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16 de marzo de 2013
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El atleta como soldado

El boxeador Rubén Fuchú y el jugador de la NFL Pat Tillman tienen historias similares de deporte y guerra, pero con finales distintos

 

Por José A. Sánchez Fournier / jose.sanchez@elnuevodia.com

Rubén Fuchú era un prometedor peso welter profesional y soldado reservista cuando en 2005 fue activado por la Guardia Nacional y enviado al conflicto bélico en Irak.

El 21 de febrero de ese año llegó al teatro de guerra, donde ya ha cumplido dos giras.

Pat Tillman era linebacker de los Cardinals de Arizona en la NFL cuando se enlistó en el Army a principios de 2002, luego del ataque a las Torres Gemelas. Completó el entrenamiento básico y el adiestramiento de los Rangers, parte de las fuerzas especiales estadounidenses. Sirvió en Irak y luego en Afganistán.

Estos son apenas dos de los muchos casos de atletas que cambian la franela deportiva por las botas y el rifle.

Según explicó el doctor Jesús Rodríguez Cales, psicólogo clínico certificado en psicología deportiva, los atletas destacados muchas veces tienen el perfil y las herramientas para manejar bien las situaciones de presión que enfrentan los militares en el escenario de guerra.

“Primero está el trabajo físico, que los atletas ya lo tienen. Segundo, pues muchos encajan bien en la milicia, pues su personalidad fuerte y su disciplina ayudan a que engranen bien en las Fuerzas Armadas”, indicó el doctor Rodríguez, profesor en la Universidad Carlos Albizu y en la Universidad Metropolitana (UMET).

“Uno de ellos era Willie Mays que, aunque jugaba como un niño, tenía gran diciplina”, dijo el profesor, dando como ejemplo a Mays, el legendario toletero de los Gigantes en las Grandes Ligas y de los Cangrejeros en la pelota invernal.

“Mays llegaba a tiempo a todos lados, siempre estaba listo. Eso, en las Fuerzas Armadas, es vital”, agregó Rodríguez.

El psicólogo aclaró que, “para muchos de estos atletas dentro del proceso, influye más su personalidad fuerte, de querer ganar y destacarse en donde sea que estén”, más allá del aspecto de conducta aprendida como parte de su entrenamiento deportivo.

Las historias de los atletas militares, como las de casi todos los que ven de cerca la crueldad de la guerra, tienen un lado oscuro.

“Nada se compara con esa experiencia. Al igual que los guanteos no se comparan a las peleas de verdad, ningún entrenamiento es igual a la guerra. Nada te prepara: no sabes lo que vas a encontrar”, le dijo Fuchú a El Nuevo Día cuando regresó de su primera gira en Irak. “Hay muchos de la unidad, y me puedes incluir a mí, que no hemos podido caer en tiempo nuevamente”.

Rubén es uno de los afortunados. Aunque nunca peleó de nuevo tras volver de Irak, aún sigue en la milicia. Actualmente se encuentra en maniobras militares en Texas.

Tillman no fue tan afortunado. Tras servir en Irak con los Army Rangers, fue trasladado a Afganistán, donde cayó el 22 de agosto de 2004, víctima de fuego amigo.

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