Un hombre apuñala a su expareja ante niños que llegaban a la escuela
Por Osman Pérez Méndez / operez@elnuevodia.com
AÑASCO – Otra escena de terror a consecuencia de la brutalidad machista empañó ayer la mañana, esta vez en el oeste, cuando un hombre decidió apuñalar a su expareja frente a la mirada de niños y niñas que entraban a la escuela.
La víctima del salvaje ataque a cuchilladas, una joven de 22 años cuya identidad se ha mantenido protegida, según aplica en los casos de violencia de género, se detuvo a eso de las 7:45 a.m. a retirar dinero del cajero automático que está en el estacionamiento del edificio Bianca, en el barrio Caracoles, en una marginal de la PR-2.
En ese momento fue sorprendida por su atacante, mientras un sinnúmero de carros llenos de niños desfilaban a la Academia MASIS, que ocupa parte del edificio.
“Estábamos tocando el timbre a esa hora. Y pasó eso. Salimos corriendo”, dijo la directora de la academia, Miriam Avilés, quien junto a la enfermera y el guardia de seguridad del plantel dieron los primeros auxilios a la joven.
“Los papás empezaron a gritar. Un abuelo trató de intervenir. Pero él estaba con aquel cuchillo enorme. Él venía a matarla, pero cuando oyó los gritos, se paró y salió caminando a su carro como si nada. Fue un sicópata”, dijo la directora.
“Una niña me dijo, ‘hay un carro con las puertas abiertas con una muchacha y un hombre encima dándole cuchillazos’ y otro nene entró gritando ‘hay un hombre matando mamás’”, recordó Avilés todavía agitada.
La rápida acción de la directora y su equipo pudo quizás evitar que, efectivamente, la madre de un niño de tres años fuera asesinada.
Al conocer que la mujer había sufrido 33 heridas Avilés expresó: “con razón se nos acabaron las cajas de gazas”.
“Estábamos los tres (ella, la enfermera y el guardia) uno agarrándole la mano, otro la pierna, el otro la cabeza, estaba sangrando por todas partes”, dijo Avilés, cuyo pantalón todavía mostraba las marcas de sangre.
De acuerdo a los testigos, la ambulancia tardó bastante en llegar al lugar. Sin embargo, la mujer se mantuvo consciente. Según los relatos, ella alcanzó a agarrar el cuchillo y quitárselo al atacante.
“Tenía una herida bien grande en la cabeza, y otra bien profunda en el muslo”, recordó el guardia de seguridad Jesús Ramos.
Afortunadamente, las autoridades habían confirmado que, pese a las heridas sufridas, la joven se encontraba estable en el Centro Médico de Mayagüez.
“¿CUÁNTO ME VAN A ECHAR?”
Algunas horas después del ataque, el presunto autor, un hombre de 26 años identificado como Israel Omar Crespo Ortiz, estaba tras las rejas en la comandancia de la Policía en Mayagüez, luego que gestionara su entrega.
Tras una entrevista con los agentes de homicidios, y mientras era llevado a la celda, se le escuchó emitir un único comentario, aunque no fue a la prensa.
“¿Como cuánto tú crees que me van a echar por esto?”, le dijo Crespo Ortiz al abogado José Enrique Robles Rosario.
La capitana Janicce Rodríguez Collado, directora del CIC de Mayagüez, confirmó que Crespo Ortiz tenía un caso previo de violencia doméstica que precisamente involucraba a la joven agredida.
“Estaba bajo fianza por (violación a la) Ley 54”, dijo la capitana. La fianza fue de $3,000.
Por ese caso, además, se había emitido una orden de protección que había entrado en vigor en abril pasado y tenía vigencia hasta octubre próximo.
Sin embargo, la capitana aclaró que a Crespo Ortiz no se le fijó grillete electrónico, por lo que no podía detectarse si se acercaba a la madre de su hijo.
Además de los relatos de los testigos, la capitana intentaba ayer obtener el vídeo de la cámara de seguridad del cajero automático donde ocurrió el ataque y el de las cámaras del edificio.
Al cierre de esta edición, la jueza Carmen Montalvo encontró causa para arresto contra Crespo Ortiz por cargos de tentativa de asesinato, violación a la ley de armas, y violación de la orden de protección que se había emitido en su contra.
Esta vez la fianza fue de $150,000, que Crespo Ortiz no pudo pagar, por lo que fue ingresado a prisión.
La jueza, además, ordenó que se le revocara la probatoria de la que gozaba por el caso anterior de Ley 54.