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15 de septiembre de 2013
Puerto Rico Hoy
 

El deporte, muchas veces, quita las penas

Francisco “Paco” Olmos, dirigente de la Selección de Puerto Rico, disfruta laborar en un país apasionado por el baloncesto

Por Carlos Rosa Rosa / crosa@elnuevodia.com

En el último mes, el nombre de Francisco “Paco” Olmos ha estado presente en cada conversación, ya sea por el apasionado fanático deportivo o por el ciudadano común. El dirigente de la Selección Nacional se ha convertido en una figura pública en un país donde el baloncesto es el deporte rey. Recién debutó en el Torneo Premundial de Venezuela con una medalla de plata y la clasificación de Puerto Rico al Mundial de España 2014. Curiosamente, sus metas profesionales no siempre estuvieron dirigidas a las canchas. Decidió interrumpir una carrera de medicina para seguir lo que es su pasión: el baloncesto. Confiesa que fue una decisión que encontró oposición en sus progenitores, pero Olmos les prometió que no los defraudaría y así lo cumplió al convertirse en un reconocido dirigente profesional.

Por las pasadas dos décadas, Olmos, de 43 años y oriundo de Valencia, se ha dedicado a este deporte en su país natal, España. Dirigió con éxito en la segunda división profesional (LEB), logrando ascensos a la primera división (ACB), considerada la mejor competencia de toda Europa. Y en la ACB alcanzó un subcampeonato con el club Valencia y un título en la liga de clubes (ULEB) en el 2002-03, unido a un premio de Mejor Dirigente.

En el 2012 se quedó sin empleo al ser despedido por el Valencia y parecía encaminado a ser golpeado por la crisis que atraviesa su país, hasta que este año encontró un nuevo lugar para continuar su carrera: Puerto Rico. De la mano del empresario artístico y apoderado de los Cangrejeros de Santurce, Ángelo Medina, el piloto español llegó a la Isla para dirigir en el Baloncesto Superior Nacional (BSN), sin sospechar lo que el destino le depararía.

De la noche a la mañana, Olmos recibió una oferta para asumir la dirección técnica del seleccionado más importante y querido de la afición del país. No titubeó en aceptarla para reemplazar al boricua Flor Meléndez. Comenzó a sentir el apoyo y las críticas de su nombramiento. Se convertía en el primer entrenador europeo del combinado, y en el primer extranjero desde que tuvimos al estadounidense Gene Bartow en el 1987.

Ya establecido en Guaynabo, junto a su esposa Monse y sus hijos Paula (9 años) y Francisco (4 años) - el mayor de tres hermanos, quien tiene un contrato de dos años con la Selección y espera regresar a dirigir a Santurce en el 2014 - asegura que Puerto Rico es su nuevo hogar y que hará todo lo que esté a su alcance para guiarlo siempre por la ruta victoriosa.

¿Cómo fue la niñez de Paco Olmos?

Vengo de una familia humilde, trabajadora y muy volcada al baloncesto. Tuve la suerte de ir a un colegio donde el baloncesto estaba por encima del fútbol. Allí no había campo de fútbol y recuerdo que teníamos un cura que le gustaba el baloncesto. Y como los curas mandaban, el baloncesto era el deporte. Empecé a jugar con 6 años y a los 12, ya me hice entrenador. Fue una adolescencia muy ligada al baloncesto, dejando de salir con los amigos en los fines de semana y dejando las discotecas para estar en el baloncesto.

¿Fuiste un buen jugador?

Era muy malo. Era regular como jugador, por lo que dije: 'voy a ver si como coach me va bien' y a eso me dediqué de pronto. Jugué hasta los 18 años.

Comenzaste muy temprano en tu carrera como dirigente, ¿recuerdas ese primer equipo?

Comencé a entrenar a un grupo de seis años. Estuve con ellos como cuatro o cinco años, logrando muchos títulos en Valencia. Y siempre ganar empuja más. Fue clave porque me hicieron ver que podía hacer una carrera como coach. Incluso, hasta provocar disgustos a mis padres al abandonar mi carrera y hacer cosas por el baloncesto.

¿Qué carrera abandonaste?

La de medicina. En el cuarto curso lo abandoné. No iba a clases para irme a entrenar al club de la ciudad. No iba a exámenes y pagaba las asignaturas para que mis padres no lo supieran. Empecé a hacer una trampa para poder seguir el baloncesto, pero llegó el momento en que ellos debían saber la verdad.

¿Cuál fue la reacción de tu familia a tal decisión?

Creó un impacto. Ellos querían que fuera médico y todo estaba preparado. Ellos no entendían y decían que el baloncesto era un juego y que no me iba a dar de comer. Hicieron un gran esfuerzo en pagar mis estudios y les dije que me dejaran tomar esa primera decisión en mi vida, y que no se iban a arrepentir. No era un locura y, al momento, he podido cumplir con esa palabra. No podía decepcionar a mis padres y, por tal razón, me concentré mucho en ser entrenador profesional.

¿Tus padres viven?

Sí. Forman un matrimonio encantador. Estuvieron viendo los juegos en España (por internet) a las 3:00 a.m. y hasta los de BSN veían. Los metí en esta película. Somos muy unidos.

Antes de venir a Puerto Rico estuviste algún tiempo sin dirigir ¿cuán difícil fue ese momento?

