Jorge Iván Latorre Robles, mejor conocido como “El hombre chicle”. (horizontal-x3)
Jorge Iván Latorre Robles, mejor conocido como “El hombre chicle”. (Archivo/GFR)

Después de viajar junto al reconocido doctor Patch Adams y de aparecer en uno de los libros de “Ripley's: Believe It or Not!”, Jorge Iván Latorre Robles, mejor conocido como “El hombre chicle”, se prepara para su próxima aventura: un espectáculo teatral en solitario.

La cita será el 4 y 5 de mayo en el Teatro Braulio Castillo de Bayamón, a las 8:00 p.m. Durante las funciones de “El mundo de Chicle”, Latorre se propone asombrar al público de todas las edades con los impresionantes trucos que su extraña condición le permite hacer. El joven de 27 años padece del síndrome Ehlers-Danlos, que se caracteriza por afectar el tejido conectivo que sostiene la piel, huesos y otros órganos y exhibir las articulaciones extremadamente sueltas o laxas.

“Las tres cosas que hago que más sorprenden a la gente son: que puedo dislocarme los ojos hasta que parece que se salen de la cuenca, doblo los tobillos totalmente para el frente y puedo pasar un globo de hacer formas desde la nariz hasta la boca”, contó.

Latorre se ha dedicado a utilizar estas y otras habilidades para entretener y hacer reír. En su espectáculo, producido por la Liga Puertorriqueña de Improvisación Teatral, Latorre integrará actos de comedia, circo, teatro, improvisación, música y, además, realizará un baile junto al grupo de “break dance” Time Machine Squad.

Fue durante sus estudios de bachillerato en Biología cuando Latorre supo que la extrema flexibilidad de su piel y sus coyunturas se debía a una condición médica. Para entonces, se había enamorado del teatro tras tomar unos cursos básicos de improvisación, así es que decidió sacar partido de sus características físicas que tanta curiosidad provocan.

Uno de los lugares a donde decidió llevar su alegría fue el hospital, a modo de alivio para las personas enfermas, especialmente los niños. A través de esta faceta como payaso comunitario, tuvo la oportunidad de conocer al doctor Hunter Doherty “Patch” Adams, quien posteriormente lo invitó a viajar con él a diferentes países, como parte de los integrantes de su equipo.

“En el hospital me di cuenta de que quiero hacer esto toda la vida”, comentó quien regularmente visita a los pacientes del Hospital de Niños San Jorge, con el propósito de llevar un poco de alegría a los menores y a sus familias.

Tanto en estas visitas, como durante los viajes junto a Patch Adams, el comediante ha aprendido que existe un lenguaje universal: el de la mirada y el corazón.

Pero comunicarse con los enfermos no siempre es tan sencillo como ponerse una nariz y hablar gracioso. En ocasiones, el dolor físico y agotamiento emocional de los enfermos convierte en una labor muy difícil lograr la conexión. Y es entonces cuando Latorre no se rinde hasta que consigue establecerla. Cuando lo logra, tiene la sensación de que algo mágico ocurre, pues esa sonrisa de un niño que ha pasado por pruebas tan difíciles no tiene precio para él.

“Los pacientes y sus familiares son bien agradecidos. Te dicen que les hacía falta reírse, porque no es fácil pasar por el proceso de padecer cáncer y otras condiciones”, indicó.

Respecto a su propia condición, Latorre compartió que padece el Tipo 1 de Ehlers-Danlos. Esta categoría no representa, por el momento, problemas demasiado severos ni tiene consecuencias graves como en otros casos. Ocasionalmente, su hiperflexibilidad provoca que se le salga un dedo de sitio o que la columna vertebral le moleste.

“Trato de no pensar mucho en el dolor y estoy enfocado en mi misión”, aseguró el payaso, quien a través de su trabajo ha aprendido a no quejarse por cualquier cosa.

Entre sus sueños se encuentran crear una compañía de payasos comunitarios y artistas que puedan hacer misiones en Puerto Rico y otras partes del mundo. También le encantaría formar parte de un espectáculo o circo grande, como Cirque du Soleil. Otra aspiración es ofrecer talleres para motivar a los niños a descubrir sus “súper poderes”.

Los fondos recaudados en la taquilla de las funciones de este fin de semana servirán para ayudar a Latorre a conquistar otra de sus metas: traer a Bici Clown a la Isla. Este payaso lleva 12 años viajando el mundo en bicicleta para ofrecer su espectáculo a personas en desventaja social o económica.

“Mi propósito es traerlo aquí y cumplir con la misión de recorrer Puerto Rico, República y Haití, que son los únicos destinos que le falta por visitar”, detalló Latorre.

Los boletos de “El mundo de Chicle” están disponibles a través de www.tcpr.com o en la boletería del Teatro Braulio Castillo en Bayamón (787-710-5540). Para más información de El hombre chicle, visita su página en Facebook.


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