El protagonista de la producción es Michael Fassbender. (IMDB) (horizontal-x3)
El protagonista de la producción es Michael Fassbender. (IMDB)

Si el estreno de “Alien: Covenant” es evidencia de algo es que el director Ridley Scott tiene muy poco interés en hacer secuelas pero sí parece estar obsesionado con repetir la experiencia artística que tuvo al hacer “Alien” en 1979.

La esencia de ese filme original era tomar el gancho central de la novela de Agatha Christie, “10 Little Indians”, un misterio donde los personajes titulares son eliminados uno por uno, y colocarlo en un contexto de ciencia ficción. 

Sin embargo, esta fusión de géneros fue elevada por el manejo magistral que tiene Scott del lenguaje audiovisual y por su ojo de cirujano para crear encuadres que maximizan la tensión en una secuencia de suspenso horror.

En esta ocasión, el cineasta parece estar convencido que “Covenant”, que estrena hoy en Puerto Rico, es mucho más que una variación elaborada y pretensiosa del concepto central de la primera “Alien”. El interés de Scott claramente está con las escenas que presentan los dilemas filosóficos de la creación y la naturaleza de la violencia.

Al igual que en “Prometheus”, Scott vuelve a partir de la premisa de que todo puede ser pervertido, desde la naturaleza hasta la sexualidad. Todo esto nunca deja de ser interesante, el problema es que durante la mayoría del filme se siente que las tendencias artísticas del director van en una dirección mientras que el guión está bien claro en que está trabajando una secuela de horror con uno de los monstruos más irónicos de la pantalla grande.

En ese último contexto es la única forma en que “Alien: Covenant” no se puede descartar como un intento fallido. Como filme de horror, la película es mucho más ágil, agresiva y entretenida que “Prometheus”, la última vez que Scott y 20th Century Fox visitaron el universo que eventualmente fue transformado en algo épico e impresionare cuando James Cameron convirtió la secuela en un filme de guerra y en una plataforma para explorar la humanidad y la verdadera fuerza de la única sobreviviente de la primera película. 

Así que sí, como película de horror “Alien: Covenant” es infinitamente superior a “Prometheus”. Más que nada porque no tiene que recurrir a destruir la lógica para poder crear espacios para que Scott y su equipo de efectos especiales encuentren formas crueles y gráficas para ir eliminando a los personajes principales. Fuera de este contexto, específicamente como secuela a “Prometheus” y precuela a “Alien”, es que el filme resulta ser un ejercicio problemático frustrante y débil.

La trama sucede una década después de los eventos de “Prometheus” y aunque esta historia conecta de forma directa con lo que le pasó a Elizabeth Shaw (Noomie Rapace) y David (Michael Fassbender), el guión de esta producción se concentra en una tripulación nueva. No estoy arruinando nada al mencionar que un evento no planificado obliga a las nuevas víctimas, que están en una misión de colonización buscando albergue en otro planeta, a hacer una parada no planificada en un planeta donde eventualmente se van a enfrentar con la criatura que explotó del pecho de John Hurt en el filme original.

Dado a que cada estudio esta obsesionado con crear universos que puedan explotar en varios filmes (el universo de Marvel, el de Star Wars, el de Harry Potter, etc) y a que el mismo Ridley Scott ha anunciado que tiene planificado más historias después de “Covenant”, resulta frustrante que la narrativa que ata este filme a “Prometheus” haya sido reducida a trasfondo o exposición. 

Lo otro que resulta frustrante es no poder explicar por qué, dado a que eso arruinaría muchas de las sorpresas del filme. Lo único que puedo decir es que hubiera sido mucho más interesante una película de ese largo viaje entre Elizabeth Shaw y David y poder presenciar su batalla final, haya sido física o filosófica.

Así que aunque esta producción es mucho mejor que tener que ver al monstruo titular peleando con Predators, hemos llegado al momento de esta saga donde parece que resulta inconsecuente cómo exactamente van a conectar estos eventos con la historia de Ellen Ripley en los primeros filmes. 

¿Cuántas veces vamos a tener que ver una tripulación ser eliminada uno por uno en lo que Ridley Scott logra articular algo que no registre como una pretensión intelectual inconsecuente? La contestación lo determinará el éxito que tenga “Alien Covenant” en la taquilla. Aún así, no se puede evitar desear que este director finalmente deje ir al “Alien” que le dio su carrera y que se ocupe de buscar un filme que le permita explorar sus preocupaciones artísticas a cabalidad.


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