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Un niño ha perdido el rostro; una mujer brota de un agua enferma, una familia desencantada mira las manchas en su cuerpo y un par de ancianos reconoce con vergüenza que el planeta que vivirán sus descendientes no es igual al que habitaron en su juventud.

Quizás algo de esto le resulte exagerado pero la realidad ambiental del planeta cada día se parece más a esas imágenes. Con el último desastre ambiental que se desató en el Golfo de México, el pasado 20 de abril, cuando la plataforma petrolera Deepwater Horizon, propiedad de British Petroleum (BP), se incendió primero y se hundió después hasta unos 1,525 metros de profundidad. Esto dio lugar a una enorme fuga, del peligroso contaminante, que logró detenerse un mes después. La magnitud de la catástrofe, que dejó escapar al menos 1.9 millones de litros de crudo por día, aún se desconoce a ciencia cierta.

Sin embargo, las reacciones por parte de todos los frentes que trabajan en pro del ambiente no se hicieron esperar y el golpe político que representó para el presidente Barack Obama, quien fue criticado por el manejo del caso, tampoco.

Es en medio de esta coyuntura que la fotógrafa estadounidense Jane Fulton, residente en Chicago, decidió tomar acción por medio del proyecto “Crude Awakening” que más que una obra de arte -que lo es- tiene la pretensión de ser una herramienta que genere conciencia, o al menos una saludable discusión en torno al tema ecológico y la amenaza a los recursos de la Tierra. Así las cosas, una vez completó el proyecto se aventuró a distribuirlo en la Web por medio de un blog, redes sociales y cadenas de email. Así llegó, inesperadamente a nuestras manos la obra de Fulton y fue la Web también la que permitió el intercambio de ideas que sigue a continuación. Bastó un correo electrónico y el entusiasmo de una artista por conversar con un público nuevo.

¿Dónde estábas cuando escuchaste acerca del derrame de petróleo por primera vez?

Estaba en el hospital conociendo a mi nuevo nieto que nació el 19 de abril, un día antes del derrame. No estaba leyendo periódicos en ese momento. Tenía un conocimiento vago de que algo terrible estaba sucediendo allá afuera pero yo estaba totalmente enfocada en la alegría inmediata que vino con la llegada de una nueva personita al mundo.

¿Cómo y por qué decides hacer esye proyecto?

Estaba muy afectada por las imágenes de pelícanos bañados en aceite que fueron las primeras que se distribuyeron. Recuerdo estar caminando por la orilla del Lago Michigan, mirando a un grupo de madres jóvenes con sus niños bañándose en las aguas cristalinas y no podía parar de pensar en lo que estaba pasando en las costas del Golfo de México.

Anteriormente, había pasado mucho tiempo en Louisiana, donde se me conoce recientemente por una exploración fotográfica que realicé de Nueva Orleans después del Huracán Katrina.

Me sentía profundamente conectada con el lugar y me mantuve en contacto con muchos de los fotógrafos que intentaban tener acceso al área del derrame. Pero haber “cubierto” un desastre era suficiente para mí. Yo nunca consideré viajar a documentarlo. Sin embargo, decidí que sería posible ayudar desde lejos creando un cuerpo de trabajo conceptual que discutiera y reflexionara sobre el derrame de petróleo.

¿El proyecto due pensado para una exhibición o fue una idea que se pensó para distribuir en la Web?

Cuando estaba creando el proyecto no estaba pensando en absoluto en cómo debía mostrarse o exhibirse. Fue después de la sesión de fotos que decidí que quería que llegara a la mayor cantidad de personas posible. Después que lo envié a toda mi lista de personas en el correo electrónico, preparé un video en You Tube para tener otra avenida de difusión y hacer el trabajo más accesible.

El poder del Internet es realmente asombroso. Nunca me hubiese imaginado que tantas personas lo verían.

¿Cómo fue el proceso creativo?

Había visualizado todo el proyecto antes de tomar la primera fotografía. Sabía que quería hablar no sólo de lo que estaba pasando en el Golfo de México sino también relacionarlo con el asunto del consumo de energía y la explotación de los recursos naturales alrededor del mundo. Intenté encontrar familias de diversas nacionalidades para sostener esa premisa, aunque alguien me mencionó que una vez la persona está cubierta en la sustancia -no tóxica- que utilicé era un poco difícil reconocer la nacionalidad. Ése fue uno de los factores que tomé en cuenta al utilizar sus nombres como títulos, para dar una referencia a sus distintos orígenes.

¿Quiénes son las personas que aparecen en las fotos?

