Murió esta mañana en París, donde llevaba un año como investigadora
Por Ana Teresa Toro / ana.toro@elnuevodia.com
Fue una de las voces más críticas dentro del escenario cultural del País; se distinguió como una defensora de los derechos de la mujer desde sus investigaciones académicas y desde la presencia de su pluma y su voz en los medios locales.
Recientemente, Mara Negrón estaba presta a completar un año de labor investigativa en París cuando se hizo público esta mañana que la escritora y académica falleció en en esa ciudad a los 51 años, luego de un diagnóstico de leucemia recibido apenas hace tres semanas.
Allegados relatan que hace apenas unas semanas comenzó a sentir episodios de fatiga y algunos moretones.
Cuando recibió el diagnóstico, la leucemia se encontraba ya en un estado muy avanzado y grave.
Comenzó un tratamiento que debía durar alrededor de un año.
Negrón se doctoró en la Universidad París-VIII en 1989, donde laboró de la mano de la escritora y teórica Hélène Cixous.
Su primer libro, publicado en 1997, fue una investigación en torno a la escritora brasileña Clarice Lispector.
Desde 1996 fungió como catedrática de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras.
Dirigió el programa de estudios de la mujer y género en dicho recinto y se mantuvo activa en el mundo de la literatura y la investigación.
En el 2005 publicó su novela “Cártago” y en el 2010 publicó la selección de ensayos “De la animalidad no hay salida: ensayos sobre animalidad, cuerpo y ciudad”, donde rastreó las huellas de “lo animal” en obras de creadores como Frank Kafka, Jacques Derrida, Héléne Cixous, Aurea María Sotomayor, Myrna Báez y Marimater O’Neill.
Sobre la importancia del tipo de obra crítica que realizó y sobre el valor de articular palabras para nombrar los crímenes de género, entre otros problemas sociales, dijo en entrevista con El Nuevo Día con motivo de la publicación de su libro “De la animalidad no hay salida” que: “Es importante decirlo, articularlo, porque las palabras hacen su camino entre la gente. Las grandes ideas comenzaron con palabras; la libertad era una idea que en el siglo XVI era impensable y hoy día la hemos hecho cotidiana... Una idea no tiene una raíz, no es un árbol, es una construcción humana”.