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28 de enero de 2012
6:14 p.m.
 

El ángel del boricua en la NFL Víctor Cruz

La madre del famoso jugador boricua cuenta su esfuerzo

 
Crio a su hijo sin ayuda gubernamental y no se rindió ante su fracaso inicial en la Universidad.(Suministrada)

Por Carlos Rosa Rosa / crosa@elnuevodia.com

 

En esta temporada, Víctor Cruz ha surgido como una de las nuevas estrellas del football de la NFL con los Giants de Nueva York.

Pero además de largas horas de entrenamiento, detrás de cada jugada y de cada triunfo está una fuerza muy especial, la de su madre Blanca Cruz, quien ha dedicado su vida a desarrollarlo y empujarlo a alcanzar su sueño.

Hoy, Blanca confiesa que se pellizca de vez en cuando para creer todo lo que está aconteciendo con su hijo, quien debutará el próximo domingo en el escenario más importante del deporte estadounidense, el Super Bowl.

“Siento que estoy en un sueño... que no he despertado. Ha tenido un año maravilloso y más ahora que irá al Super Bowl. Hay jugadores que ni siquiera han ido a unos 'playoffs' y él jugará en el Super Bowl. Le doy las gracias a Dios por todas sus bendiciones”, compartió Blanca con El Nuevo Día desde Nueva Jersey donde reside.

Blanca nació en Arecibo y cuando apenas tenía cuatro años de edad se mudó a Paterson, Nueva Jersey, junto a su progenitora Lucy Molina.

En un frío noviembre de 1986, Blanca trajo a Víctor al mundo y lo crió como madre soltera. El padre del jugador, Mike Walker, no vivió en la casa, y falleció en el 2007. La arecibeña sacó su fuerza y salió a la calle a trabajar para proveerle todo lo necesario a su hijo y a su hija Andrea, de 16 años, sin depender de ninguna aportación gubernamental. Blanca quería ser un ejemplo para su familia, y lo logró.

“Algunas veces fue difícil, pero seguí hacia adelante con la ayuda de mi mamá y de mi padrastro. Siempre me mantuve trabajando y nunca fui a buscar ayuda del gobierno. Con el dinero que ganaba, ahorré para comprar nuestra casa. Siempre he trabajado”, dijo la empleada de la compañía de pinturas Benjamin Moore.

Activo en deportes

Y como parte de su rol como madre soltera, Blanca quería que Víctor tuviera la mayor de experiencias recreativas posibles. Le inculcó el amor por los deportes desde su niñez. Lo llevó al parque de béisbol y a la cancha de baloncesto. También al salón de karate y, por supuesto, al campo de football. “Siempre estuvo bien ocupado en los deportes. Y cuando empezó en el football a los ocho años, le encantó”.

Víctor se enamoró del football y se dedicó a esta disciplina en su adolescencia. Terminó la escuela superior y, en el 2004, firmó una carta de intención para entrar a la Universidad de UMass.

Pero como en ocasiones ocurre a pesar del talento, no cualificó académicamente para comenzar en UMass y completó un semestre en la escuela preparatoria Bridgton Academy.

En el 2005, el puertorriqueño, logró ingresar a UMass y en su primer año -tras acogerse al 'redshirt'- fracasó en las clases. Fue declarado inelegible para jugar en el 2006 y, en primavera del 2007, fue expulsado de la institución al presentar promedio de 1.7.

Pero en vez de rendirse, Blanca no quedó de brazos cruzados. Buscó opciones. Sacó nuevamente la fuerza que la ha caracterizado e impulsó a su hijo mayor a estudiar en Passaic County Community College y en el County College of Morris. Blanca solo deseaba ver su vástago de regreso en UMass, pues sabía que tenía la aptitud y las capacidades. “Él no tomó los estudios en serio y le fue mal. Estuve encima de él para que estudiara. Le pagué un año en un 'community' y tomó clases hasta por internet. Lo empujé a seguir estudiando y comenzó a hacer bien las cosas y gracias a Dios pudo lograrlo. El coach (de UMass) le dio otra oportunidad. Lo aceptaron de nuevo”.

Superó el escollo

Víctor, en efecto, regresó a la universidad y no fue hasta el 2007 que debutó en el football colegial (NCAA) como jugador de segundo año. Su participación fue breve. Solo tuvo una recepción en la campaña.

En el siguiente año, mucho más animado, Víctor ya era el líder del equipo con 71 recepciones y 1,064 yardas. Los sacrificios y el empuje de Blanca dieron resultados al ver a su hijo terminar su carrera en UMass como el cuarto mejor en la historia en recepciones con 131.

Con sus números, el versátil jugador creía tener una oportunidad de ser seleccionado en el sorteo de novatos de la NFL. Llegó el 'draft' del 2010 pero no fue seleccionado. En medio de la decepción, Víctor parecía caer. Pero Blanca no lo iba a permitir. Usó su fuerza y su cariño para levantarlo y motivarlo a perseguir su sueño. “Luego del 'draft' estaba bien desilusionado, porque no sabía lo que iba a pasar. Le dije que estaba joven, que tendría más oportunidades y lo seguí empujando...”.

Los Giants fue el único equipo en invitarlo al campamento de novatos. Y en su primer juego de exhibición se lució con tres anotaciones y 145 yardas. Víctor firmó con los Giants en el 2010, pero apenas participó en tres encuentros debido a una lesión. Para esta temporada se recuperó y aprovechando varias lesiones, el boricua se ganó un espacio como titular y el resto es historia. Estableció una marca de yardas en una temporada en la franquicia con 1,536 y en un partido de la postemporada con 142 en el pasado triunfo ante San Francisco para avanzar al Super Bowl.

“Es un milagro”

En las entrevistas y apariciones públicas, Víctor constantemente le da crédito al esfuerzo de su progenitora y habla orgulloso de sus raíces boricuas. Sin duda, un hijo agradecido.

Y ella hoy disfruta a plenitud todo lo que sembró con su corazón... y también con su fuerza. “Nunca pensé que él fuera a lograr todas estas cosas tan rápido en su carrera. Me siento demasiado orgullosa de él. No hay muchos latinos en la NFL y le hablo de la importancia de no olvidar de donde salió y que sirva de ejemplo. Es un milagro lo que está pasando con mi hijo”.

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