Álvaro Rodríguez, gerente de marca de  de V. Suárez & Co. y Maritza Rodríguez, directora de Humane Society Puerto Rico, se unen para el evento evento Tito's Handmade Vodka SunnySide Brunch and Picnic. (horizontal-x3)
Álvaro Rodríguez, gerente de marca de V. Suárez & Co., y Maritza Rodríguez, directora de Humane Society Puerto Rico, se unen para el evento "Tito's Handmade Vodka SunnySide Brunch and Picnic". (Neidy Rosado)

La inclusión de las mascotas en las actividades diarias de nuestra gente, sea como familia o como mejores amigos disfrutando, es una imagen común entre los puertorriqueños. Ver lo social que se comportan fuera del hogar demuestra que dejarlos encerrados en la casa no es la mejor idea.

Nuevamente los jardines del Museo de Arte de Puerto Rico (MAPR) en Santurce invita a perros y amos a celebrar un pasadía en sus jardines. En esta ocasión se trata del “Tito’s Sunny Side Brunch & Picnic”, una actividad de recaudación de fondos a beneficio de la Humane Society de Puerto Rico al que se esperan unas 350 personas con sus mascotas. “El objetivo es recaudar fondos para apoyar la labor de esta entidad que tanto hace por los animales en nuestra Isla. Desde un principio, el fundador de la marca, Tito Beveridge, un verdadero amante de los perros, ha tenido presente el bienestar de los animales en reconocimiento de la felicidad que estos nos brindan, y comenzó a unirse a eventos de caridad. De ese modo logró que la gente probara su vodka al tiempo que beneficiaba a entidades necesitadas. Tito ha formado alianzas con amigos para ayudar a los animales”, explica Álvaro Rodríguez Suárez, gerente de marca de V. Suárez & Co. y representante de la bebida Tito’s Vodka quienes además auspician negocios “Pet Friendly con diversas actividades.

El excedente de lo recaudado en la actividad, luego de cubrir gastos, se usará para esterilizaciones. De no alcanzar tanto como se espera, se garantiza $5 mil para la fundación, indicó Suárez.

Para Maritza Rodríguez, directora de Humane Society Puerto Rico es importante la actividad porque, además de la colaboración para el albergue, se está creando conciencia y educación en la comunidad.

“Esa semillita de promover que el guardian participe en actividades con sus mascotas crea unión entre ellos. Estamos acostumbrados a ver eso en Estados Unidos pero no aquí”, dice la representante de la institución que en enero cumple 60 años esterilizando mascotas en la Isla.

Hace tres años el centro decidió cerrar las puertas al recibo desmedido de animales. “Recibíamos alrededor de 250 animales al día así que el nivel de eutanasia era bien alto porque no hay forma que se pueda acoger a 24 mil animales en un año”.

Según Maritza, a través de las estadísticas se dieron cuenta que el 89% de los animales que entregaban tenían guardianes.

“No eran animales realengos, así que decidimos que no valía la pena seguir recibiendo animales caseros adoptables porque no funciona, y creamos una posición nueva auspiciada por incentivos salariales para manejo de la entrega de la mascota, y ahora la entrega se hace por cita previa. Lo que tratamos es que el animal se quede en su casa y no lo entreguen. Pero que si lo tienen que entregar que me den la oportunidad de lograr una salida buena para ese animalito, y si se han agotado todo los recursos que me den la oportunidad de buscar un espacio para acomodarlo. A la comunidad le ha gustado el cambio porque se está dando la oportunidad de que ese animales siga con su vida”, explica.

La ejecutiva dice que no volverá a aceptar la práctica de la eutanasia en el albergue. “Hasta que la veterinaria lo vea y decida si hay que eutanizarlo, de lo contrario la persona tiene que ir a un veterinario privado y pagarle para que lo haga”.

Asimsimo trabaja con un programa de voluntarios, como hogares temporeros y bregando con muchos casos de maltrato junto con la Policía. Otro problema es el abandono de las mascotas por la gente que está dejando la Isla. “Antes no veía tanta mascota de raza como ahora, pero lo importante es que no perdamos la esperanza. Contamos con organizaciones privadas que nos ayudan”.

Para la directora, un futuro halagador sería “ir a una playa de Puerto Rico que no fuera para rescatar animales”. “Todo es cuestión de prevención, en el centro decimos 'si no nacen no mueren'. Aquí estamos cerrando esa llave de la súper población”. Afirma que cree en la compasión y en un trato humanitario. “Esa es la base de un Puerto Rico sin violencia hacia nuestros niños, sin violencia hacia nuestros envejecientes, hacia nuestras mujeres. La base es trabajar es trabajar con el bienestar animal”.


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