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10 de marzo de 2013
Puerto Rico Hoy
 

Entre recaudos y sensibilidad en Hacienda

Melba Acosta, la secretaria de Hacienda, tiene clara la dura situación económica de los puertorriqueños. Vídeo

 

Por Brunymarie Velázquez / brunymarie.velazquez@elnuevodia.com

Vestida de negro y con un maquillaje sencillo, Melba Acosta camina como si no supiera que es una de las piezas claves en la restauración económica de Puerto Rico. Y no porque esté enajenada de la realidad: es que la abogada y contadora pública autorizada camina con un aura de sencillez que podría sorprender a algunos, al romper con el estereotipo de administrador del tesoro nacional de pinta fría y calculadora.

Los números tienen fama de frialdad. Y cuando se calcula el déficit en un país que parece hacerse pedazos, no es raro que quien más sufre sea el que termine pagando. Y ese es el pueblo. Pero la secretaria del Departamento de Hacienda parece tener eso claro. Dice que no hay forma de que se encamine un país si se pierde la sensibilidad.

Acosta se muestra muy gentil y tal vez contrasta con la seriedad con la que ha tenido que anunciar las medidas para resolver la crisis del Sistema de Retiro y dialogar con las casas acreditadoras en Nueva York.


Pocos quisieran estar en sus zapatos. Pero más allá de ser una de las figuras principales en la batería de reestructuración económica de la administración actual, hay un ser humano que refleja una gran sencillez.

Acosta, oriunda de Arecibo y con una maestría en Administración de Negocios en Harvard, es una amante del arte, de los viajes, del mar y del buceo. Cuenta que ha visitado casi toda Europa, Estados Unidos y que ha recorrido Latinoamérica. Por el momento tiene en la lista a la India, Tailandia y Egipto. Y en algún momento piensa ponerse el equipo para lanzarse a bucear de nuevo.

¿Qué hace que usted se levante por la mañana y corra con su agenda? ¿Tiene alguna motivación?

Mis mañanas son bastante parecidas: a las 4:30 de la mañana estoy leyendo todas las portadas de los periódicos y las noticias que envían de la Oficina de Prensa de La Fortaleza. La verdad es que tengo tantas cosas en la cabeza y a veces muchas que no me dio tiempo a hacer el día antes. Me levanto eléctrica.

Entonces, son sus responsabilidades las que la mantienen funcionando.

Sí. Antes me levantaba más tranquila; ahora es pensando en la agenda. Y eso, obviamente, me activa mucho. Soy bastante centrada. En mi casa yo soy la mediana y siempre he sido como la figura a la que acuden todos cuando tienen un problema.

Quizás la de mayor temple…

Sí. Tengo una tía abuelita de 97 años. Le administro sus cuentas y veo el cheque de $400 que le llega de su pensión mensualmente. También hay mucha sensibilidad en mí.

¿Mezclan los números y la sensibilidad?

Cuando tomo decisiones como las de Retiro, siempre pienso en mi tía abuela. Ella, por ejemplo, me tiene a mí y a mi familia. No le va a faltar nada, pero yo sé que no es así en todos los casos en Puerto Rico. Ciertamente, uno lo siente.

Para mí los números no son blanco y negro: es la cara humana de las personas afectadas. Y a veces uno tiene que tomar decisiones fuertes. Esto de Retiro se está haciendo para salvar el sistema, porque el año que viene los activos se acaban y lo que está en riesgo no es el bono de Navidad o el de verano, es la pensión completa. De esto se trata.

Yo soy bien sensible. Tengo mucha sensibilidad con casos de maltrato con animales y lo otro que me toca de cerca es el maltrato de los niños y las personas mayores. Me choca mucho. Quien me ve hablando de números no lo piensa.

Y ese es su rol, hablar de números, ¿no?

Claro, pero eso se tiene que traducir en gente; en lo que al final del día es. Un presupuesto no es un método que solo ubica números, se dan unos servicios y se facilitan los recursos a la gente. Uno corre un gobierno por una razón de ser, ¿sino para qué hay gobierno? Y a veces eso es lo que personas no entienden.

Usted no se está estrenando en el servicio público. Fue jefa en la Oficina de Gerencia y Presupuesto (OGP) y ha ejercido otras funciones. ¿Qué es lo más difícil que ha tenido que trabajar en Hacienda?

Llevo poco tiempo en Hacienda, solo dos meses. La situación está bien difícil. Hay un déficit bien grande y a uno le da pena, porque uno piensa que cuando una administración cambia a otra uno tiene que tratar de hacer lo más posible para ser responsable. Pero yo te diría que lo más difícil ha sido el Retiro, porque afecta a personas de carne y hueso.

Otro tema que aprendí con Sila (Calderón), actually, es la pobreza. Recuerdo haber visitado a personas superpobres en San Juan. Hay un sitio que se llama El Hoyo, que es eso literalmente.

