El artista, galerista y cofundador de la feria, Tony Rodríguez (en la foto), comparte los detalles de la primera edición de este evento. (horizontal-x3)
El artista, galerista y cofundador de la feria, Tony Rodríguez (en la foto), comparte los detalles de la primera edición de este evento. (Érika Rodríguez / Especial para El Nuevo Día)

Era una idea; solo eso. Pero hoy, MECA (Mercado Caribeño) es una realidad. Durante cuatro días, del 1 al 4 de junio, los organizadores de este evento convertirán la sede del Conservatorio de Música de Puerto Rico, en Santurce, en una galería habitada por piezas de arte, donde se llevarán a cabo “performances” de artistas puertorriqueños y del exterior.

Así, se retoma en la Isla un tipo de actividad que no se celebraba desde 2010, cuando se llevó a cabo la última de las cinco ediciones de la Feria de arte contemporáneo CIRCA. Aunque a menor escala, MECA también busca convertirse en una plataforma para presentar en un mismo lugar una muestra de la diversa producción de artistas jóvenes y emergentes. Igualmente importante es el deseo de motivar la inversión en arte y capturar la atención de galeristas, coleccionistas y el público general acerca de lo que está ocurriendo en la región caribeña.

Tony Rodríguez, artista, galerista y cofundador de MECA, contó que el deseo de organizar esta propuesta venía dando vueltas en su mente hacía por lo menos tres años. Mientras mantuvo la galería Espacio 20/20, en la calle Cerra, observó el crecimiento de varios proyectos independientes que buscan respaldar al talento joven. Lamentaba que no existiera un evento para reunir una buena representación de los mismos, tal como ocurre en tantas partes del mundo. Crear una feria de arte era “una idea loca, engavetada”.

Pero cuando coincidió con Daniel Báez, de Gavin Brown's Enterprise, en la feria ArteBA de Buenos Aires, supo que no era el único con esa inquietud. El destino lo había cruzado con el cómplice necesario para desempolvar el sueño y empezar a trabajar para verlo realizado. Lo primero que hizo el equipo fue continuar viajando a ferias de arte, ésta vez con el ojo puesto en los detalles de la logística y la posibilidad de hacer contactos. Cuando hablaban acerca de su proyecto, más de una vez recibieron miradas extrañas.

“La reacción era de sorpresa, obviamente, porque con tanta noticia loca y negativa que ha estado saliendo de la Isla a nivel económico tú pensarías: a qué rayos voy a Puerto Rico a ver si puedo vender arte. En ese sentido fue difícil. Pero al mismo tiempo, la gente está bien 'clueless' de lo que es Puerto Rico y lo ven como un 'gateway tropical', interesante para experimentar. Eso fue una ventaja”, relató Rodriguez.

Invitaciones y alianzas

Por tratarse de un esfuerzo nuevo, los organizadores optaron por obviar el proceso de convocatoria común en estos eventos y, en su lugar, invitaron directamente a las galerías que les parecían interesantes.

“Danny y yo nos dedicamos a curar minuciosamente los lugares. Durante un año y medio, visitamos ferias y tocamos base con galerías. Invitamos a sobre 70”, detalló.

Al final de ese proceso, se confirmó la asistencia a la feria de 15 participantes que incluyen visitantes de Estados Unidos, México, España y República Dominicana. Rodríguez lamentó que en esta ocasión no fue posible contar con la participación de más países del Caribe o América Latina. Sin embargo, la meta es aumentar esa presencia el año que viene.

Entre las galerías que visitarán la Isla están 47 Canal; de Nueva York, Arróniz; de México y What Pipeline; de Detroit. La gran mayoría llevan entre 5 a 8 años establecidas, pues el objetivo es presentar el arte más actual. Sin embargo, hay excepciones, tales como la galería White Columns de Nueva York, que es una institución de amplia trayectoria en Estados Unidos.

La jornada artística incluirá, además, un área llamada “Mecanismos”, que reúne proyectos y “performances” que los organizadores no quisieron dejar fuera por su gran nivel de calidad. El conjunto fue curado por Carla Acevedo-Yates, curadora independiente y asistente en Eli and Edythe Broad Art Museum en Michigan.

Rodríguez contó que desde el inicio de la planificación de MECA “sabíamos que hacer una feria de arte era un acto de resistencia y medio rebeldía porque la idea iba contra todos los pronósticos”. Uno de los desafíos fue encontrar el espacio donde realizar el evento. En el proceso, los organizadores contemplaron alternativas de todo tipo: desde habitar edificios deshabitados a alquilar el Centro de Convenciones en Miramar, pero lo descartaron porque no coincidía con el tipo de atmósfera que deseaban crear.

Entonces, durante una caminata casual, la intuición llevó a Rodríguez a entrar al Conservatorio por primera vez en su vida y allí encontró por fin lo que buscaba. Mejor aún, más allá de alquilar el espacio, MECA logró establecer una alianza de colaboración con la institución. Incluso, una parte de lo recaudado en taquilla durante el festival será destinado a un fondo de becas para los estudiantes de música y varios de ellos se integrarán a la jornada de actividades tocando sus instrumentos en los alrededores.

“MECA viene siendo esa esperanza de crear un mercado que no existe en Puerto Rico. Queremos unificarnos y, aunque sea por una semana, ser un foro de exposición para el ‘scouting’ de artistas locales. De ahí pueden firmarlos, pueden terminar en alguna bienal o creando nuevas exhibiciones”, resaltó.

Durante la celebración de la feria, varias galerías y espacios dedicados al arte y la cultura también presentarán propuestas para el público que quiera caminar por los alrededores. Así, la experiencia será más completa y MECA servirá, según las expectativas de Rodríguez, para demostrar que “aquí está pasando algo bien bueno que no tiene nada que envidiar a ciudades que se distinguen por el arte que producen”.


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