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Alanya Kolberg abrió un debate acerca de si se debe obligar a un niño a compartir en contra de su voluntad. (Archivo)

Enseñarle a un niño a compartir sus juguetes, su colación o lo que tenga con otros niños, parece ser un tema en parques, cumpleaños o cualquier otro espacio de aglomeración infantil.

Y si el niño o niña se niega a practicar la generosidad con sus pertenencias, inmediatamente una mirada de desaprobación cae sobre su persona.

Pero una mujer asegura que su hijo no está obligado a compartir con otros niños.

"No le voy a exigir a mi hijo que comparta con el tuyo", es el título de una extensa publicación que hizo Alanya Kolberg el 19 de abril. Y que en solo cinco días, además de acaparar miles de muestras de apoyo, ha abierto un debate acerca de si se debe obligar a un niño a compartir en contra de su voluntad.

"Apenas llegamos al parque, Carson fue abordado por al menos 6 niños, todos al mismo tiempo, que le exigieron que compartiera con ellos su Transformer, su figura de Minecraft y su camión. Él estaba visiblemente agobiado y apretó sus juguetes contra el pecho, mientras los niños trataban de tomarlos. Él me miró", comenzó a relatar Kolberg en su cuenta de Facebook.

“Puedes decirles que no, Carson', le dije. 'Solo di que no. No tienes que decir nada más'", agregó. "Por supuesto, apenas dijo que no, los niños vinieron a acusarlo conmigo por que no estaba compartiendo. Y yo les dije: 'Él no tiene que compartir con ustedes. Él dijo que no. Si quiere compartir, lo hará'".

Inmediatamente, los otros padres presentes comenzaron a juzgarla con la mirada, según Kolberg.

"Si yo, una adulta, llego al parque comiendo un sándwich, ¿estoy obligada a compartirlo con extraños? ¡No! ¿Algún adulto bien educado, un extraño, trataría de quitarme el sándwich y se enojaría si yo no se lo permitiese? De nuevo, no", continuó. 

"Así que mientras me miran de esa forma, probablemente pensando que mi hijo y yo somos poco amables, ¿quién está demostrando pocos modales aquí? ¿La persona que no quiere entregar sus tres juguetes a extraños o los extraños que exigen que se les dé algo que no les pertenece, incluso cuando el dueño se ve claramente incómodo?", explicó.

"El objetivo es enseñarle a nuestros hijos cómo ser de adultos. Y mientras conozco a algunos adultos que claramente nunca aprendieron a compartir siendo niños, conozco unos cuantos más que no saben decir que no, ni marcar sus límites o cuidar de sí mismos. Y me incluyo".

Tras explicar que Carson había llevado sus juguetes para compartirlos con la hija de una amiga –con quien se encontraría en la plaza-, Kolberg concluyó: "Así que la próxima vez que tu pequeñita corra hacia ti, desilusionada porque otro niño no comparte, por favor, recuerda que no vivimos en un mundo donde sea obligatorio entregar todo lo que tienes solo porque alguien te lo pide, y no le voy a enseñar a mi hijo que así funcionan las cosas".

La publicación ya tiene más de 600 comentarios.

Y mientras algunos no se mostraron muy de acuerdo, la mayoría parece apoyar las palabras de Kolberg.

Algunas madres, incluso, compararon la historia de los juguetes con los besos y abrazos que los niños dan a adultos, ya sean extraños o familiares.

"Me da lo mismo si es familiar. Si él no está cómodo dando un beso o abrazo, le digo que salude y extienda la mano", comentó Tarea Kennedy Deloach.

Por su parte, Brittany Denke señaló que "los niños necesitan darse cuenta que tienen control sobre su propio cuerpo. Al igual que necesitan saber que está bien decir que no a veces". 


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