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Los delicados sonidos nocturnos del bosque caribeño, el contrapunto del coquí , la melodía de los pájaros del alba, la caricia de la suave brisa isleña: atmosférica evocación que sirve de introducción a una “celebración del día” acompañada por el ritmo del “seis mariandá”. Se trata de una deliciosa escena campesina pintada con su acostumbrado buen gusto por el compositor puertorriqueño Ernesto Cordero.

El estreno mundial de “Mariandá”, interpretado por la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico (OSPR) dirigida por Maximiano Valdés, encabezó el concierto de clausura de la 55ª temporada del Festival Casals.

La obra central del programa fue una versión de concierto de “La vida breve”, drama lírico en dos actos y cuatro cuadros de Manuel de Falla, con libreto de Carlos Fernández Shaw. La ópera presenta, ambientada en el Albaicín de Granada, la típica trama amorosa tan manoseada a lo largo de la historia del género: una gitana hermosa y pobre (Salud) se enamora de un señorito falaz (Paco), que la corteja estando comprometido con Carmela, hija de familia rica. Salvador, tío de Salud, está al tanto del engaño de Paco y pretende matarle, pero la abuela de Salud se lo impide. El día de la fiesta del casamiento de Carmela y Paco, la desdichada Salud revela la traición de Paco y muere a sus pies.

Tal vez lo más interesante de este cuadro es el giro social que le da el libretista. Una de las frases que cantan tanto el coro como Salud lo resume: “Malhaya quien nace yunque en vez de nacer martillo”. La OSPR acompañó a un elenco de excelentes cantantes locales, encabezados por la soprano Magda Nieves, quien representó con pasión a Salud; el tenor César Hernández cantó el papel de Paco, mientras que la contralto Maricarmen Rivera representó a la abuela con sensibilidad y conmovedora expresividad, al igual que el bajo Ricardo Lugo, quien representó a Salvador, tío de Salud.

En los papeles secundarios estuvieron la mezzosoprano Odemaris Ortiz, quien representó muy bien a la otra mujer engañada, Carmela, el tenor Aniello Alberti fue el narrador que introduce la acción, y el barítono César Méndez hizo el papel de Manuel, hermano de Carmela.

Además del coro, dirigido por Jo-Anne Herrero, cuyas intervenciones fueron excelentes, la presentación contó, para la escena de la fiesta, con un cantaor (Pedro Sanz) que lució un tanto apagado, el hábil guitarrista Pedro Sáinz Villegas y la bailarina flamenca Nuria Pomales, que se robó el espectáculo con su ardiente baile. La orquesta sobresalió en los números de baile, sobre todo en la conocida danza del segundo acto, que forma parte del repertorio sinfónico.

En fin, fue una muy buena presentación de esta gran obra de Falla, que rara vez se escucha en las salas de concierto, y una clara muestra del talento vocal que caracteriza a nuestro país.


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