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5 de enero de 2012
 

Fallece un pilar de la pesca internacional

El capitán boricua fue precursor en la conservación de las agujas

 
Mentor. Mike Benítez, con camisa roja, asiste al escocés Trevor Somny en el pasado torneo internacional del Club Náutico de San Juan. (Suministrada / CNSJ / Richard Gibson)

Por José A. Sánchez Fournier / jose.sanchez@elnuevodia.com

El capitán boricua Mike Benítez, uno de los precursores de la pesca deportiva de peces de pico alrededor del mundo, falleció anteayer en Boston.

El deceso de Benítez, quien estableció varias marcas mundiales en pesca de agujas alrededor del mundo, fue informado ayer por el Club Náutico de San Juan (CNSJ).

Benítez, uno de los principales responsables de que la Isla se convirtiera en un destino atractivo para la pesca deportiva de peces de pico, se encontraba visitando a uno de sus hijos, Daniel, quien reside en la capital de Massachusetts, cuando sufrió complicaciones médicas.

“Mike era de los pilares de la pesca deportiva ‘big game’ en el mundo. Tenía una gran habilidad como capitán y como ser humano”, le dijo ayer a este diario el pasado comodoro del CNSJ, Ralph ‘Augie’ Vicente.

En 1951 y con apenas 18 años de edad, Benítez comenzó en la pesca profesional, trabajando como grumete en los navíos que zarpaban desde San Juan, las Islas Vírgenes y las Bahamas.

En pocos años, logró reunir dinero para hacerse de su propia embarcación, la cual también hizo aflorar otro de sus talentos.

“Él era tremendo carpintero. Su primera lancha la construyó por sí mismo, era la famosa Rebecca. Le puso ese nombre porque así se llamaba su hija”, recordó Vicente, síndico de la IGFA (Asociación Internacional de Pesca Deportiva). “Y pescó en muchos sitios antes que nadie. Pescó en México, en Ecuador y en Australia a principios de los (años) setenta, cuando ningún pescador visitaba esos lugares. Además de capitán de ‘charter’, era un gran pescador en la vara”.

“Pescar con él era pescar con el gran maestro”, sostuvo Vicente, quien tuvo la oportunidad de compartir con Benítez por muchos años. “Yo no mato un pez hace más de treinta y pico de años, pero el marlin más grande que yo maté en mi vida lo cogí con él como capitán. Fue en 1978 en el torneo de Saint Thomas. Y con ese ganamos el torneo”.

Benítez también fue uno de los primeros pescadores profesionales en cabildear por la protección de los peces de pico.

“Era un fiel creyente en la conservación y fue galardonado alrededor del mundo”, subrayó Vicente, también síndico de la International Billfish Foundation, organismo que lucha por la protección de las agujas.

Benítez tenía 79 años. Le sobreviven su esposa de sobre 30 años, Erin, y varios hijos. Sus restos serán cremados.

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