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6 de octubre de 2013
6:27 p.m. Calidad de vida
 

Emotivos testimonios de sobrevivientes de cáncer

Decenas se reunieron junto a familiares y amigos esta tarde para participar del evento Race for the Cure

Por Brenda I. Peña López / brenda.pena@gfrmedia.com

Brenda Liz Rodríguez, de 43 años, celebró hoy, domingo, que lleva dos años recuperada del cáncer de seno, y frente a miles de personas que se dieron cita en la carrera Race for the Cure, de la fundación Susan G. Komen, le juró amor eterno a quien ha sido su compañero por los pasados 10 años.

“Ella ha sido una buena compañera, muy dedicada en la relación, muy cariñosa. Ha luchado con su condición y ha sido muy valiente. Eso inspira a uno cada día más a amarla”, expresó su ahora esposo, Richard Tirado luego de dar el sí, en una ceremonia oficiada por el reverendo Jorge Campusano, en la tarima principal del evento de recaudación de fondos para la Fundación Susan G. Komen, en beneficio de las pacientes de cáncer de seno.

Casarse era un deseo que la pareja tenía desde hace algunos años, pero debido a situaciones económicas, y posteriormente, al diagnóstico de cáncer de Rodríguez, en 2011, no había podido ser concretado. El enlace se produjo gracias a una iniciativa de la agencia de publicidad JWT, que realizó una convocatoria para que pacientes de cáncer contaran sus testimonios, con el propósito de escoger el más emotivo.

En tarima, los recién casados, ella con vestido de novia y él con etiqueta negra, hicieron su primer baile como esposos, y la novio lanzó el ramo al público, que casualmente cayó en manos de una de las hijas de Tirado.

Celebran la vida en Race for the Cure

“Fue una experiencia muy bonita, me siento orgullosa de pueda ser yo quien pueda representar a las mujeres sobrevivientes de cáncer durante el día de hoy”, expresó con timidez la novia.

“Somos muy afortunados de habernos casado junto a tanto público. Esto es una actividad muy bonita que hay que seguir apoyando por lo comprometidas que son estas personas con los pacientes y que hacen un esfuerzo cada día”, expresó por su parte el novio, quien anticipó que en los próximos días espera planificar un viaje de luna de miel.

Su historia se unió a la de decenas de sobrevivientes de cáncer quienes junto a familiares y amigos compartieron esta tarde en la carrera que recorrió parte de la zona de Hato Rey.

Al igual que Brenda Liz, Mita Morell, de 62 años, celebraba la vida junto a otras sobrevivientes.

Morell relató a este medio que hace cinco años se enteró de que tenía cáncer de mama luego de haberse sometido a una reducción de senos debido que le habían crecido demasiado.

“Entré a sala de cirugía con una mamografía negativa y con un sonograma de seno negativo. Era el cáncer más malo, clase cuatro”, contó sin poder contener las lágrimas.

Antes de entrar al quirófano, su esposo, el radiólogo Rafael Rivera González, le practicó el sonograma sin detectar anomalías. Recordó que varios días después el doctor que la operó la llamó para que fuera con urgencia a su oficina y llevara las radiografías. Dijo que, de inmediato supo que tenía cáncer de seno.

“Cuando me dieron la noticia fue bien fuerte porque esto no es una palabra gustosa. Es una palabra preocupante, que te destroza, no por ti, sino por los que están alrededor tuyo”, rememoró.

A raíz del alarmante diagnóstico y con una expectativa de vida de escasos seis meses, Morell se sometió a una mastectomía bilateral.

Tras su experiencia, la sexagenaria formó su grupo Los ángeles caminan con Mita, que con una treitena de voluntarios se involucran en actividades de recaudación de fondos y apoyo a pacientes de cáncer de seno, sobre todo en el área de prevención.

Narró que la idea del grupo surgió cuando esperaba para ser operada en el Hospital San Jorge y vio a una niña, que no puede afirmar si fue real o la aparición de “un ángel”.

“Cuando yo entro a sala la niña me pregunta '¿por qué tú estás aquí si tú eres una vieja y este es un hospital de niños?' Y yo le digo: 'mama, porque estas dos tetitas están dañadas y las tienen que sacar. ¿Y por qué tú estás aquí'?, le pregunté yo. Y ella me respondió 'porque yo tengo un cáncer aquí'”, detalló tocando su cabeza.

“No sé si fue una revelación. No sé si ella está viva, pero cuando ella me preguntó que como me llamaba y yo le dije 'Mita', y yo le pregunto su nombre, y ella me dice 'Ángeles'... mi grupo se llama Los Ángeles caminan con Mita porque si ella está en el cielo y esa experiencia fue verdad, yo quiero conmemorar esa niña”, manifestó sollozando.

Otra que compartió su testimonio fue Ruth Velázquez, quien con una enorme sonrisa dijo que ha sobrevivido al cáncer de mama en tres ocasiones. A sus 63 años, la mujer recuerda que cuando le notificaron que tenía cáncer, en el 2011, “se me derrumbó el mundo”.

No obstante, la imagen en su mente de sus cinco hijos llorando, fue lo que la motivó a no derrumbarse, según afirmó.

Velázquez señaló que su familia fue “el mejor medicamento” y enfatizó en la fe, el amor, una actitud positiva y la liberación de las emociones, fueran de alegría o tristeza, como elementos esenciales en la recuperación de cualquier paciente de cáncer.

De otro modo, destacó que lo peor del proceso fue que algunas personas la trataran con pena.

“Que te llamen y te lloren, yo no lo agradecía. A mí se me cayó el cabello, y para mí eso no fue trauma. Yo me puse amarilla, para mí eso no fue trauma. Engordé 60 libras, y nada... yo pude bregar con todo eso, pero me molestaba que me dijeran que les daba pena conmigo. Les decía: 'como no quiero que tú llores, no me llames'”, dijo riendo.

Velázquez dijo que como iniciativa para ayudar a la causa del cáncer de seno pregunta a sus amistades cuando salen “de viernes social”, cuánto dinero tienen presupuestado para gastar en tragos. Esa es la suma que ella les pide para donar a la fundación.

“Y salgo a la calle, así bien llamativa, para crear conciencia. Hay que crear conciencia, y más ahora que el cáncer de seno está dando a los varones también”, sostuvo.

Luciendo una peluca color rosado intenso, una camisa del mismo color y accesorios alusivos a la causa, Velázquez afirmó que “yo celebro cada segundo de mi vida, cada año no, cada día yo lo celebro. Al abrir los ojos agradezco a Dios, no importa si me deja el carro ese día. Después pasas por una experiencia como esta, es un renacer para disfrutar la vida”.

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