Con sus trazos dinámicos, el patrón chevron hace de las suyas mediante ilusiones ópticas que juegan con la vista
Gabriela Pastrana / Especial El Nuevo Día
P or siglos, este peculiar estampado que consta de ángulos que se alternan traviesamente, ha adornado variedad de objetos, desde vasijas y jarrones hasta textiles y alfombras.
Su edad, vinculada a la antigua Grecia, no le resta encanto, todo lo contrario. “Es un patrón que luce muy bien en tapices, cortinas, cojines y alfombras tanto en espacios clásicos como en los que son modernos”, comenta la “stylist” Paola Colón.
Algunas claves
Al ser un elemento de gran impacto gráfico, Colón menciona es idóneo incorporarlo al diseño de interiores en alfombras, empapelado o, incluso, pintar las paredes siguiendo los zigzags que lo caracterizan para “algo bien dramático”.
De hecho, es común ver entre decoradores que optan por dar nueva vida a piezas de mobiliario (gaveteros, armarios y mesas), que los pinten siguiendo este patrón para un toque refrescante.
Eso sí, Colón destaca la importancia del balance en el uso de color en el espacio interior así como en la integración de otros estampados. “Si vas a tener otros patrones además del chevron, debes mantenerlos en la misma gama de colores. Las rayas funcionan muy bien”, añade. Por otra parte, una ventaja que ofrece este estampado es que el movimiento creado por sus ángulos puede crear la sensación de anchura o de amplitud, efecto similar que ocurre al usar franjas horizontales en la decoración.
Por último, si estás pensando en invertir en una pieza costosa con este tipo de diseños considera combinaciones neutrales y claras (blanco, gris, negro, azul, beige). De esta forma será más facil integrar el artículo a los cambios que realices con el paso del tiempo.