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katy perry en puerto rico (horizontal-x3)
“Gracias por la paciencia”, les dijo a sus fans. “Hicimos todo Estados Unidos y ustedes pensaron ‘¿qué de Puerto Rico’? Hicimos Suramérica y dijimos ‘¿qué de Puerto Rico?’”, contó sobre la gira “Prismatic World Tour”. (André Kang)

Katy Perry hizo estallar los colores la noche del lunes en un espectáculo que transportó a sus Katycats en un viaje intergaláctico con paradas en espacios de fantasía egipcia, de calles tomadas por gatitos y una visita al pasado californiano.

Precedida por una legión de soldados que cargaban luces en forma de flecha, la súper diva del pop apareció ante un público que la aclamaba insistentemente.

“¡San Juan!”, gritó desde el fondo del escenario ataviada con un ajustado vestido en telas tornasol con el rostro de un gato al que le cambiaban de color los ojos en su pecho. Así empezó su concierto con Roar, con una coreografía en la que se hacían y deshacían figuras geométricas en un impresionante juego de luces que incluyó el salto de una cuica iluminada.

Continuó con Part of Me y Wide Awake para que luego los tonos fosforescentes que dominaron esta primera parte se transformaran en colores más cálidos y reapereciera la artista montada sobre un caballo mecánico tal reina egipcia con pirámides de fondo para cantar Dark Horse, E.T. y Legendary Lovers.

Dos guitarras eléctricas retumbaron en el recinto en una versión rock del éxito que la catapultó a una fama que la ha llevado a ser hoy la artista mejor pagada del mundo, Kissed a Girl.

Antes, en un intento de hablar español, Perry saludó: “Hola. ¿Cómo estás?”, una frase que repitió varias veces durante la presentación.

Luego, en las pantallas se proyectaron visuales de gatos que caminaban libremente por una ciudad, iban de compras, se daban masajes y hasta hacían yoga para terminar en un teatro en el que era “Kitty Purry”, la misma Katy Perry, la artista. Y volvió a tomar el micrófono, esta vez como la felina mayor, con un traje de gata rosado.

Sus bailarines, también con disfraces de gatos, evocaron con sus bailes el famoso musical de Broadway Cats.

Esta parte fue para Hot n’ Cold e International Smile. La cantante desapareció del escenario durante una dramatización de una batalla entre gatos y ratones y retornó para conectar con sus fanáticos en un intento de aprender español.

De entre el público, Perry identificó a dos chicas por sus llamativos atuendos y las llamó “Dice Girl” y “Prismatic Girl” para hacerlas subir a la tarima. Ambas lograron que la californiana que cumplirá 31 años el próximo 25 de octubre dijera “Los quiero mucho” y “Puerto Rico es la mejor isla”. Durante el intercambio, la cantante se movió al ritmo de “Yo soy boricua, pa’ que tú lo sepas”.

Entonces, dio paso a la parte más romántica de su presentación. Tomó la bandera de Puerto Rico y la hizo ondear sobre el escenario para luego amarrarla a su cuello como una capa.

“Gracias por la paciencia”, les dijo a sus fans. “Hicimos todo Estados Unidos y ustedes pensaron ‘¿qué de Puerto Rico’? Hicimos Suramérica y dijimos ‘¿qué de Puerto Rico?’”, contó sobre la gira “Prismatic World Tour” que inició el 7 de mayo de 2014.

“Ha sido un viaje largo. Estamos orgullosos. Hubo veces que estuvimos enfermos. Hubo veces que estuvimos cansados, pero siempre nos presentamos porque sabemos lo que la música significa para ustedes… Aunque no hablamos el mismo idioma, la música nos lleva a través de esta vida”, continuó en su mensaje más profundo de la noche.

“Quiero decir gracias y que los amo. Nunca los había conocido y son muy amables. Ustedes hicieron de este concierto un lleno total y les quiero dedicar esta canción a todos bajo este techo”, añadió para presentar Unconditionally.

Cuatro mariposas gigantescas flotaron sobre la tarima mientras el Coliseo se iluminó con las luces de los celulares que parecían luciérnagas en la oscuridad.

La parte final fue un viaje a la década de los 90 en la que la súper estrella cantó Walking on Air y hasta vistió una pava que le ofreció alguno de sus admiradores boricuas.

Pareció despedirse bajo el confeti con Cali Gurls, pero regresó para decir adiós con Firework.

Niños y niñas y adolescentes, muchos que vestían pelucas de colores, orejas de gatitos y flores, conformaron una parte importante del público que acudió al espectáculo. Fueron todos responsables de que las entradas se agotaran el mismo día en que inició la venta. Aunque amanecidos por pasarse la hora de la cama cantando en el Coliseo –el “show” terminó poco antes de la medianoche-, de seguro regresan entusiasmados a la escuela para contar los detalles del espectacular concierto que dio Katy Perry en Puerto Rico. 


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