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Durante sus últimos años de estudio, en la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Puerto Rico, notó que ya no rendía los frutos esperados aquella tendencia de los estudiantes talentosos que se marchaban a trabajar a Estados Unidos.

Así fue como Cruz García terminó su maestría en 2008 y decidió ir a trabajar a Europa Central. Entonces, “tenía la idea de que allí la arquitectura tenía un significado mayor”.

“Me había forjado la idea de que en Europa la arquitectura y el alto diseño habían sido integrados a la cultura de una manera que aún en Estados Unidos o Puerto Rico no ha sido asimilada. Y que, a su vez, arquitectos jóvenes tendrían oportunidades que no serían posibles en este lado del hemisferio”, destaca desde Pekín, donde radica y labora a manos llenas, inclusive en proyectos específicos para la Isla.

Cruz cuenta entusiasmado cómo llegó hasta China. Primero, aceptó una oferta para trabajar en Bruselas, sin saber que cinco días luego de su llegada a Europa, Lehman Brothers Holdings Inc. se declararía en bancarrota y que a partir de entonces la economía ya no sería la misma.

El escenario económico estaba en la cuerda floja y muchos de los proyectos arquitectónicos se habían detenido o cancelado.

Ahora, confiesa que su llegada a Bruselas no pudo haber sido más caótica y contradictoria. En los primeros tres meses, ya había participado en más de ocho concursos de arquitectura con niveles de responsabilidad inimaginables para alguien que acababa de graduarse de la universidad.

Sin embargo, la velocidad de los proyectos no daba para más y luego de esta vertiginosa secuencia de proyectos, todo se detuvo.

“En ese lapso de tiempo, y en medio de la incertidumbre generada por la crisis económica, fundé junto a la arquitecta francesa Nathalie Frankowski a WAI Architecture Think Tank, como una plataforma que nos permitiera pensar y ejercer nuestra profesión a través del diseño de edificios y planificación urbana. La idea era que WAI fuera un proyecto a largo plazo en el que la arquitectura no fuera esclava de la economía y en el que pudiéramos crecer como profesionales y pensadores”, agrega el arquitecto boricua, de 28 años.

Así las cosas, WAI se mudó de Bélgica a Holanda y luego a Francia en búsqueda de un nicho en el que pudieran laborar de lleno. Esto, no sin antes participar en algunos de los pocos concursos de arquitectura que quedaban. Ese patrón continuó hasta que se convencieron de que si todavía había un lugar en el mundo para arquitectos jóvenes y con una visión más ambiciosa, debía ser China.

“Nuestra gran oportunidad surgió cuando Zhang Ke no solo me asoció a su práctica (standardarchitecture), sino que reconoció nuestras intenciones y se convirtió en el patrocinador de WAI. Resulta que su visión de la arquitectura consiste no solo en construir edificios que contribuyan a su entorno, sino también en estimular el desarrollo de arquitectos con visión y ambición. Así llevamos dos años”, explica.

1- ¿Entonces no llegaste a ejercer en la Isla?

Cuando me gradué en mayo de 2008 ya había conseguido la posibilidad de ir a Bruselas o a Copenhague para comenzar mi práctica profesional. Esto, teniendo en cuenta que la burocracia del sistema estadounidense (que aplica en Puerto Rico) para practicar le hace muy difícil a un arquitecto recién graduado lograr grandes responsabilidades a la hora de diseñar. En Europa, el escenario es distinto ya que la infraestructura gubernamental, en muchos de los países está diseñada para fomentar el diseño e incorporar a los jóvenes con talento desde temprano. En China el ambiente es mucho más refrescante, más dinámico y las posibilidades se han multiplicado.

2- ¿Te quedas en China?

Llevo más o menos dos años en Pekín y las cosas siguen mejorando. Pero claro, con las nuevas tecnologías de comunicación esto no significa que estemos enfocados solamente en China. Desde el comienzo, hemos mantenido un enfoque global, participando en exhibiciones y publicaciones en Estados Unidos, Canadá, Argentina, Uruguay, Puerto Rico, Noruega, Holanda y Corea del Sur. Además, seguimos participando en concursos en Europa y Asia. Tenemos planes de aumentar nuestra presencia en Puerto Rico a través de diferentes estrategias, desde edificios hasta en la academia.