¿Cómo compara el Puerto Rico que vio cuando trabajó con Sila Calderón con el de ahora?

La verdad es que cuando trabajé en la OGP la situación estaba difícil, pero no tanto como ahora. El problema es mayor: hay mucha más desesperanza, la fibra social está mucho más rota. El país necesita tener fe; hay que levantar la moral del país y el orgullo de la patria.

Y entiendo que la base de todo es el problema económico. Por ejemplo, la mala economía trae el trasiego de drogas y por ahí comienza una cadena.

Hacienda es el cuco de las agencias, la que cobra contribuciones, persigue a los negocios... ¿Qué cree de esa imagen del Departamento?

Otra de las cosas que he estado tratando de comenzar a cambiar es eso mismo. Hacienda tiene que buscar recaudos, cobrar las contribuciones pero, además de eso, hay que buscar que se vea más como un promotor de desarrollo económico. Al final del día, que se vea una Hacienda sensible. Los números no se dan en el vacío, los números se dan para lograr hacer un cambio. Próximamente, estaremos lanzando la campaña contributiva y estaremos haciendo unos cambios para que la gente sienta que paga taxes y que hay una razón de ser en ellos. Que se entienda que el país lo necesita, y que no sea una forma que se llena al vacío y entregas el 15 de abril, aunque muchas veces lo que se reciben son reintegros.

Ciertamente, también Hacienda tiene que ser firme porque no es justo que mientras unas personas pagan a tiempo, responsablemente, hay otro grupo que evade pagar su responsabilidad. Y eso no es justo.

¿Por eso cocinan la amnistía?

Bueno, la amnistía es para que se pongan al día los que tienen deuda y estaríamos haciendo una rebaja en las penalidades y otra rebaja en ciertas contribuciones en el income tax. Lo que se buscaría es que las personas cumplan. Estoy de acuerdo con ella. Queremos hacer unos cambios en el IVU (impuesto de ventas y uso) porque queremos aumentar la base, porque hay demasiados huecos en los que se pierde el dinero.

¿La amnistía es un reconocimiento de que Hacienda no está cumpliendo con su trabajo, que no está fiscalizando y que no está logrando que los recaudos lleguen al erario?

Las personas, muchas personas, radican su planilla. Hay quienes la radican y no pagan, y el problema es que cuando tú no pagas comienzas a acumular intereses y cargos. Y a lo mejor debes mil dólares que de repente se convierten en tres mil. No necesariamente es que todos lleguen a pagar, es hacer planes de pago. Lo que queremos es facilitarles a las personas que paguen.

Entonces, no es que necesariamente sea un reconocimiento de que no están haciendo su trabajo, sino que la situación económica del país está llevando a las personas a aguantar su aportación.

En parte es eso y te soy sincera: Hacienda, como muchas otras agencias de gobierno, se vio muy afectada con la Ley 7 y la Ley de Retiro Temprano. En todo Puerto Rico, Hacienda tiene 2,200 empleados. Cuando estaba Juan Agosto, había casi el doble de empleados. Hemos perdido muchos agentes de Rentas Internas; hay alrededor de 200, cuando hubo tres o cuatro veces esa cantidad. Fíjate, el día de Back to School (cuando hay exenciones de IVU) me dicen que las ferreterías son las que más dinero hacen. ¿Qué tiene que ver el regreso a las escuelas con las ferreterías? Nada. Tengo un amigo que sabe de un amigo que compró todo el mármol de su casa sin IVU ese día. La gente abusa de las exenciones. Y habría que tener 13,000 agentes en la calle para poder hacerlo y no los tengo.

Por ejemplo, con el IVU, lo cobran y nunca llega a Hacienda. Estamos pensando instalar un sistema en unas cajas que envíen el IVU directamente a Hacienda y que el comerciante se quede con el costo del producto.

¿Han pensado en quitar el IVU y poner el impuesto de valor añadido que se ha comentado?

El IVA. Sí, lo estamos viendo. Incluso hay un planteamiento de volver al arbitrio. Lo que pasa es que cualquier cambio que se haga ahora hay que hacerlo con mucho cuidado, porque hay unos bonos de Cofina (Corporación del Fondo de Interés Apremiante) que son pagaderos del IVU. Entonces habría que ir a los bonistas, tocar base con ellos, hacer cambios en los documentos de las emisiones. Se puede hacer, pero toma tiempo y hay que hacerlo legalmente y con cuidado.

¿Estaría a favor de eso, si los recaudos del IVU siguen sin llegar?

