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1 de julio de 2011
Puerto Rico Hoy
 

El derrumbe de Piculín Ortiz

Al retirarse en el 2006, su vida fue cuesta abajo

Piculín Ortiz llegó a ganar cerca de $10 millones en su carrera, pero en los últimos años estaba en la ruina total, según allegados. (El Nuevo Día / José Rodríguez)

Por Luis Santiago Arce / larce@elnuevodia.com

Es el momento que ningún seguidor de un ídolo quiere vivir: la hora del derrumbe.

Eso es lo que acaba de sucederles a los seguidores del exbaloncelista nacional José “Piculín” Ortiz, acusado ayer por las autoridades federales luego de haber sido sorprendido el miércoles en posesión de 218 plantas de marihuana y de 40 balas de un arma de alto calibre.

Pero los que conocen a Piculín de cerca, si bien estaban ayer atónitos por el triste desenlace de quien una vez defendió con tesón los colores patrios en canchas del planeta entero, la noticia no les tomó del todo por sorpresa porque hace tiempo sabían que este sufría de serios problemas económicos y de adicción a sustancias controladas.

Entrevistas con múltiples allegados, amigos y conocidos del otrora hombre fuerte del quinteto boricua pintaron el siguiente cuadro: desde su retiro de las canchas en el 2006, la vida de Piculín emprendió un abrupto descenso que lo llevó a la ruina económica y personal, al abismo de la adicción a sustancias controladas y, por último, al desenlace atestiguado ayer por el País.

“Era un secreto y se sospechaba, pero nunca hablamos de ese tema”, dijo, con tristeza el periodista, Chu García, exdirector de El Nuevo Día.

Fallido intento en la política

García, columnista de este diario, trabajó en el proyecto de escribir una biografía de Ortiz.

El plan fue abortado cuando Piculín intentó incursionar en la política como candidato a senador por el Partido Popular Democrático (PPD) en el 2008.

Pero la experiencia le dio a García un asiento en primera fila hacia las tribulaciones por las que estaba pasando Piculín.

“Al meterse en la política se notaba que el retiro lo había dejado confundido y que no sabía qué hacer con su vida”, subrayó García.

Muchos amigos que supieron del apego que estaba teniendo Piculín con las drogas le aconsejaron que se sometiera a algún programa de rehabilitación, pero este no aceptó.

“Lamentablemente me consta eso”, declaró el vicepresidente de la Federación de Baloncesto, Ricardo Carrillo, quien mantenía frecuente comunicación con el jugador a quien también llamaron el Concord de Puerto Rico.

“Es que desafortunadamente tiene que ocurrir este tipo de cosas para que la persona toque fondo y tenga la oportunidad de levantarse”, añadió Carrillo.

Otro amigo del Picu, el abogado Yum Ramos, confesó que al exbaloncelista nacional “hay que verlo como una persona enferma, que necesita ahora el apoyo de todos aquellos que lo aplaudieron en sus momentos de gloria en las canchas”.

Fue millonario

Fue, a todas luces, una desgraciada metamorfosis desde los inicios de Ortiz como una figura cimera en el baloncesto nacional, trayectoria iniciada como un larguirucho jovencito en 1980 con los Atléticos de San Germán en el Baloncesto Superior Nacional (BSN).

Los amigos de Piculín estiman que este debió haber ganado cerca de $10 millones durante una carrera que incluyó muchos años en el BSN, dos años en el Utah Jazz de la NBA y varios en las competitivas ligas de Grecia y España.

Ayer, el propio Piculín le dijo a la magistrada federal Camille Vélez Rivé, que vio su caso, que ahora no tiene dinero ni siquiera para pagar un abogado que lo defienda.

“La verdad es que Piculín no estaba preparado mentalmente para el retiro, y después para los problemas económicos que tuvo. Cuando se retiró, su vida cambió por completo”, opinó García.

“No estaba preparado para la vida sin ningún tipo de trabajo y acostumbrado a vivir en un estilo de gran bonanza... en vez de encarrilar su vida, de aceptar algunos de los trabajos que le ofrecieron, parece que se aisló y se frustró”, subrayó García.

Crisis económica

Junto al fin de su carrera, otros problemas agobiaron la existencia del Picu en la última década. Para eso del 2003, su restaurante Patria, que había tenido un gran éxito en Cayey, se fue a la quiebra.

Luego, en diciembre del 2006, se divorció de la madre de sus hijos, Nirita Ruiz, proceso que agravó su situación financiera.

Por algún tiempo, dijeron entrevistados, el único ingreso de Piculín fue lo que devengaba vendiendo el carrucho que pescaba cuando vivía en Lajas. Para ese mismo tiempo, se frustró su contratación como encargado del programa de desarrollo de jugadores altos de la Federación de Baloncesto y como embajador de la Federación Internaconal de Baloncesto (FIBA).

“En los últimos años estaba un poquito desarticulado. No se veía el Piculín alegre de siempre y no me gustaba la etapa que él estaba pasando”, precisó García, autor de biografías de otros renombrados atletas nacionales.

Carrillo, a su vez, lamentó que la vida de Ortiz, especialmente en tiempos recientes, ha sido “una montaña rusa. Llena de altos y bajos. Solo espero que pueda levantarse”. Ramos, por su parte, dijo: “Mucha gente que se benefició de (Piculín) en sus años de gloria en los últimos años le dieron la espalda”.

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