3- ¿Cómo trabajas con el idioma?

Usualmente me comunico en inglés o tengo un traductor. Muchos de los arquitectos, profesionales jóvenes y clientes jóvenes chinos estudiaron en Europa o Estados Unidos así que hablan inglés y algún tercer idioma. Mis compañeros de trabajo, consultores y algunos clientes hablan inglés aunque sea básico. En la vida cotidiana con palabras básicas resolvemos, hasta que aprendamos más chino.

4- ¿Cuántas personas trabajan contigo?

En WAI somos 5 personas fijas, aunque esta cantidad varía de proyecto en proyecto. La cantidad de personas suele ser mayor cuando hacemos los proyectos asociados con ‘standardarchitecture’, ya que el tamaño de los proyectos aumenta.

5- ¿Cuántos proyectos han concluido?

El proyecto más ambicioso que trabajamos y que comenzamos en febrero de 2010, es el nuevo centro cultural del distrito de Jiading en Shanghái. El complejo de 320,000 pies cuadrados y que está programado para comenzar construcción a finales de este año, incluye dos museos, dos escuelas, una biblioteca, dos auditorios y un restaurante, además de un techo en el que cultivaremos arroz. Ese proyecto es prácticamente cinco proyectos a la vez, así que nos ha mantenido ocupados la mayor parte del tiempo.

En esa misma línea, hace un mes tuvimos nuestra primera exposición individual en el distrito de arte de Pekín y escribimos frecuentemente para revistas especializadas en Noruega y Holanda.

Hemos realizado varios concursos, que si bien no se van a construir, nos han ayudado a ser reconocidos en otros países y nos han abierto las puertas para otros concursos, publicaciones, presentaciones y exhibiciones. A su vez, tenemos otros proyectos en proceso (como una Escuela de Deportes en Puerto Rico), pero al estar en etapa de discusión con sus respectivos clientes, preferimos mantenerlos anónimos.

6- En medio de ese proceso, ¿qué piensas te falta por hacer?

Muchísimo. Todavía no hemos llegado a los 30 así que esperamos poder hacer mucho más. Tenemos muchas metas dentro de la disciplina, como diseñar más edificios que contribuyan positivamente a la calidad de vida de las personas; contribuir más estrechamente con la academia, ya sea impartiendo clases u ofreciendo más charlas y discusiones; y publicar dos libros de historia y teoría de la arquitectura que llevamos trabajando desde hace dos años. También estoy personalmente muy interesado en contribuir a mejorar la calidad de vida en Puerto Rico ya sea a través de la arquitectura, la academia o el gobierno.

7- ¿Qué proyectos específicos tienes en Puerto Rico?

Tratamos siempre de mantenernos en contacto con la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Puerto Rico y de contribuir de cualquier forma con sus proyectos intelectuales. Diseñamos también una propuesta para una Escuela Especializada en Deportes para Puerto Rico que, aunque está en etapa de desarrollo, esperamos que se pueda realizar en un futuro no muy lejano.

8- ¿A qué arquitecto le encomendarías tu casa? ¿Quien te inspira?

Mi casa se la encargaría a mi ‘partner’ Nathalie Frankowski, ella sabe qué tipo de arquitectura aprecio y qué cosas no me gustan. Mis modelos no son necesariamente del ámbito de la arquitectura, sino modelos de perseverancia, ambición y superación. Mi familia ha sido influyente, pero si tomo a otras personas en consideración, mi papa -Cruz Manuel “Pensa” García, (ahora entrenador de Marcos Maidana)- fue el preparador físico de Félix “Tito” Trinidad desde el comienzo de su carrera y yo tuve el privilegio de ser su ‘training partner’ corriendo desde que tenía unos 10. Creo que esa experiencia de crecer junto a un campeón mundial y compartir el sacrificio y la disciplina, definitivamente me ha marcado para siempre. Creo que ahí aprendí que trabajando duro y teniendo las metas claras nada es imposible.


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