La exposición exagerada al sol es causante de problemas que van desde manchas, resequedad y envejecimiento prematuro hasta el cáncer de piel (horizontal-x3)
La exposición exagerada al sol es causante de problemas que van desde manchas, resequedad y envejecimiento prematuro hasta el cáncer de piel. (Archivo/GFR Media)

Para miles de puertorriqueños la temporada de playa ya comenzó y se extenderá hasta más allá del mes de julio. De ahora en adelante las horas bajo el sol intenso del trópico se encargarán de broncear sus pieles y es preciso tomar precauciones para evitar problemas en el futuro.

La exposición exagerada al sol es causante de problemas que van desde manchas, resequedad y envejecimiento prematuro hasta el cáncer de piel, que va desde el carcinoma hasta el melanoma. Por eso, la esteticista Caty González enfatiza en la importancia de cuidar la piel antes, durante y después de tomar el sol.

“Todo el año tenemos que ser rigurosos en el cuidado de la piel de todo el cuerpo, pero cuando se acerca el verano y planificamos tomar sol, hay que fortalecer aún más esa rutina”, destaca González.

Semanas y días antes de exponerte al sol debes visitar a tu esteticista de confianza para buscar tratamientos intensivos a base de colágeno y hasta de células madre, un compuesto muy de moda según González.

Selección acertada

Según la Academia Americana de Dermatología (AAD), esa exposición a los rayos solares es “el factor de riesgo más prevenible para todos los cánceres de piel”.

Por eso, esta entidad advierte a los ciudadanos a través de su página web www.aad.org sobre la importancia de aplicar un protector solar con un amplio espectro y resistente al agua cuando se va a estar expuesto tanto a los rayos ultravioleta A (UVA) como B (UVB).

La dermatóloga brasileña, Gabriela Casabona, sugiere utilizar un producto con factor de protección solar mayor de 30 y que debe reaplicarse cada dos horas si realiza actividades como nadar o sudar.

Además, AAD señala que el protector solar puede perder efectividad si no se utiliza de la manera correcta y sugiere aplicar el producto generosamente antes de salir al aire libre y esperar por unos 15 minutos mientras la piel lo absorbe y puede comenzar su función protectora.

Mientras que la experta añade que en el rostro debes usar una cantidad similar a una cucharilla de té, mientras que para el cuerpo debe ser mayor y bien esparcida por toda la piel.

Recuerda que el producto debe aplicarse en toda piel expuesta, incluyendo el cuello, las orejas, la cabeza (en caso de calvicie o poco cabello) y el área cercana a las axilas que comúnmente son las más olvidadas. Para los labios usa un bálsamo con factor de protección solar de 15 como mínimo.

Protégete sin excusas

Una de las quejas más frecuentes entre quienes todavía no han entendido la importancia de aplicar un filtro solar para proteger la piel, es que este tipo de producto les causa brotes de acné. Esto puede suceder cuando se aplica en el rostro un producto creado para el cuerpo, pues es mucho más pesado.

Otra razón para los brotes puede ser una mala rutina de cuidado antes de exponerse a los rayos del sol. Los expertos recomiendan limpiar e hidratar bien la piel antes de ir a la playa y la piscina. Suele pasar que las mujeres no quieren exhibirse con la cara lavada, si este es tu caso puedes optar por un CC Cream que además de la protección contra el sol le brinda a tu piel humectación y un tinte con el que puedes cubrir imperfecciones.

En caso de que no hayas seguido los consejos anteriores y tu piel esté quemada por el sol, no la exfolies pensando que es la manera más rápida de salir del problema. Por los próximos días trátala con mucho cuidado y utiliza una crema hidratante a base de vitamina E, colágeno, elastina y sábila. Una vez baje la inflamación, González sugiere que te sometas a tratamientos de oxigenación que reparen los tejidos dañados.

Bronceado seguro

Son tantos los riesgos a los que te expones por conseguir un bronceado natural, sobre todo en el rostro, que lo más seguro es recurrir al maquillaje para obtener ese tono caramelo que tanto gusta en verano.

Para lograrlo, Víctor Alexis Hernández, maquillador de Lancôme, usa polvos bronceadores que crearán un efecto similar sin maltratar la piel. Antes de aplicar este producto, procura tener la piel hidratada, usa una base y un corrector del mismo tono de tu piel.

Para marcar más los ángulos del rostro, aplica el polvo bronceador en la parte baja de la mejilla para dar profundidad. Complementa el bronceador aplicando un rubor en tono coral en el hueso del pómulo.

El producto ideal:

Al seleccionar el protector solar, la Academia Americana de Dermatología sugiere tomar en cuenta lo siguiente:

1. Que sea de amplio espectro para que te proteja de los rayos ultravioleta A y B.

2. Que tenga un factor de protección solar mayor de 30.

3. Que sea resistente al agua.

Toma nota

- Los rayos ultravioletas se desprenden del sol y penetran en la piel, causando quemaduras y alteraciones en las distintas capas.

- Los efectos dañinos de los rayos ultravioleta aumentan con el viento, el reflejo del agua y la arena.

- La radiación ultravioleta que llega a la superficie de la Tierra está compuesta por dos tipos de rayos: UVA y UVB.

- Los rayos UVA se consideran de longitud de onda larga y llegan a niveles profundos de la dermis. Estos rayos son los responsables de la pigmentación inmediata de la piel y del bronceado que causan el envejecimiento de la piel porque destruyen el colágeno que crea elasticidad en la piel. El daño más grave que causa este tipo de rayo ultravioleta es el cáncer de piel de tipo melanoma, señala el Instituto Nacional del Cáncer a través de su página en internet www.cancer.org.

- Los rayos UVB, de longitud de onda media, poseen mayor energía, pero su penetración en la piel es menor. Los efectos de este tipo de rayo son acumulativos y son responsables de las quemaduras, del incremento del grosor de la piel y también del cáncer de piel. Estos rayos están presentes aún en días nublados, por lo que es importante que te apliques todos los días un protector solar adecuado para tu tipo de piel.

- Existen dos tipos de protectores solares: los filtros físicos y los filtros químicos.

- Los filtros físicos reflejan totalmente la radiación solar impidiendo que ésta penetre en la piel. Su ingrediente primordial es dióxido de titanio y hay que aplicarlos en una capa gruesa que apenas se nota.

- Los filtros químicos absorben la radiación solar y la transforman en otro tipo de energía que no resulta nociva para la piel. Estos tipos de filtro dan lugar a los factores de protección solar (FPS o SPF, por sus siglas en inglés).

- Otros ingredientes importantes en los bloqueadores solares son el dióxido de titanio y el óxido de zinc. El dióxido de titanio es un filtro físico que desvía y absorbe los rayos ultravioletas antes de que éstos alcancen la piel. El óxido de zinc también actúa como un filtro físico para los rayos UVA.


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