Miracle on Cooper Street (El Milagro de la calle Cooper). En el mismo narra sus vivencias y cómo influyeron en su formación para lograr establecer con éxito un modelo de escuela pública de la que se gradúa el 100% de sus alumnos, y ese mismo porcentaje es admitido en la universidad.

“En mi escuela yo tengo un chef y él le prepara a los niños unos desayunos lo más saludable posible, desde yogur hasta sus propios sandwiches especiales. Ahora conseguimos dos señoras puertorriqueñas, que él las entrenó y les consiguió la licencia para que pudieran ser cocineras, y ellas están cocinando arroz y habichuelas. Esos nenes están encantados”, detalló entusiasmada.

“Allí no hay máquinas de dulces, solo de agua, pero hay frutas frescas por todos lados. No se cocina nada enlatado. El chef botó todo lo que era enlatado; él compra todo fresco en los mercados. Este chef, por medio de la compañía, nos provee tres comidas al día”, agregó la profesora, natural de Sabana Grande.

Asimismo, indicó, que una vez al mes el chef premia a los alumnos con pizzas artesanales confeccionadas por él, “no esas pizzas americanas que él dice que son 'junk' (chatarra)”.

Santiago Bonilla, de esta forma, comparte las propuestas presentadas por la primera dama estadounidense, Michelle Obama, para grantizarle a los estudiantes alimentos nutritivos en las escuelas públicas.

No obstante, el chef Pastorello no solo prepara platillos saludables a los estudiantes, sino, además entrena a los padres a hacer lo propio en sus hogares.

“Tenemos un programa de bienestar para padres, en las noches, donde ellos aprenden a cocinar, y el chef da la clase. Él incluso va a los supermercados con los padres para enseñarles como comprar alimentos”, abundó.

También los niños aprenden en el proceso, dijo Bonilla Santiago. Por ejemplo, contó que en una ocasión, un niño se le acercó para preguntarle si conocía de dónde provenía el kiwi. Al ella no conocer la respuesta, indicó, el estudiante le explicó que esa fruta es de África.

“Él les ha enseñado lo que son brussel sprouts, por ejemplo. Ellos me dicen que les encanta el chef”, agregó.

La académica subrayó que no hay razón para que las escuelas ofrezcan un menú deficiente en términos nutricionales debido a que existen fondos federales provenientes de programas especializados en proveer alimentación balanceada en las escuelas.

Por ejemplo, el National School Lunch Program provee recursos para que se destinen en alimentos para escuelas públicas, privadas sin fines de lucro e instituciones de cuido de niños.

“Mientras más los niños comen más dinero te dan porque es 'free and reduce lunch'; eso es gratis. Nosotros tenemos 100% en desayunos, eso nunca había pasado. Yo lo que hice fue cambiar la cultura de que los niños no querían comer porque la comida era bien mala antes”, sostuvo.

Alimento para el autoestima

Son muchos los beneficios que provee a los estudiantes la alimentación sana, pero uno que Santiago Bonilla destaca es que les ayuda a generar una conciencia de que merecen comer bien, lo que influye en su autoestima.

“Un niño una vez se me acercó y me dijo un día que su papá le había dicho que eso de comer frutas y comida buena era de gente rica. Me preguntó si eso era cierto y yo le respondí: 'Bueno, probablemente, pero ¿por qué tú no puedes comer lo mismo que comen los ricos?'”, recordó.

“Él me dice: 'Es cierto, tiene un punto, le voy a decir a mi papá'. Esa es la mentalidad del barrio, del gueto. Esa mentalidad es la que hay que cambiar”, puntualizó.

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