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Algunas de las creaciones de la línea Pétalo, de Daphne Labault. (horizontal-x3)
Algunas de las creaciones de la línea Pétalo, de Daphne Labault. (Wanda Liz Vega Dávila)

La fascinación que Daphne Labault siente por la naturaleza hizo que los accesorios confeccionados con flores y hojas, conservados en resina, que vio durante un viaje a Costa Rica capturaran su atención.

Compró algunos de ellos, pero también sintió la inquietud de hallar cómo hacer su propia versión utilizando la materia prima de nuestros árboles y plantas.

Con las recomendaciones que le hicieron en Costa Rica, compró varios libros para entender las bases de la creación de joyería. Después de leer mucho, lo primero que hizo fue confeccionar unos pequeños moldes cuadrados que llenó de flores y luego colgó de un cordón de cuero.

A estas gargantillas le siguieron las sortijas y, luego de meses de experimentar, comenzó a elaborar los distintos estilos de pantallas y collares que hoy forman parte de su línea Pétalo. “Me llevaba los materiales para terminar de hacer los accesorios en la universidad. La gente me preguntaba y me empezaron a pedir. Así fue que vi que había una posibilidad de venderlos”, cuenta la estudiante de Biología Marina en el recinto de Humacao de la Universidad de Puerto Rico. Los accesorios de Pétalo son muy parecidos a unos que fueron muy populares durante finales de los años noventa y principios de 2000.

De hecho, muchas de sus clientas se emocionan cuando los ven porque les traen el recuerdo de adornos que utilizaban cuando eran más jóvenes. Entre las muchachas más jovencitas las piezas también tienen mucha acogida, especialmente las pantallas. “Siempre estoy produciendo”, afirma Labault.

Diariamente, la joven artesana recibe órdenes a través de su página de Instagram donde muestra sus trabajos más recientes. “Por ahora, el 'feedback' ha sido increíble... A la gente le encanta”, asegura con satisfacción.

Labault explica que cada pieza es única, porque se fabrica artesanalmente utilizando las flores y hojas que consigue en diferentes lugares. Por lo tanto, es posible que alguna clienta se enamore de un accesorio que no se puede duplicar porque el material no está disponible. Pero ahí está la magia del producto y así lo entienden quienes lo compran.

Además, las combinaciones y estilos son tan variados que siempre es posible encontrar una alternativa o varias. Como parte de los planes de la joven artesana está incorporar a sus diseños el elemento educativo para orientar a las personas acerca de un tema que le apasiona: las algas marinas.

“Son súper lindas y súper importantes”, explica al asegurar que aunque vivimos rodeados de mar, la mayoría de las personas conoce muy poco acerca de lo vital que son las algas para el ecosistema.

La Alimeda, por ejemplo, es un alga que al morir se seca y pasa a formar parte de la arena. Es muy abundante en lugares como la reconocida playa Flamenco en Culebra. Mientras, la Acetabularia es un alga que se encuentra en las aguas más limpias, por lo que su presencia indica que no hay contaminantes en el lugar. Los precios de las piezas fluctúan entre $4 a $75 porque a pesar de que la elaboración de los accesorios toma dos o tres días, Labault quiere ofrecer alternativas para todos los presupuestos. Mientras estudia, quiere continuar ampliando el inventario y perfeccionando su técnica para seguir “inventando” con flores, tallos, algas, caracoles y otros elementos de la naturaleza.


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