De todas las imágenes, sólo cinco son de personas que son vecinos o amistades. El resto son personas que no conocía y que, cuando me vieron trabajando en la playa, se acercaron y preguntaron si podían participar en el proyecto.

Hay personas en todas partes que sí son conscientes y están verdaderamente preocupados por nuestro impacto colectivo en el medio ambiente.

¿Utilizaste aceite real? ¿En qué lugar trabajaste?

En principio quería utilizar petróleo real pero sabía que no era seguro. Intenté entonces simular aceite en “photoshop” pero no funcionó. Entonces pensé que el proyecto estaba muerto. Luego, fui a una protesta contra BP en Chicado y le pregunté casualmente a otra persona si consideraría modelar con aceite real. Me dijo que sí, eso me sorprendió mucho. Entonces comenzamos a pensar en qué otra substancia no tóxica podríamos trabajar.

Todas las fotografías se tomaron en las costas del Lago Michigan, que contiene el 20% de toda el abasto de agua limpia del mundo. Es a unas cuantas cuadras de mi casa. Soy consciente del valor de este recurso natural tan preciado y mi actividad favorita en el verano es comenzar la mañana nadando en el lago.

¿Cuánto tiempo tomó?

Comencé a conceptualizarlo aprincipios de junio y el 11 de junio el proyecto arrancó cuando esta persona extraña accedió a ser la primera modelo. Dos días después estaba retratando a mis vecinos. La sesión fue del 13 al 30 de junio.

¿Qué fue lo más complicado?

Lo más duro de todo es dejar ir el proyecto. Hubo algunos malos entendidos por falta de información en la Web acerca de dónde se tomaron las imágenes y de las intenciones del proyecto. Hubiese sido ideal poder adjuntar el “artist statement” y que fuera lectura obligada para cada persona que lo viera.

Además siempre he pensado que cuando haces arte y decides presentarlo tienes que estar en paz con el hecho de dejarlo ir porque todo el mundo tiene una forma distinta de experimentar el trabajo. Desde mi perspectiva estoy de acuerdo con algo que se escribió en el blogwww.guernicamag.com donde leí: “¿No se supone qu el valor del arte deriva precisamente del hecho de que no se trata del objeto real?”

En términos de lograr que más personas alrededor del mundo creen conciencia sobre el medio ambiente: ¿Cuál consideras que ha sido el mayor escollo?

Eso es una pregunta muy grande. No creo estar cualificada para responderla. Pero mi esperanza está puesta en que este trabajo sirva como un espacio para generar mayor discusión.

¿Por qué la Web?

Tuve una exposición el año pasado en el Chicago Cultural Center con las fotografías sobre Katrina. Lo más que me gustó de esa experiencia es que personas que, regularmente, no irían a una galería tuvieron acceso al trabajo. Eso me hizo darme cuenta del valor de los espacios públicos para el arte y no hay espacio más público ahora mismo que el Internet. Estoy muy contenta de que el trabajo se esté viendo. Verdaderamente me sobrecoge.

Observo en su trabajo que está interesada en una mirada antropológica a distintos fenómenos. ¿Cómo describiría su estilo?

Tengo entrenamiento como trabajadora social clínica; profesión que he ejercico durante 35 años. He viajado bastante y me interesan las cosas que compartimos como humanidad.

Existe algo que llamo “la inconciencia colectiva”, que no depende de dónde vivamos. Me interesa cómo llegamos a este mundo y cómo lo dejaremos y todo lo que hay entre medio, que, si tenemos suerte, se trata del amor.

Mi trabajo es sobre ciclos de vida y sobre tratar de entender el significado de la vida en su totalidad. Cómo eso se traduce a estilo, no lo sé.

¿Cuándo comenzaste a trabajar la fotografía?

Cuando mi hijo más pequeño comenzó en la escuela y tuve un poco más de tiempo libre comencé a tomar clases de arte y me decidí por la fotografía, pues acababa de comprar una cámara para un viaje que haría al Sureste de Asia. Al principio de la clase no entendía las posibilidades poéticas de la fotografía, pero tuve un maestro excepcional, Richard Olderman, que me enseñó a mirar con el corazón. Aprendí con el tiempo que la cámara era tan sólo otra herramienta para expresarse.

¿Tienes fe en el arte como herramienta para el cambio social?

Las imáganes y el arte, si se hacen bien, pueden tener un impacto tremendo en los cambios sociales.

Siempre pensé que nos iríamos de este mundo dejándolo en una mejor condición que cómo lo recibimos. Ahora no estoy segura de que eso sea posible. Los retos son muchos pero por el futuro de nuestros niños, nietos y bisnietos tengo esperanza de que podemos aprender de nuestros errores y ser mejores guardianes de la madre tierra.


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