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26 de marzo de 2011
Puerto Rico Hoy
 

Evidencia el Censo el desparrame urbano

Envía un mensaje ambiguo el Gobierno

 
El gobierno apostó al resurgir de los cascos urbanos, pero el Censo demuestra que no tuvo éxito. (Archivo / Ángel Luis García)

Por Gloria Ruiz Kuilan / gruiz@elnuevodia.com

la mudanza de gente de las grandes ciudades a los suburbios -plasmada en el Censo del 2010- ejemplifica el desparrame urbano actual que tiene costos económicos, sociales y ambientales.

Igualmente, es una evidencia más de la falta de planificación que rige en el País, en gran medida provocada por el Gobierno.

Según el planificador, Félix Aponte, un ejemplo de ello es que desde la pasada administración se ha promovido el resurgir de los cascos urbanos, sin embargo, el Estado también impulsa y apoya el desarrollo de vivienda en terrenos agrícolas, lo que claramente es una ambigüedad.

“Es como diría un niño: un reguero. Cada vez cada sector promueve sus intereses muy particulares -insisto pueden ser legítimos- pero no tienen una visión integrada, social y de largo plazo. Entonces, no van dirigidos a elevar la calidad de vida de todos. Ni para los viejos ni los niños ese desparrame es adecuado”, sentenció.

Por su parte, la demógrafa Judith Rodríguez apuntó a que cada administración de turno no da continuidad a los proyectos de quien le antecede. “Prácticamente eso es lo que tiene todo este vaivén”, dijo Rodríguez.

Aponte y Rodríguez plantearon que el camino a seguir es la repoblación de los cascos urbanos, pero el Censo de 2010 muestra que esa política pública fracasó. Coincidieron en que buscar una mejor calidad de vida, seguridad y viviendas asequibles son algunas de las razones para que la gente abandone las grandes ciudades.

Sin embargo, aunque se logren estos objetivos, el saldo no es del todo favorable. Tanto Aponte como Rodríguez dijeron que para el Estado resulta oneroso porque tiene que invertir más en infraestructura básica -como agua, luz y educación-, además de que se produce más contaminación al ambiente, ya que los ciudadanos tienen que viajar en sus autos mayores distancias consumiendo litros y litros de gasolina.

Añadieron que la desconexión entre ciudadanos es otra consecuencia del desparrame urbano.

“Aleja a la gente de áreas de servicio fundamental. Los países necesitan capital financiero, pero de igual forma y hasta más importante necesitan capital social. Esa riqueza se genera por la multiplicidad de actividades grupales”, explicó Aponte sobre lo que se pierde cuando cada vez más gente decide aislarse.

Otro efecto nefasto de esa mudanza, dijeron los entrevistados, es que la construcción de viviendas en suburbios descansa sobre terrenos agrícolas. “Hemos perdido 100,000 cuerdas en una sola década”, dijo Aponte.

Otra lectura Planificación

Para la presidenta interina de la Junta de Planificación, Leslie Hernández, el movimiento de gente a los suburbios como Toa Alta, Canóvanas, Isabela y Cabo Rojo (como muestra el Censo) es producto de mayor disponibilidad de empleos, industrias y viviendas. “Nosotros lo estamos viendo no como un desparrame sino que cada región de Puerto Rico, está aprovechando o acrecentando su desarrollo”, dijo.

“Debemos ver a Puerto Rico como regiones con potencial de desarrollo, que van a tener unos bolsillos con concentraciones grandes de municipios y hay que enfocar el desarrollo hacia esos centros en cada región”, agregó.

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