La piel es el órgano más extenso del cuerpo, protégela de los efectos adversos del sol y prevén el envejecimiento prematuro y el desarrollo del cáncer.
Por Lucía A. Lozada Laracuente / lucia.lozada@gfrmedia.com
En una isla tropical como Puerto Rico, exponerse al sol a diario es muy común. Incluso, para muchas personas, una piel bronceada es sinónimo de belleza y salud.
Sin embargo, si te encanta tomar sol a menudo es importante reconocer que la exposición a los rayos ultravioletas tiene efectos acumulativos que pueden desde envejecer tu piel prematuramente hasta ocasionar, también, múltiples problemas de salud.
Piel bronceada, piel saludable
¿Cierto? ¡Nada más lejos de la verdad! El bronceado es un signo del daño que el sol le ha hecho a tu piel. Es un intento de esta para prevenir que los rayos ultravioletas (UV) penetren más profundamente, cambiando su textura. El sol en exceso daña el colágeno de la piel, que es la proteína que la mantiene firme. Esto provoca arrugas y flacidez. Además, provoca el desarrollo de pecas y de manchas que la afean y le dan un aspecto avejentado.
Otros efectos nocivos del sol
¿Sabías que entre el 65 y el 90 por ciento de los casos de melanomas se deben a la sobreexposición a los rayos ultravioletas? Este es el tercer tipo de cáncer más común y el más peligroso también. Además, los UV también ocasionan daño ocular, aumentando el riesgo de desarrollar cataratas, entre otras condiciones de la vista; así como la inhibición del funcionamiento adecuado del sistema inmunitario y de las defensas naturales de la piel, no importa tu raza o color.
Factores de riesgo para desarrollar cáncer de la piel
• Tener la piel clara.
• Tener antecedentes familiares de cáncer de piel.
• Tener antecedentes personales de cáncer de piel.
• Exposición al sol debido al trabajo o a las actividades recreativas.
• Antecedentes de quemaduras de sol durante la infancia.
• Piel que se quema, enrojece o le salen pecas fácilmente, o que bajo el sol se siente adolorida.
• Tener ojos azules o verdes.
• Tener cabello rubio o pelirrojo.
• Tener cierto tipo de lunares o numerosos lunares.
Lo que debes hacer
• Aplica protector solar a toda la piel expuesta con un SPF de por lo menos 15, que proporcione protección de amplio espectro de los rayos ultravioletas A (UVA) y ultravioletas B (UVB). Aplícalo cada dos horas, incluso en días nublados, y después de nadar o sudar. Para tu conveniencia, ya está disponible en el mercado un protector solar que puedes aplicar en tu piel húmeda.
• Si notas manchas o lunares que cambian de color o de tamaño, visita a tu dermatólogo para una evaluación.
• Usa filtro solar con factor de protección solar (SPF, por sus siglas en inglés) de 15 o más y con protección para los rayos UVA y UVB. Toma en cuenta su fecha de vencimiento, ya que la efectividad de la mayoría caduca a los tres años. Si el filtro ha estado expuesto a altas temperaturas, su duración puede ser menor. También, en la actualidad existen numerosos cosméticos con filtro solar. Escoge los que tengan al menos un SPF de 15.
• Usa ropa para proteger la piel expuesta. Los colores oscuros, las camisas de mangas largas y los pantalones anchos, de tejido cerrado, brindan mayor protección.
• Usa un sombrero de ala ancha para cubrirte la cara, la cabeza, las orejas y el cuello.
• Usa gafas de sol que protejan los lados de la cara y que en lo posible bloqueen el 100 por ciento de los rayos UVA y UVB.
• Quédate en la sombra, especialmente durante las horas del mediodía.
• Verifica en la página de la Agencia de Protección Ambiental (EPA) cuál es el índice UV en determinado día. Solo tienes que acceder a http://www.epa.gov/sunwise/es/indiceuv.html.
Lo que debes evitar
• Exponerte al sol entre 10:00 a.m. y 4:00 p.m.
• Exponerte a los rayos ultravioletas aún cuando no esté haciendo sol. Recuerda que los rayos ultravioleta (UV) también afectan en días nublados y se reflejan desde cualquier superficie, como: el agua, el cemento y la arena.
• Exponerte al sol sin un protector solar de amplio espectro.
• Usar ropa clara o de tejido fino cuando estás al exterior.
• Quemaduras de sol en múltiples ocasiones en tu vida. De hecho, si durante el transcurso de tu vida has sufrido cinco o más quemaduras solares, tu riesgo de desarrollar cáncer de la piel aumenta significativamente.
• Usar cabinas bronceadoras. Si quieres verte bronceada, usa una loción o crema de autobronceado. Continúa usando un protector solar.
Fuentes: Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, Centros para la Prevención y el Control de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés), Agencia de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés)