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En medio de aplausos y lágrimas de sus compañeros, familiares y amigos, Dagmar se reintegró ayer a sus labores en el programa “Día a día”, en Telemundo.

Lució victoriosa, feliz, tras ganarle la batalla al cáncer en la raíz de la garganta. Salvo su pelo muy corto, debido a las 40 terapias de radiación a las que se sometió de noviembre a marzo, en la presentadora no quedan rastros de haber pasado por una enfermedad tan devastadora.

“Me queda un poco de los efectos de la radiación en la garganta y la boca, porque cuando terminas el procedimiento eso se queda quemando el área. Se me reseca la boca y tengo el cuello inflamado, por eso se me salen muchos gallitos, pero eso se va sanando”, comentó ayer la animadora, actriz y cantante.

Aunque ha vuelto a su vida normal y su fortaleza ha sido inquebrantable en el proceso, Dagmar confesó que en ocasiones le invade el temor de que la enfermedad pueda volver. “El miedo te persigue, te preguntas si saldrá otra vez, pero lo rechazo y digo; ‘eso no es mío, no lo quiero, quítame las manos de la garganta soy hija de Dios’. La duda siempre está en la carne, pero mi espíritu siempre estuvo fuerte y mi fe fortalecida durante el proceso, aunque en la carne estaba destruida. Me llegaban pensamientos, todos los que se puedan imaginar, supongo que a todo el mundo le pasa igual, pero los apartaba porque quien reina en mí es Dios”.

Añadió que desde que le dieron la noticia de que tenía cáncer su vida fue como subir a una montaña rusa: “Es un sube y baja de emociones, de incertidumbres, de preguntarme cómo voy a responder a la quimioterapia y a la radiación”.

Después que todo pasó, Dagmar entendió que Dios la había preparado para lo que le esperaba a través de sus lecturas en el libro de Job, el fiel siervo de Dios que sufrió mucho. “Le dije a Jehová, ‘¿por qué reúnes los ángeles todos los días si tú conoces nuestras necesidades?’ Entonces, escuché una voz que me dijo: ‘Ese es mi trabajo y a mí me gusta’. Me quedé callada, me asusté, el corazón me saltó, pero aprendí que al siervo Job, Dios lo tenía cercado con ángeles y por eso el demonio no pudo entrar. Y yo le pedí que me cercara a mí y a mi familia”.

De frente hacia un futuro alentador, la cantante desea grabar otro disco de alabanzas, presentar un concierto para el pueblo y concluir un libro que ya comenzó a escribir basado en su experiencias ante las adversidades.

“Mira dónde me dio el cáncer, en la lengua, para callarme, pero no pudo. Creo que lo que Dios quiso que aprendiera es cómo se siente una persona cuando le dicen que le van a quitar el 80% de su hígado, que tiene un tumor benigno en la espina dorsal, que tienen que removerte el útero porque tienes un fibroma que se puede convertir en algo peor y cuando te dicen que tienes cáncer, y ya aprendí”.

Ahora Dagmar podrá disfrutar de esta nueva oportunidad de vivir junto a su familia, en su trabajo y en el mar. Tendrá que seguir haciendo sus ejercicios, tomando suplementos vitamínicos, y sobre todo asistir a un chequeo mensual de por vida.

Todo, sin olvidar a aquellos que están pasando por diferentes pruebas. El sábado, en el tramo de Santa Isabel a Salinas, se unirá a su compañero Raymond Arrieta en la “Segunda caminata Ramón Rivero “Diplo”’ para recoger fondos para los pacientes de cáncer.


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