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De Viaje

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14 de abril de 2013
12:00 a.m. Modificado: 4:15 p.m. De Viaje
 

El placer de caminar por los Andes

A ambos lados de la Cordillera de los Andes le contamos tres lindos trekkings de la Patagonia chilena y argentina.

 

Por Mariana Lafont / Especial para De Viaje

Torres del Paine es uno de los parques más grandes e importantes de Chile y la mayoría de sus visitantes son turistas extranjeros, en especial europeos amantes de la montaña y el trekking. El parque alberga muchos entornos naturales: grandes macizos como el Cerro Paine de 3050 metros, las Torres y los Cuernos del Paine, valles, ríos, lagos como el Grey, el Pehoé, el Nordenskjöld y el Sarmiento y glaciares como el Grey, el Pingo, el Tyndall y el Geikie pertenecientes al Campo de Hielo Patagónico Sur. Las Torres del Paine son gigantescos monolitos de granito que con el transcurso del tiempo sufrieron erosiones glaciarias, fluviales y eólicas. Son tres torres siendo la Sur la más alta con 2850 metros.

La W de las Torres es un famoso circuito que lleva por los tres valles más importantes de la reserva: el Valle de las Torres, el Valle del Francés (Cuernos del Paine y Paine Grande) y el Valle del Glaciar Grey. Sin dudas es uno de los trekkings más célebres entre cerros, lagos, glaciares y bosques de nothofagus. Comenzamos por la Base de Las Torres, el tramo más conocido y transitado. Se sale hacia el Valle del Río Ascensio y luego hay que elegir entre seguir a la base de Las Torres o ir a Los Cuernos. Para ir a Las Torres el sendero tiene mucha inclinación y luego va descendiendo hasta llegar al valle. De allí se atraviesa un bosque repleto de lengas con menor inclinación y se ven varias vertientes hasta que la pendiente vuelve a ser más escarpada. El sendero se desdibuja entre el terreno rocoso y al llegar a los 700 metros se ven las Torres y los cerros Peineta y Nido de Cóndores.

El siguiente sector es el Valle del Francés, tramo que se hace en dos días y que es más fácil por ser más ondulado. De yapa, es probable que se vean cóndores, los gigantes alados de Los Andes. El sendero de esta segunda etapa es muy bello y transcurre junto al Lago Nordenskjöld con unos paisajes impresionantes. Antes de llegar al campamento Los Cuernos (donde pasamos la primera noche) hay un tramo complicado para ir en zig zag. Al otro día, antes de llegar al Campamento Italiano hay otro tramo en zig zag y cuando pasamos el refugio Italiano seguimos descendiendo para bordear el Lago Skottberg. Otra opción, si hay tiempo y energías, es desviarse 6.500 metros hasta el Campamento Británico para ver la vista del Valle del Francés. Por último, el tercer sector es el espectacular Valle del Glaciar Grey, el día más ansiado de la travesía y que no presenta grandes dificultades. En la marcha bordeamos parte del Lago Grey hasta alcanzar al mirador y luego una importante bajada nos llevó al bosque y el Campamento Grey donde celebramos el haber cumplido la W.

El Chaltén está en la parte norte del Parque Nacional Los Glaciares en el sudoeste de la provincia de Santa Cruz. La Capital Nacional del Trekking, es meca de escaladores del mundo y ofrece muchas y bellas sendas para conocer su bucólico entorno. La Laguna de los Tres es la más famosa de las caminatas y lleva al punto más cercano al monte Fitz Roy. Además es uno de los trekkings más populares porque pasa por los campamentos base de las expediciones que escalan el Chaltén.

La caminata comienza al final del pueblo, en uno de los senderos que anuncia el camino a la laguna Capri-Cerro Fitz Roy. Aquel día el clima acompañó y tuvimos un diáfano cielo azul. Al ser una caminata autoguiada (el sendero está bien marcado y es difícil perderse) se puede ir solo y, en el camino, seguramente encontrará muchos caminantes. Durante la primera hora la pendiente es algo pronunciada pero el entorno vale el esfuerzo y el bosque de ñires se hace cada vez más tupido. A la hora y media (o dos según el estado) se llega al borde del campamento que anuncia la laguna Capri, buen lugar para parar, descansar y sacar fotos. Luego hay que seguir bordeando el río Blanco hacia un bosque de lengas. Después de recorrer un buen tramo se divisa el glaciar Piedras Blancas, un ventisquero entre montañas sobre la laguna homónima. Por allí está el campamento Poincenot y luego de cruzar el río Blanco, el campamento base homónimo sólo para escaladores.

Para quienes sólo van a la Laguna de Los Tres el camino sigue bordeando el río y unas cuantas lagunas. Aquí comienza la parte más difícil del trayecto con una pendiente pronunciada y escarpada. Mientras nosotros subíamos nos cruzamos con gente que bajaba. Si bien estábamos cansados ver sus caras de alegría nos alentaba a continuar, el paisaje al llegar tenía que ser prometedor. La recompensa no tardó en llegar. La Laguna de los Tres que, con sol y en verano, brilla con su turquesa furioso se ve congelada en otras épocas del año pero igual de hermosa e impactante secundada por los cerros Fitz Roy, Poincenot y Torre. Y para los que se animan a un poco más, a unos metros está la Laguna Sucia, también turquesa e impresionante vista desde arriba. Luego de las fotos de rigor comenzamos a volver lentamente y a lo lejos se veían las lagunas Madre e Hija.

