El reconocido árbitro prefiere cantar las jugadas difíciles en su cancha ante miles de fanáticos que hacerlo en el seno familiar
Por Fernando Ribas Reyes / fribas@elnuevodia.com
Brigitte buscó la palabra correcta por un momento y, al no encontrarla, terminó en el mismo lugar en que empezó. No había por qué dar tantas vueltas. La respuesta era sencilla.
“Es que es mi papá. Es especial”, dijo Brigitte.
El árbitro de voleibol Jean Carlos Juarbe celebra hoy el Día de los Padres por Brigitte, de 21 años, y su primera hija, Nicole Francheska, de 28 años.
Y participó junto a Brigitte en una amena entrevista con El Nuevo Día para la celebración del Día de los Padres, que en el caso de Juarbe comenzó el viernes en la graduación de bachillerato de Brigitte en Producción y Mercadeo de Eventos Especiales.
Juarbe es uno de los principales árbitros que tiene Puerto Rico y la región Norceca. Esta semana llegó desde Sofía, Bulgaria, donde pitó la primera ronda de la Liga Mundial.
Es respetado por las y los jugadores y se gana el control de juego por la seguridad con que pita. Su decisión es siempre la final. Tiene 30 años de experiencia en el voleibol Superior y es árbitro internacional desde el 1989.
Se le preguntó si en la casa también actúa como árbitro y esta fue su respuesta.
“Como en la cancha, en la casa se toman decisiones que no son del agrado de todos. Pero prefiero pelear con 10,000 personas por una decisión en la cancha que con dos personas por una decisión en la casa”, contestó.
Mientras Juarbe sacaba las manos del fuego con su respuesta, Brigitte, quien tiene un parecido físico a su padre, lo miraba y escuchaba bien su respuesta.
Al concluir Juarbe su respuesta, Brigitte agregó “es que somos Juarbe los dos. Tenemos el mismo carácter y chocamos”.
Brigitte, dice el padre, estuvo en una cancha de voleibol desde que flotaba en la barriga de su madre. Jugó desde los 6 años en el club Borinquen hasta los 18 en el colegio La Providencia de Cupey.
En las canchas, Juarbe solamente habrá tenido una hija de sangre, pero tuvo y tiene muchas jugadoras y jugadores que le ven también como padre.
Tanto amor ha sido gracias al voleibol, explicó Juarbe.
“El deporte ha sido para mí una linda pasarela porque me ha permitido ver la transición de niños a jóvenes, a adultos, a padres, y ver a sus hijos en el comienzo del ciclo de vida nuevamente”, dijo.
Juarbe y Brigitte parecen amigos al hablar. En un futuro, Brigitte tendrá la oportunidad de tratar como amigos a sus hijos.
Y es que Brigitte ha aprendido algo de su padre; que los hijos son como los amigos: incondicionales.
“Me ha enseñado la paciencia y la dedicación porque los hijos siempre van a ser tuyos no importa qué”, dijo.