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2 de febrero de 2013
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Explosión en la sede de Pemex deja 32 muertos

Aún se desconoce qué causó el estallido

 

Por MARK STEVENSON / The Associated Press

MÉXICO — Los equipos de socorro buscaban ayer sobrevivientes entre los escombros y las autoridades se comprometieron a efectuar una investigación a fondo sobre la explosión en la sede de la empresa estatal Petróleos Mexicanos, que dejó 32 muertos y 121 heridos.

Un manto de misterio envolvía las causas del estallido, ocurrido el jueves en el sótano de un edificio de oficinas administrativas cerca de la emblemática torre de Pemex, de 51 pisos, en la Ciudad de México.

“Todas las líneas de investigación están abiertas, no vamos a descartar ninguna”, dijo el viernes el director general de Pemex, Emilio Lozoya, al canal Televisa. “Lo que uno puede observar que es parte de lo que los expertos perciben como un accidente”.

Las teorías iban desde un incendio eléctrico, un problema del aire acondicionado y hasta un posible atentado en los edificios sedes del monopolio petrolero en fechas en que el gobierno entrante habla de una reforma de energía y más inversión privada en la compañía estatal.

Lozoya dijo el viernes que la cifra de muertos se elevó a 32 y la de heridos ascendía a 121. Añadió que prosiguen las acciones de rescate y aún hay personas atrapadas. Dijo que 52 personas permanecen en hospitales.

Más de 500 bomberos, soldados y socorristas cavaban entre los escombros mientras movían fragmentos de concreto; se utilizaban perros rastreadores para localizar víctimas, así como camiones de carga y una grúa de Pemex.

La explosión ocurrió alrededor de las 3:45 de la tarde, casi al final del turno administrativo. Afectó el sótano, la planta baja y el primer piso, que de acuerdo con los socorristas se desplomaron uno sobre otro. Autoridades estiman que alrededor de 250 personas trabajaban en esos pisos y 10,000 en el complejo de edificios sede de la petrolera. Señalaron que 1,700 personas trabajan en el edificio donde originó la explosión.

Las calles cercanas a la instalación fueron cerradas mientras los desalojados deambulaban en los alrededores y los equipos de socorro subían a los heridos en ambulancias.

El socorrista Germán Vázquez García dijo que las labores de rescate eran muy peligrosas.

Pemex dijo primero que había evacuado la torre y un edificio administrativo debido a un problema con el sistema eléctrico. La compañía después afirmó en un mensaje por Twitter que la Procuraduría (Fiscalía) General de la República investigaba el caso.

Ana Vargas Palacio estaba desconsolada mientras intentaba localizar a su esposo, Daniel García García, de 36 años, que estaba desaparecido y trabajaba en el edificio en el que ocurrió la explosión. Vargas dijo que un par de horas antes del estallido había conversado con él por teléfono.

“Ya le llamé, llamé a su teléfono varias veces, pero me contestó un chavo (muchacho), quien me dijo que lo encontró (el celular) en la explosión”, dijo Vargas a The Associated Press. La pareja tiene una hija de 11 años.

La madre del mismo empleado se desmayó en brazos de un amigo de la familia. “Mi hijo, mi hijo”, repitió la mujer mientras se la llevaban. El nombre de su familiar no está entre los nombres de los lesionados que reveló la empresa paraestatal.

Gabriela Espinoza, de 50 años y que ha trabajado durante 29 años como secretaria, dijo estar en el segundo piso de la torre cuando escuchó dos explosiones fuertes y una tercera de menos potencia.

“Fue un estruendo muy fuerte, realmente estuvo muy feo esto”, afirmó.

El compañero de trabajo de Espinoza, Tomás Rivera, de 32 años, laboraba en la planta baja de la torre. Dijo que la onda expansiva lo derribó y le causó una fractura en una muñeca y la mandíbula.

La estatal Pemex fue creada en el año 1938 y hoy tiene alrededor de 150.000 empleados. En 2011, extrajo alrededor de 2.5 millones de barriles de crudo diarios, de acuerdo con su portal de internet, y sus ventas alcanzaron 111,000 millones de dólares.

Momentos antes de la explosión, el director de operaciones Carlos Murrieta había dicho, vía Twitter, que la compañía había reducido su índice de accidentes en los últimos años. La mayoría de los accidentes ha ocurrido en tuberías y refinerías.

La compañía está en apuros y ha sufrido presiones para abrir sus operaciones a empresas extranjeras por medio de contratistas o concesiones porque el dinero de inversión del gobierno es insuficiente.

Un incendio en una planta receptora de gas causó la muerte de 30 trabajadores en septiembre en la ciudad de Reynosa, fronteriza con Estados Unidos. Para la compañía, el hecho constituyó el accidente con la mayor cantidad de víctimas fatales de la última década.

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