Familiares y amigos celebran su vida y su exitosa carrera
Por Patricia Vargas Casiano / End.pvargas@elnuevodia.com
Las actrices Alba Nydia Díaz y Amneris Morales fueron las primeras en llegar al velatorio de Carmen Belén Richardson ayer, en el que pese al dolor que familiares y amigos sentían por su partida permeaba un sentimiento de celebración de vida, de recordar lo que un día fue y el legado que dejó como actriz y como la mujer noble que siempre fue.
Los restos de la creadora de “Lirio Blanco” descansaban en un ataúd blanco sellado, junto a éste fotos de la actriz en marcos y proyectados en una pantalla daban fe de su versatilidad histriónica.
Muy cerca sentada estaba su madre, doña Carmen Becerril, de 101 años aunque dijo que solo celebró hasta los 100.
“Belén siempre supo que iba a ser artista. Me dijo voy a estudiar arte dramático y se fue para la universidad de San Germán. Entoces Ruth Fernández la llevó donde Quiñones Vidal. Como ella desde pequeña declamaba ‘Los ojos de mi madre’ y como se le salían las lágrimas cuando la recitaba, todo el mundo le cogió cariño”, recordó doña Carmen con una fortaleza increíble. Mencionó, además, que su hija tuvo que luchar contra el racismo.
Alba Nydia confesó sentir nostalgia al recordar cuando ella y Carmen Belén compartieron un apartamento en México, donde estaban contratadas por Televisa. “Pasamos juntas Navidad y Acción de Gracias sin familia y eso nos hizo unirnos más. A Belén le ofrecieron hacer el protagónico en la novela ‘El derecho de nacer’ y lo rechazó porque no soportó estar lejos de su familia. Luego fue mi madre en la novela ‘Tanairí’, estamos perdiendo a nuestros grandes actores”.
Por su parte, Amneris Morales añadió que “Belén siempre estará en el recuerdo de Puerto Rico”.
Frente al feretro y con lágrimas en los ojos, la actriz Velda González se quedó un rato despidiéndose de su amiga. “No es fácil esto, cada día se nos van más compañeros de siempre, y a los que nos toca enterrarlos se nos hace cada vez más difícil... En los ensayos jugábamos a las mímicas, Belén tenía una gran habilidad para adivinar, la recordaré con cariño”.
Tarde por la noche, el actor René Monclova también acudió a la funeraria para dar el pésame a los familiares de la fenecida actriz.
Sus últimos días
Varios derrames cerebrales, un paro respiratorio por lo que fue necesario practicarle una traqueotomía hace cuatro años, un paro renal y una fibromialgia diagnosticada en 1992, fue lo que sumó a que la actriz sufriera tanto antes de morir.
“Los últimos días mami sufrió mucho, estaba muy hinchada y no la podíamos mover. Para llevarla al Hospital HIMA en Caguas (donde murió) tuvimos que llamar a los bomberos y a los paramédicos, tenía 100 libras de agua en su cuerpo”, reveló Migbel Flores, la hija de Carmen Belén que cuidó a su madre hasta entregársela a Dios.
Migbel, quien estudió medicina en México, dijo que su madre estuvo hospitalizada durante 10 días. “La llevamos agonizando, pero después respondió, aún así el doctor nos dijo que no nos hiciéramos ilusiones. Desde que se le practicó la traqueotomía mami cayó en cama y nunca más se volvió a levantar, aunque siempre estuvo consciente”.
La también imitadora, tiene otra hija menor, Edda Flores, y una adoptiva, Waleska Robles que le dio su único nieto.
“Se fue tranquila, en paz, ya nos habíamos preparado para dejarla ir. Mi mamá era muy protectora con nosotras, nos protegió hasta del ambiente artístico”, señaló Waleska, la mayor de las tres hijas.
El esposo de Belén, Miguel Angel Flores, murió en 1997.
Los restos de Carmen Belén serán sepultados hoy después del mediodía en el Cementerio Borinquen Memorial en Carolina.