Veintitrés niños reciben tutorías y clases de música. Vídeo
Por Aurora Rivera Arguinzoni / arivera@elnuevodia.com
la Disciplina fue el motor que logró que 23 niños que toman tutorías y clases de música en el proyecto comunitario establecido por los Centros Sor Isolina Ferré en Ponce hayan logrado establecer -en tiempo récord- un ‘Marching Band’.
El silencio fue total cuando, en medio de la formación de la Calizas Marching Band, los niños esperaban ayer por las instrucciones que les da la maestra Marta Vélez al sonar un pito. Hasta los dos más jovencitos -uno trompeta en mano y el otro con los platillos- permanecían inmóviles. Algo que hace cuatro meses nadie hubiese imaginado.
Ayer realizaron una demostración para agasajar a sus auspiciadores: el personal de la empresa Procter & Gamble (P&G) a través de su programa de ayuda social Vivir, aprender, crecer.
Según explicaron Vélez, maestra de música, y Brenda Bonilla, la maestra académica, los niños llegan al Centro Tutorial Musical y Académico Calizas a eso de las 3:00 p.m. y comienzan por realizar las tareas de la escuela. Luego pasan a tomar las clases de música.
“La música es su regalo”, dijo Vélez.
Gracias al estímulo de ese regalo y al apoyo de sus maestras y de la intercesora que visita sus hogares y los ayuda de diversas maneras, Susana Echevarría, muchos de los niños han mejorado sus actitudes y desempeño académico. “Uno de ellos estaba rezagado en la lectura. Estamos día a día repasando la cartilla fonética y ya va prácticamente solito”, mencionó como ejemplo Bonilla.
“El tiempo que pasaban peleando, ahora buscan un palito y se la pasan tocando por ahí. Le sacan música a todo”, atestiguó por su parte Xiomara Rodríguez, madre de tres integrantes de la banda y quien carga la bandera. De hecho, para ella ha sido un sueño hecho realidad pues de niña soñó ser parte de la banda de Peñuelas.
“Algunos ni pensaban en ir a la universidad, y ahora tienen esa idea”, recalcó Vélez. Uno de ellos es Luis Vázquez, un joven de 20 años voluntario en el centro y quien se prepara para tomar el examen de cuarto año para entrar a la universidad a estudiar música.
Los integrantes de la Calizas Marching Band no tenían ningún tipo de conocimiento musical antes de ser parte de este proyecto, que comenzó en agosto gracias a un donativo de $54,800 hecho por P&G. Su tiempo de vida es de un año, pero en Calizas son muchos los que desean que dure mucho más.
“Lo que hemos logrado (en tan poco tiempo) no me lo imaginé jamás. Espero esto sea la semilla”, afirmó Humberto Seda, coordinador de los Centros en Vista Mar-Calizas.
Logros del programa
Aprender música
Ser parte de una banda de marcha en cuatro meses
Mejorar actitudes
Progresar académicamente