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Una novia decidió llegar montada a caballo a su ceremonia pero perdió el control del animal y aquello terminó pareciéndose más a un espectáculo circense que a un enlace nupcial.

Si para muestra un botón basta, en una boda puede pasar cualquier cosa.

Pero es en esa etapa previa, la de los preparativos, donde está la parte más jugosa del evento. Después de todo, para muchas personas, especialmente mujeres, pocas celebraciones tienen tanto significado. Muchas novias invierten una cantidad inmensa de energía, tiempo y dinero con tal de lograr la perfección en ese día que sueñan.

De eso sabe Sandy Malone. Su trabajo es planificar bodas y no en cualquier lugar. Ella labora en Vieques. En años recientes, este se ha convertido en uno de los destinos favoritos de locales y extranjeros para dar el sí.

El incidente del caballo es solo uno con los que ha tenido que lidiar la planificadora y hoy guarda en su álbum de anécdotas. Varias de ellas han sido documentadas para ser mostradas al público durante la transmisión del reality Wedding Island que transmitirá a partir del 17 de julio la cadena TLC.

Producción especial

La idea del programa surgió durante conversaciones espontáneas entre Malone y un amigo documentalista, sobre las peripecias de su oficio. Cada vez que ella terminaba de contar una de sus tantas experiencias él se mostraba incrédulo. Luego, ambos bromeaban con el éxito que supondría mostrarlas en un programa de televisión.

Un día, su amigo llegó a Vieques con un equipo de 50 personas y siguió a Malone a todas horas durante dos periodos de varias semanas cada uno. El producto de ese trabajo es lo que verá el público durante el programa.

“Cuando las personas lo vean pensarán ¿de verdad?”, afirma entre risas la creadora de la compañía Weddings in Vieques, al asegurar, sin embargo, que la filmación fue fiel en documentar todo lo que ocurre durante la planificación de una boda.

“Pasan cosas en todas las bodas. La pregunta es cómo las manejas, cómo lo arreglas y quién se entera”, explica la planificadora.

Aunque hoy le resulta lo más natural del mundo, la realidad es que durante mucho tiempo Malone mantuvo un estilo de vida bastante diferente. Fue periodista de temas temas políticos, escribió para el Wall Street Journal y fue editora de la revista Campaigns & Elections. También laboró en las relaciones públicas y la planificación de eventos. Sin embargo, estos estaban mayormente relacionados al mundo corporativo y político en Washington DC. De hecho, su enlace con Vieques llegó tras ser contratada por el entonces gobernador, Pedro Rosselló para trabajar con las relaciones públicas en la Isla Municipio durante la lucha por eliminar las prácticas militares allí.

Rápidamente, Malone se enamoró del lugar donde cada vez pasaba más tiempo. Invitó a su entonces novio, a sus familiares y amigos a visitarla. Y ellos también quedaron prendados de las playas, el clima y la gente. Así es que cuando decidió casarse, Vieques le pareció el sitio ideal.

Para planificar el evento, contrató a una planificadora de bodas de San Juan cuyo desempeño dejó mucho que desear. Terminó ella misma arreglando detalles del evento aún el mismo día que se llevaría a cabo y pasó buena parte de su fiesta con dolor de cabeza. Entendió que organizar un enlace nupcial en la Isla Nena requería tomar en cuenta muchos factores particulares, entre ellos el clima y el poco acceso a muchos servicios o artículos.

Su amorío con Vieques quedó intacto a pesar de aquel mal rato. Malone y su esposo continuaron visitando la Isla cada vez que podían. El día que lloraron de alegría tras llegar al aeropuerto decidieron que era hora de comprar unan propiedad y regresar más a menudo. Los años pasaron y esa residencia de vacaciones se convirtió en su hogar.

El matrimonio se mudó definitivamente a Vieques. Malone optó por un cambio de carrera que le permitiera hacer lo que mejor sabe: organizar actividades. Y que mejor que las bodas cuando el auge de la isla para celebrar este tipo de eventos no hacía más que crecer.

“Me encantó la idea de ayudar a otras novias a tener una experiencia más divertida que la mía”, comenta en entrevista telefónica.

Agenda cargada

A partir de entonces, tal y como se verá en el programa, sus días son ajetreados, llenos de sorpresas y situaciones imprevistas. Por eso, anticipa que el público de Wedding Island no se aburrirá.

“El programa es bien interesante. Se documentó lo que hacemos. Lo bueno, lo malo y lo feo. Las cosas de las cuales los novios jamás se enteran y no tienen porqué enterarse”, anticipa Malone.

Para ella, la experiencia de trabajar en este tipo de programa fue “un poco loco” porque a donde quiera que iba la seguían las cámaras.

“Fue surreal levantarme todos los días con una cámara encima. También fue un poco duro porque tu instinto es proteger a todo el mundo para que nadie luzca ridículo”, confiesa al aclarar que su rutina real no fue modificada para la grabación.

Además de Weddings in Vieques, Malone creó Flowers in Vieques y una pequeña boutique, así como una compañía hermana Weddings in Culebra. En otras palabras, tiene las manos llenas de proyectos.

¿Su recompensa?. Lograr que sus clientes disfruten no de un evento sino de una experiencia que permanezca en su memoria durante mucho tiempo, aunque casi casi sea necesario aprender a domar un caballo.


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