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En 2014, la cantidad mundial de niños cambiados a pañales de tela en 24 horas fue de 9,770. (horizontal-x3)
La entidad sin fines de lucro ¡Viva la tela!, que por quinto año organizó la participación boricua en el Great Cloth Diaper Change (GCDC). (Wanda Liz Vega Dávila)

Quién diría, ya entrado el siglo XXI, que un creciente número de madres y padres optaría por usar pañales de tela para sus bebés, en vez de los desechables, que dominan el mercado hace 50 años. 

Quién diría que lo hacen no solo por reducir el volumen de basura que generan y por la salud de la piel de sus chiquitos, sino también porque - ¡sorpresa! – les resultan más convenientes y económicos.

“Me encantan. Es bien fácil. Solo es una tanda de ropa más”, compartió Iselle Miranda, una de las madres “pañaleras” que hoy, sábado, se reunieron en el Jardín Botánico de Río Piedras, como parte de un evento global para crear conciencia sobre los beneficios ecológicos y sanitarios de los pañales reusables. 

“Si llego a saber de esto con los dos mayores, lo hubiera hecho”, aseguró la joven madre, acompañada por sus dos hijos mayores y el benjamín, Guillermo, de 5 meses.

Allí llegaron convocados por la entidad sin fines de lucro ¡Viva la tela!, que por quinto año organizó la participación boricua en el Great Cloth Diaper Change (GCDC). Este evento se celebró a las 11:00 a.m., hora local, en al menos 210 lugares en todo el mundo. 

“Es para hacer un récord global. Cada localidad envía sus documentos con el total de participantes, se contabiliza y se suman. El número final va después a la organización de récord mundial Guinness”, explicó Isila Soto, fundadora de ¡Viva la tela!

En 2014, la cantidad mundial de niños cambiados a pañales de tela en 24 horas fue de 9,770, detalla la página web del GCDC. Y esa marca es la que buscan romper hoy.

Entretanto, en Puerto Rico, la comunidad de pañaleros de tela va en aumento. 

Mientras en el primer GCDC, hace cinco años, solo 24 familias acudieron a la convocatoria, “hoy a las 11:00 a.m. tuvimos 66 bebés participantes”, precisó Soto, quien – como diseñadora ambiental – se ha animado a incursionar en el empresarismo ligado a los pañales y su cuidado, con su propia marca Frankendiaper. 

Además, los grupos de intercambio de consejos y de reventa de mercancía abundan en la red social Facebook. Por ejemplo, tan solo el grupo de ¡Viva la tela! cuenta con casi 2,000 miembros. Como ese, hay muchos otros como “Pañales de tela 101” y “Pañales de tela y más”, que unen a madres y padres de todas las edades y condiciones sociales. 

“En esta red de apoyo, unas se motivan a las otras. Y cuando cambian el primero en su casa dicen ‘esto me gusta. Esto está chévere”, expresó Soto sobre lo que sucede cuando descubren que la tecnología textil de los pañales modernos brinda absorbencia superior a los pañitos de antaño. 

Además, en la mayoría de las ocasiones, se eliminan las irritaciones y alergias cutáneas, como explicó Coral Aponte, otra de las pañaleras, quien se dio cita con su retoño Perla Rocío y su esposo José Julián Ramírez.

“Usamos desechables el primer mes. Eran un montón. Le decíamos la longaniza a la bolsa de pañales, porque es montón de plástico”, relató mientras su chica de 16 meses afinaba sus destrezas de correr y trepar puentes.

La inquietud ecológica se sumó a que la bebé sufría irritación por el material sintético. 

“En el embarazo me regalaron dos de tela. Se los pusimos y se le fue la irritación. Una vez intentamos ponerle desechables porque íbamos a salir y la alergia fue muy fuerte”, contó.

“Es súper fácil. Yo trabajo a tiempo completo. Lavo como cada tres días, pero tengo suficientes para la semana si no pudiera lavar. Además, son lindos”, agregó sonriente. 

Por cierto, entre los chiquitines presentes, se apreciaba que la infinidad de coloridos diseños, incluso personalizados, no requería ocultarse con otra capa de ropa. 

El factor dinero

El factor económico también es un beneficio importante, porque “con $300 puedes ‘pañalear’ un bebé completamente”, por el tiempo que los necesitará, aseguró Soto.

En contraste, estimados conservadores apuntan a que una familia gastaría de $1,600 a $1,800 en compra de pañales desechables hasta que el bebé tenga 2 años y medio. 

Por eso, cuando hay madres con interés, pero tienen dudas sobre el costo o la conveniencia, las invita a usar ambos métodos al principio y comparar, indicó Soto.

“Yo las guío a que inviertan lo que puedan. Hacen su ‘baby shower’ y les regalan cajas de desechables. Pero se les van acabando. Les digo que vean cuánto tienen para comprar y lo dividan entre desechables y tela, y así”, explicó Soto. 

“Son demasiado convenientes. Muchos son de un solo tamaño y se van adaptando de un peso de 10 libras hasta 30 o 35”, precisó. 

“El pañal de tela tiene una dinámica que a la gente le puede parecer hasta grosera, pero nosotros sabemos ese secreto de que es divertido. Además de que son una chulería”, finalizó Soto. 


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