Nos estamos moviendo ahora a eliminar exenciones al IVU que han matado la base contributiva. Cuando estaba el arbitrio del 6.6% no había problemas, pero comenzaron a quitarle pedazos a la contribución y la base en la que se calcula el impuesto se va haciendo más chiquita. Cuando la gobernadora Calderón estaba, que comenzamos a hacer estudios para determinar si se implantaba un IVU o un IVA, recuerdo que la compañía determinó que, si se tomaban todas esas exenciones, las sumas para atrás (recuerdo que se dejaban alimentos y medicamentos, creo), la base aumentaba y recogías un montón más de dinero. Pues con el IVU está pasando algo similar: cuando se legisló el IVU había unas exenciones estipuladas, pero a través de los años se han seguido eximiendo. Inclusive, se han eximido industrias que antes pagaban arbitrio y ahora no pagan IVU. 

Así que estamos trabajando con esas exenciones, para echarlas para atrás, crear la base más grande y computar el 7%. Ciertamente, te va a llegar más dinero.

Hay otros problemas estructurales del sistema que estamos trabajando para corregirlos, les llamo loopholes (lagunas) por donde se va el dinero y no llega. Estamos trabajando con tecnología y cambios a la contribución.

¿Esa sería la primera opción?

Esa es una opción, al menos para el presupuesto que viene. Hay que recordar una cosa: cualquier cambio que hagas va a tomar tiempo; no se hace de hoy para mañana, aunque no lo descarto.

El senador José Nadal lo ha planteado varias veces y hay otras personas que han hablado del arbitrio. Las ideas están sobre la mesa y habría que estudiarlas. Lo que pasa es que hay que hacerlas responsablemente, con estudios económicos que digan cuánto más llegaría. Aparenta ser mucho dinero y lo que queremos es tratar de lograr un balance presupuestario. Ahora mismo el presupuesto que tenemos tiene más gastos recurrentes que ingresos recurrentes, y ese desfase es el que critican tanto las rating agencies.

Hablando de las agencias acreditadoras, ¿cómo fue su experiencia en Nueva York?

No era la primera vez que iba.

O sea, que no es nada nuevo para usted.

No, no lo es. Cuando estaba en la OGE llegué a ir como ocho veces. Se iba como dos veces al año. Aunque, te soy sincera, la situación ahora es mucho más difícil que lo que había hace 13 años cuando comencé en la OGP. Algunos de los miembros de las agencias eran los mismos, tanto en Moody’s como en Standard and Poor’s. Las reuniones fueron muy largas, agotaron muchísimo. Ellos estaban muy agradecidos con la información; se les llevó mucha y de todos los problemas. Hicieron muchísimas preguntas y pidieron más información. Al final, ellas no te expresan si bien o no, pero tú notas el interés que tienen. Han mandado peticiones adicionales de información.

Esperamos tener más reuniones próximamente. La situación es más delicada que hace 13 años, mucho más.

¿Tendrá remedio?

Sí, sí tiene remedio. Estamos haciendo las cosas que hay que hacer para poder encaminar al país y hay que seguir.

Eso mismo decía la administración de Fortuño y mire todo lo que pasó.

¿Tú sabes lo que pasó con la administración de Fortuño? Verdad, no quisiera entrar mucho más en eso porque no es lo que me interesa pero, mira, Retiro llevaba más de un año en el que había que tomar medidas. Ellos aumentaron la aportación patronal que trae $30 millones, pero eso no resuelve el problema de Retiro. El problema es enorme. Con todos los cambios que se han planteado, todavía hay que hacer ajustes para que llegue a $200 millones de ingresos recurrentes. O sea, ellos hicieron algo, pero no fue suficiente. Y sabían que era necesario; me imagino que pensaron en el costo político...

Por otro lado, el presupuesto usó Cofina y los fondos ARRA para cuadrar los presupuestos de año a año. Cofina es deuda: invirtieron en deuda para pagar sus gastos recurrentes. Ahora no hay ni ARRA ni Cofina. Los fondos ARRA venían para promover desarrollo económico y se usaron para pagar agua y luz del Departamento de Educación.

Mi prioridad es el déficit y el hueco de recaudos que nada más es de $900 millones. Ya hemos logrado rebajarlo como por $300. Y si a ese hueco le sumas otros aspectos, llegas a los $2.2 billones que hemos hablado. Tenemos que seguir buscando ingresos para seguir llenando ese hueco. La amnistía que mencionas nos va a ayudar, así como las iniciativas para atajar la evasión. Queremos tener en dos o tres años un presupuesto balanceado. No vamos a botar empleados como se ha estado diciendo. Tengo fe de que las cosas se harán y que algunas medidas que se han tomado y se han criticado, como Retiro y el aeropuerto, son medidas que hay que hacer porque hay que moverse, no te puedes quedar estancado.

Dice que tiene fe, ¿cree en Dios?

Sí, soy muy creyente. No voy a la misa todos los domingos como debería, pero soy muy creyente. Siempre trato de ir a misa varias veces al año. 

Este Miércoles de Ceniza no pude ir; en algún asunto de trabajo estaba. Me acordé cuando vi a las personas con la ceniza en la frente. Javier Ferrer, el presidente del Banco Gubernamental de Fomento, fue y pegué mi frente a la de él para que me compartiera un poquito (dice entre risas).

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