Fue media temporada en Valencia. Es cuando te das cuenta que cometes errores al no saber más cosas. Por eso, cuando me preguntan: '¿qué hobbies tienes?', no sé qué responder porque mi vida ha estado ligada al baloncesto. En ese tiempo, pude hacer cosas con mis hijos que nunca había hecho: como llevarlos al colegio y recogerlos, ir a la natación, ver a mi hija jugar baloncesto y tener los domingos a la familia sentada en la mesa. Eran cosas que no hacía. Fueron cosas que me ayudaban a no entrar en ansiedad y, gracias a Dios, surgió la oportunidad de ir a Puerto Rico y he sido afortunado que haya aparecido la figura de Ángelo Medina.

¿Firmaste en Puerto Rico porque enfrentabas problemas económicos?

No vine a Puerto Rico por una situación económica personal. Vine porque el futuro del baloncesto en España no se había agotado, pero iba en vías. El futuro era oscuro, convirtiéndose en negro. Tenía una situación más o menos estable, pero quería volver a sentir ser entrenador.

¿Cómo puedes describir la crisis económica que atraviesa tu país?

Estamos en una situación limitada con seis millones de personas sin trabajo. Estamos hablando de que la clase media ha desaparecido. Hay hijos que han retornado a vivir con padres, y luego sus padres y ellos se mudan con los abuelos. Han empezado a asaltar supermercados porque no hay comida.

¿Tu familia ha sido golpeada por esta situación?

Mi hermano, de una situación estable, pierde el trabajo de la noche a la mañana y, después de 15 meses, no consigue trabajo. Es difícil no ver quién está golpeado por esa situación. Y todo ha sido por corrupción política. Todos los ricos se han enriquecido más y le han quitado al pueblo su derecho de tener un nivel de vida.

¿Esperas que la situación mejore en un futuro inmediato?

Tengo esperanza que pare y no siga bajando; que se estabilice. No creo que España volverá a ser lo que fue hace 10 o 12 años. No creo que vaya a coger una curva hacia arriba. Espero que baje el desempleo. Los próximos años serán una vida dura y apretada en España… la palabra crisis sigue sobre la mesa.

¿Cuándo esperas regresar a España?

No tengo fecha de retorno. Lo que más me costó fue salir, y ahora quiero trabajar en un sitio que me valoren por mi trabajo y mi persona. No salí de España para regresar corriendo.

Eres el primer técnico europeo en la Selección y el primer extranjero desde el 1987. ¿Sentiste algún rechazo a la hora de tu nombramiento?

Estamos en un mundo global, y el mismo derecho tiene un puertorriqueño de trabajar en España que un español trabajar en Puerto Rico. Estamos en un mundo en que todo el mundo tiene derecho a trabajar si lo merece. Como hemos ganado, he sentido un gran apoyo, pero también he sentido la parte que no valora el tema deportivo, sino el hecho de que no sea de Puerto Rico, lo cual acepto y respeto.

En estas semanas habrás confirmado la pasión que el pueblo de Puerto Rico siente por la Selección...

Sé donde me he metido. Esto no es un puesto político, sino deportivo. Y mi éxito es para y por Puerto Rico. Quiero ver a un Puerto Rico feliz; es donde vivo y donde tengo mi familia. Nací en Valencia y soy español, pero ahora mismo soy de Puerto Rico 100 x 100. Y no son palabras, sino que intento demostrarlo con mi trabajo a diario.

¿Crees que el baloncesto es una ‘religión’ en Puerto Rico?

Totalmente, y me agrada. Es muy gratificante saber que tienes un país con esa pasión. Y no es mentira que el deporte une y muchas veces quita las penas.

Cuando tomaste la decisión de poner a descansar a Carlos Arroyo, José Juan Barea y Renaldo Balkman, en la derrota ante México en la segunda ronda del torneo, hubo críticas. ¿Anticipabas que fuera así?

Sinceramente, no, y no lo entiendo. Uno es una figura pública y está expuesto a la crítica, y lo importante no es salirse del camino. Cuando tienes unos criterios y una filosofía no eres movido por el qué dirán y las opiniones.

¿Has podido leer los periódicos del país? ¿Cuál es tu percepción de lo que se vive en la Isla?

Empecé, y te voy a ser sincero, a los 20 días dejé de hacerlo. Solo veo las páginas deportivas. Me era muy agresivo lo que veía, por las situaciones de tiroteo; muchas cosas negras. Y más me importó conocer a la gente y he visto que es maravillosa y cariñosa, que ayuda al prójimo.

Ya tu familia está establecida en la Isla, ¿cómo ha sido el proceso?

Al principio, fue complicado porque no encontrábamos la casa que queríamos. Ya conseguimos una y mis hijos ya están en el colegio. Ellos hicieron la mudanza, estando yo en Venezuela. Y me siento bien porque veo a mis hijos muy felices.

¿Tus hijos juegan baloncesto?

Sí juegan. Nunca los obligué, pero me piden que los entrene. Van a estar en Bucaplaa. Quiero que estén en un entorno deportivo.

¿Es un sueño hecho realidad poder dirigir un Mundial de baloncesto en tu país?

Es una gran ilusión. No son cosas que tienes planteadas en tu carrera. Ser seleccionador es muy grande, llevas la responsabilidad y la felicidad también de un país a tu espalda. Es una satisfacción tremenda porque hemos tenido poco tiempo (de trabajo).

¿En este año tienes como meta aprenderte el himno nacional para el Mundial?

No he visto que ningún jugador lo cante ni nadie del staff (sonríe). Lo aprendería con un profesor. Y si nos comprometemos todos a cantarlo, sería el primero.

¿Y qué sientes cuanto entonan los himnos previo a los juegos?

Cuando estoy mirando la bandera solo estoy pensando en Puerto Rico y en ganar por Puerto Rico.

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