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24 de marzo de 2013
Puerto Rico Hoy
 

El jurado no pudo ponerse de acuerdo

Alexis Candelario Santana pasará el resto de sus días en una prisión federal

Por Limarys Suárez Torres / lsuarez1@elnuevodia.com

Una mujer, que lloró ante la lucha interna de claudicar a su moralidad, fue la pieza esencial para salvarle ayer la vida a Alexis Candelario Santana. Ella fue la única integrante del jurado que rechazó la pena capital para el convicto por 22 asesinatos, incluyendo la masacre más sangrienta en la historia criminal de Puerto Rico, perpetrada en el negocio La Tómbola.

Tras dos días de deliberación y un total de 10 horas y media de trabajo, el jurado le envió ayer en la tarde una nota al juez federal José A. Fusté en la que anunciaba que tenía un veredicto.

Eran cerca de las 3:15 p.m. y de inmediato la sala se llenó de funcionarios del Gobierno federal y familiares de víctimas de la masacre en La Tómbola y de Candelario Santana.

El silencio era absoluto. Todos aguardaban para conocer la determinación sobre la vida o muerte de Candelario Santana.

Este mismo jurado, compuesto por siete mujeres y cinco hombres, previamente había determinado el 8 de marzo que el hombre de 41 años era culpable de mantener una empresa criminal continua en la que cometió 22 asesinatos, ocho de ellos durante la masacre en La Tómbola, en Toa Baja, el 17 de octubre de 2009.


Cuando ya todos estaban en sala, el juez federal se sentó en su estrado y quebró por un breve instante el silencio, para decirles a las partes que él leería primero el veredicto antes de darlo a conocer.

El reloj marcaba las 3:30 p.m. y ya la tensión era desgarradora.

Hoja tras hoja, Fusté evaluó la determinación del jurado con su ceño fruncido y sus labios tiesos.

El tiempo parecía eterno y el misterio, la agonía, el susto y el frío intenso que había en aquella sala se apoderaban de todos los presentes.

Era casi irresistible estar allí.

Fusté volvió a romper el silencio y advirtió que daría un resumen del veredicto concentrándose en las determinaciones del jurado sobre los agravantes probados por el Gobierno en favor de una condena de ejecución y de los mitigantes probados por la defensa que apoyaban la cadena perpetua.

“Antes de anunciar el veredicto voy a pedir que todo el que no pueda estar calmado salga de la sala ahora mismo. No voy a permitir ninguna expresión. Este es el momento de la verdad”, apuntó Fusté incrementando la tensión aún más con sus palabras.

De inmediato, el juez ordenó que el jurado entrara a la sala y todos enfocaron su mirada hacia Fusté.

La mayoría de aquellos rostros del jurado mostraba una seriedad acompañada de lo que podría parecer molestia con lo que estaba a punto de anunciarse en sala.

Y es que según fuentes de El Nuevo Día, once de esos jurados pasaron varias horas tratando de convencer a esa única mujer para que votara por la muerte de Candelario Santana y al final se rindieron con el tranque.

Esa jurado mujer que le salvó la vida al hombre de 41 años lloró ante la presión de sus compañeros, pero se mantuvo firme de que no podría vivir con su consciencia votando por la aplicación de una inyección letal a Candelario Santana.

Se conoce el veredicto

“El jurado encontró que el Gobierno probó los dos requisitos mínimos de intención. Respecto a los agravantes estatutarios, el jurado determinó que se probaron los seis y con relación a los agravantes no estatutarios se probaron tres de cuatro”, resumió el juez federal, provocando que ese resultado aumentara más el nerviosismo debido a que todos eran para justificar una condena de muerte.

Los requisitos mínimos de intención eran que Candelario Santana intencionalmente participó de un acto contemplando que la vida de una persona sería arrebatada y como consecuencia de eso fallecieron en La Tómbola Tina Marie Rodríguez Otero, Joan Manuel Class Guzmán, Pedro Semprit Santana, José Ángel Hernández Martínez, John Henry García Martínez, Samuel Ruiz Martínez, Rafael Ángel Ramos Rivera y Elisa del Carmen Ocasio.

El otro requisito mínimo fue que intencionalmente el convicto se comprometió en un acto de violencia, conociendo que tal acción creaba un grave riesgo de muerte a una persona y tal acción constituyó un desprecio temerario por la vida humana.

Según la determinación del jurado, la Fiscalía federal, representada por María Domínguez, Marcela Mateo y Bruce Hegyi, también probó los seis agravantes estatutarios que eran que Candelario Santana tenía convicción previa por un acto violento que involucró armas de fuego, convicción previa por otras ofensas serias, representa un grave riesgo de muerte a otras personas, cometió las ofensas considerando que obtendría ganancias monetarias, tuvo una planificación sustancial y premeditación y cometió múltiples asesinatos y tentativas de asesinatos.

Acto seguido, Fusté comenzó a leer los doce mitigantes, todos factores sobre las características de vida de Candelario Santana que favorecían una sentencia de cadena perpetua.

De todos los mitigantes, el jurado determinó de forma unánime creer que Candelario Santana creció en un ambiente en Sabana Seca, Toa Baja, rodeado de pobreza extrema, que su vida es valiosa como ser humano y que la vida en prisión es un castigo severo.

Asimismo, algunos miembros del jurado les dieron peso a otras circunstancias de la vida de Candelario Santana, aunque no de forma unánime, y así lo dejó saber el juez federal.

“El jurado no pudo ponerse de acuerdo unánimemente ni para la pena de muerte ni para la cadena perpetua. La ley me ordena a sentenciarlo a cadena perpetua”, señaló Fusté.

Las palabras del juez provocaron una reacción en Candelario Santana de celebrar el tranque del jurado y levantar el puño de su mano derecha en señal de victoria. Intentó voltearse y mirar atrás a su familia.

Y sonrió.

Fusté agradeció al jurado por su servicio, lo excusó y salió de sala no sin antes decir que la sentencia oficial para Candelario Santana será el 21 de junio.

“Te amo mucho”, expresó Candelario Santana a su hija Alexandra Candelario y varias hermanas que presenciaron el veredicto de condena mientras era escoltado por alguaciles federales hacia la prisión.

De inmediato, todos los rostros de los presentes en esa sala cambiaron. Parecía como si todos, incluyendo el Gobierno, se quitaran un peso de encima.

Los abogados de defensa de Candelario Santana, David A. Ruhnke y Francisco Rebollo Casalduc, se abrazaron a los fiscales federales y entre ambos equipos, de defensa y de Gobierno, hubo muestras de respeto.

Los familiares de las víctimas de la masacre en La Tómbola se expresaron entre sí resignados y conformes con la realidad de que Candelario Santana estará hasta el último de sus suspiros preso y en una cárcel fuera del país.

Al salir del frío intenso que hacía en la sala de Fusté, la defensa de Candelario Santana se paró bajo el sol y celebró el tranque del jurado.

“El sistema de justicia criminal no se puede basar en la venganza. Por eso mismo es que pasan los asesinatos en la calle. Este jurado no solo le salvó la vida a Alexis, sino a los otros casos que vienen”, expresó Rebollo Casalduc.

El tranque en el jurado demostró que el Gobierno federal en Puerto Rico ha fracasado en sus cinco intentos de lograr condenas de muerte en la Isla, un castigo vetado en Puerto Rico desde el 29 de abril de 1929, prohibido en la Constitución de 1952, pero latente por la Ley federal de Pena de Muerte de 1994.

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