Los cerros que rodean El Bolsón –120 kilómetros al sur de Bariloche en la provincia de Río Negro – albergan idílicos paisajes y cabañas en plena cordillera. Éstas conservan el encanto de los refugios de montaña y se conectan entre sí por sendas. Los más conocidos son el Cajón del Azul y el Piltriquitrón pero también están el Hielo Azul, el Motoco, el Encanto Blanco, el Dedo Gordo y El Retamal, entre otros. Una linda travesía une el Dedo Gordo y el Retamal bajando por el Cajón del Azul. El Cerro Dedo Gordo mide 2085 metros y debe su nombre a la forma de pulgar de su cumbre. Su refugio está a 1370 metros y si bien es el más cercano su desnivel (en 7 kilómetros asciende 1000 metros) retrasa la marcha y lleva unas 4 horas y media.

Partimos temprano de El Bolsón a Mallín Ahogado e hicimos 15 kilómetros hasta Warton, último punto accesible con auto. Calzamos las mochilas y bajamos al cristalino río Azul y la confluencia con el Blanco. Cruzamos una pasarela de madera y alambre, intimidante para quienes vienen por primera vez pero que es parte de la aventura. Pasamos unas tranqueras hasta que vimos la subida a un bosque de radales con las primeras marcas rojas que señalaban el camino. Luego apareció un bosque de coihues, vadeamos un arroyo con playita y una cascada y al otro lado había una pronunciada subida. Comenzó a llover pero el bosque tupido nos protegió en la parte más difícil y empinada donde conviene dar pasos cortos y tener un ritmo constante. Al final había una bifurcación, seguimos por la izquierda y cuando volvimos a ver el arroyo vimos el refugio en lo alto de una lomada. Al empujar la pesada puerta de madera vimos a una pareja tomando cerveza que, al vernos, exclamaron: “Ya no esperábamos a nadie”. Eran el refugiero y una amiga. Nos calentábamos en la cocina a leña cuando, de pronto, la puerta se abrió y llegó otra pareja. La velada pasó comiendo pizza y contando cuentos de terror a la luz de las velas.

A la mañana siguiente evaluamos si seguir o volver ya que amenazaba lluvia y nieve. Cuando se despejó el resugiero avisó al del Retamal que íbamos en camino y nos dijo que serían cuatro horas. Subimos por un lengal, remontamos un arroyo y llegamos a una veranada con una lengua de hielo derritiéndose. Continuamos hasta un gran plateau con la vista del Dedo Gordo y pintorescos carteles indicadores pero el viento era fuerte y frío e iniciamos un descenso hundiendo los pies en 1000 metros de piedritas sueltas. Continuamos bajando entre lengas y un sinfín de cañas coligüe donde era difícil seguir las marcas. Al pasar el cañaveral cruzamos un arroyo y en otro bosque vimos las marcas amarillas al Retamal.

La cabaña está a 700 metros, en el faldeo del Dedo Gordo y frente al Cerro Hielo Azul y está rodeado por un bosque de coihues. La construcción tiene el confort de un hogar ya que su refugiero vive allí todo el año. Éste se alegró al vernos y nos confió que se había preocupado por nuestra demora. Si no hubiéramos llegado, amos refugieros hubieran tenido que salir a buscarnos. Muertos de hambre y cansancio, comimos y descansamos dos horas. Daban ganas de quedarse y visitar los alrededores pero había que seguir. En 40 minutos llegamos al Cajón del Azul, el refugio más conocido donde el río Azul se encajona espectacularmente. Al partir, vimos un cartel que decía “Al Hielo Azul”, por un momento nos tentamos pero luego seguimos la marcha de regreso al Bolsón.

5 horas (ida). www.elchalten.com

4 días. www.parquetorresdelpaine.cl

2 días (3 ideal). Antes de salir, regístrese en la Oficina de Informes de Montaña en el CAP (Club Andino Piltriquitrón) o en la Oficina de Turismo de El Bolsón. www.elbolson.gov.arwww.capiltriquitron.com.ar

FB: Refugio Cajon Del Azul y Refugio El Retamal

- Imprescindible llevar botas de trekking, bolsa de dormir, agua, víveres y abrigo extra.

- Debido a la capacidad limitada del Refugio Dedo Gordo, antes de subir conviene chequear disponibilidad.

- En verano hay transporte que acerca a los cerros. Los horarios y lugares de salida están en la Oficina de Turismo.

- No haga fuego en el bosque, alto riesgo de incendio en verano.

- Al cruzar pasarelas o puentes colgantes, hágalo de a uno por vez y sin hamacarse.

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Sábado 25 de octubre de 2014
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