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Cine
6 de julio de 2012
 

El contraste personificado

Sus filmes son controvertidos; él un hombre calmado y pausado

 
El cineasta explora las dinámicas del narcotráfico y la moralidad en su nueva producción fílmica, “Savages”. (Archivo)

Por Juanma Fernández-París / Especial El Nuevo Día

Los Ángeles - Estar en la presencia de directores de cine como Quentin Tarantino o Martin Scorsese es poder ver en vivo el espíritu artístico que constantemente se manifiesta en sus filmes. Lo mismo no se puede decir de Oliver Stone.

Su tono pausado y centrado, su hablar suave y su calma al pensar cada pregunta no es lo que uno espera del hombre que ha generado controversia con filmes como “Platoon”, “Born on the 4th of July”, “JFK”, “Nixon”, “Natural Born Killers” y “W”. Ese estado hipnótico de “zen” sí se refleja en su última cinta, “Savages”, historia que toma la plataforma clásica de un drama de suspenso violento para explorar la moral conflictiva de seis personajes involucrados en el narcotráfico.

Durante nuestra charla con Stone, el director no titubeó en explorar todos los ángulos del material que llevó a la pantalla y reveló por qué considera a Benicio del Toro como un actor admirable.

La novela de Don Winslow (en la que se basa el filme) es bastante compleja. De todos los recursos narrativos que usa, ¿cuál fue el que te llevó a pensar que podías hacer una buena película?

Que la novela presentaba una nueva perspectiva sobre un tema que todos pensamos que conocemos, que es la guerra contra las drogas en California y en México. La historia presenta a esta nueva generación de traficantes en Estados Unidos que siembra y vende la marihuana más potente en la historia. Y me gustó la analogía de que es como si Wal-Mart tratara de acaparar un negocio pequeño que ha dominado un mercado potente y querer forzar una unión con la sangre nueva. Y con eso pude explorar un poco el tema del choque de las generaciones, los viejos contra los jóvenes (ríe).

Los requisitos de producción son inmensos para balancear los seis personajes con los virajes de la narrativa. Pero a eso se le añade el que es un filme con discusiones complejas sobre la naturaleza humana, la definición de lo que es masculino y lo que es la fibra moral de los protagonistas. ¿Cambiaste tu estilo de dirección para manejar esos elementos?

No. Se empieza por el guión, luego un periodo extenso de investigación tanto para mí como para los actores y todos los jefes de departamento. Y luego me aseguro de pautar los ensayos con los actores para poder ir descubriendo todas esas cosas que mencionaste sobre el material. En este caso me beneficié mucho de que todos estos actores tienen mucha experiencia, desde los más conocidos hasta los más jóvenes. Blake (Lively, que interpreta a Ophelia en el filme) siempre estaba discutiendo y argumentando conmigo sobre algún punto de la historia o su personaje (sonríe), pero ese proceso es lo que le da vitalidad al material.

Siempre tuve claro que esta cinta era mucho más que acción y suspenso. Es una película de varias filosofías que desmenuza y contrasta diferentes estilos de vida y cómo funciona eso dentro de los valores morales de nuestra sociedad. Cuando se acaba la cinta, los seis personajes han sufrido una gran cantidad de cambios. Fue divertido poder trazar el mapa de cómo sucedió eso en la trama.

Uno de los puntos más interesantes del filme es el triángulo amoroso central, que es el que empuja la trama hacia la violencia. ¿Cuál es tu perspectiva sobre la relación entre Ben, Chon y Ophelia?

Pues la controversia se da porque todo el mundo quiere una definición clara de qué tipo de amor existe entre ellos tres. Y lo que incomoda a la gente es el tipo de amor que pueda haber entre los dos amigos que están compartiendo esta chica. Creo que ellos sí se aman y se tienen una lealtad total porque han sido socios desde jóvenes. Así que tomamos lo que no se exploró en la relación de Butch Cassidy y The Sundance Kid y lo llevamos a su límite dramático. Y cuando alguien le dice a ella que tiene una historia de amor defectuosa, recuerda que ese es el punto de vista del personaje que lo dice. La contestación concreta está en el final de la película, que no lo puedo discutir para no arruinarlo, pero para mí ese último viraje lo deja ver claro.

Otro aspecto interesante es que todos los personajes habitan un área moral gris, pero el de Benicio Del Toro es el más cercano a un villano clásico. ¿Cómo desarrollaste ese personaje con él?

Yo no lo veo de esa forma. Para mí el personaje de Benicio es un hombre de negocios que quiere sobrevivir. No es solo un sadista, obviamente eso existe en él, pero no es lo único que lo define. Para mí es un negociante y cuando observas de cerca la jerarquía del tráfico de drogas eso es algo que queda claro, aunque te lo quieran pintar como este nido de criminales tenebrosos y malvados.

No importa la estrata donde estés, lo que importa es hacer dinero para vivir otro día. Y Benicio es un actor maravilloso que trata de humanizar todo lo que hace frente a las cámaras. Él se toma su profesión bien en serio y lo analiza todo hasta que no queda otra opción por explorar. Durante la filmación más de una vez me llamaba los domingos y me tenía en el teléfono por horas discutiendo hasta el más mínimo detalle. Y aunque podría ser insufrible eso es lo que hace admirarlo como actor.

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