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En un espejo se mira una y otra vez, y éste le devuelve múltiples rostros. Los mismos que conviven en un solo cuerpo femenino y que en este poemario de Ana María Fuster hablan en cada página. Lo que comenzó como bocetos para trabajos independientes resultó en un nutrido poemario que ésta tituló “El Eróscopo: daños colaterales de la poesía”. Su presentación oficial será este sábado 16, a las 4:00 p.m. en la Librería Mágica, en Río Piedras.

“Sí, además de una metáfora y una imagen, el espejo es un personaje”, señala la escritora sanjuanera que, en su caso, identifica al mirarse en el mismo a la mujer autora, la correctora y hasta la soccer mom.

“Uno es una multiplicidad y el poemario trabaja eso. Los demás ven una o dos cosas cuando ven a uno, pero no las tantas cosas que están dentro de uno”, asevera al tiempo que agrega que “estaríamos mucho mejor si se entendiera que somos muchas mujeres en una”.

“No podemos tener miedo de que porque somos mujeres tenemos que ser de tal o cual forma. Uno es muchas cosas a la vez”, insiste quien cuenta con trabajos premiados por el Instituto de Literatura Puertorriqueña y el PEN Club de Puerto Rico.

Uno de esos roles, determinado por la sensualidad, quedará complacido con el eróscopo.

“Empecé trabajando con los calendarios, los meses y los días de la semana para abordar la mujer dentro de su cotidianeidad, los ciclos de vida y sociales, y del oficio de escribir. Por otro lado, con el eróscopo busqué información con características de cada signo”, expone en torno al cuerpo temático.

El erotismo en sus piezas lo define como la libertad de ser del cuerpo.

“Se permite sentir esa sensualidad que no es sexo. El erotismo es la libertad no sólo de sentir, sino además de pensamiento y hasta de palabra también”, sostiene sobre esta publicación editada por Isla Negra.

El “lado poético” del texto está “más trabajado en comparación con los anteriores”.

“Ya entré en los cuarenta, así que ya no trabajo mis libros desde la sorpresa de leer algo que me gusta y me detona a escribir, sino que las cosas están en uno. Este libro lo trabajé por cuatro años y lo entregué hace dos, fui bien meticulosa. Le decía a la editorial ‘aguántalo’ porque no quería que saliera cualquier cosa, quería que reflejara un trabajo de esmero. Me dediqué con calma a limpiar el poema de esos excesos que le quitan la musicalidad al mensaje”, sostiene en torno a un proceso en el que contó con la ayuda de colegas como Daniel Torres, María de Lourdes Javier y Carlos Roberto Gómez.

“Porque el asunto no es publicar por publicar; yo me cojo muy en serio el arte”, asegura con esa voz pausada que encubre una escritura vulnerable a emociones intensas y múltiples.

“Es que yo estoy convencida de que el arte nos salva de esa cotidianeidad que a veces nos abruma, de esas cosas que uno no es y las enfrenta cuando lee el periódico o escucha la radio. Es una forma de salvarse, pero igual tiene otra cara la moneda porque también es una forma de protestar”, propone.

No suele hacer “poemas sueltos”, sino que se da cuenta cuando los que lleva en camino “van transmitiendo una misma historia, la misma sensación”. Y en este caso lo diario y lo erótico se encontraron. La pasión, en el renglón literario, la aborda guiada por “la sutileza” que le caracteriza en el trato a otros.

“Me cuido de escribir cosas sólo por llamar la atención sin que tengan nada que ver con el mensaje, me cuido de caer en el cliché comercial o en lo muy crudo porque no soy así, pero a la misma vez trabajo con mucha libertad porque no me autocensuro. Todos hemos hecho algo así (crudo) en algún momento, pero esto se trata de un aprendizaje constante y uno lo va superando”, considera la correctora desde hace veinte años en la rama judicial.

Se dedicó algunos poemas Fuster. Hay uno especial, el que escribió el día que cumplió 40 años, “Daños colaterales”.

“Está mi madre pariéndome, la mujer teniendo una hija, otro espejo más. Es el primer trabajo en el que estoy exponiendo mi yo personal, porque uno siempre incluye cosas de uno pero suelen ser anécdotas. Ahora me adentré a ese lado oscuro del corazón en el que uno tiene que quitarse las máscaras, pero a la misma vez lo disfracé con la palabra. Me atreví, quizá porque siento una mayor madurez; espero no madurar mucho en la vida”, confiesa.

Esa foto

La buscaron como aguja en un pajar. Editor y poeta quería subrayar el contenido con una imagen poderosa que resultó ser este trabajo visual del fotógrafo belga Christophe Gilbert.

“Carlos Roberto lo contactó por internet y mencionó que le agradaba que su arte fuera apreciado en el Caribe”, narra sobre el poemario que tiene además ilustraciones a lápiz de la editora jurídica e ilustradora Mabel Valentín, que dividen las secciones del mismo en estaciones, días, meses y el eróscopo.

La presentación del sábado es abierta al público y estará a cargo de Emilio del Carril y María de Lourdes Javier. Habrá lecturas a cargo de Fuster, Mairym Cruz Bernal, José Caez, Amarilis Tavárez, Eric Landrón y Marioantonio Rosa.


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