Los asaltantes robaron una guagua de la víctima, cuyo cuerpo fue encontrado por uno de sus hijos que lo fue a visitar
Por Javier Colón Dávila / ELNUEVODIA.COM
NARANJITO - El Negociado Federal de Investigaciones (FBI) asumió jurisdicción de la investigación en torno a la muerte de un conocido gallero en medio de un robo domiciliario ocurrido hoy en este pueblo.
El sargento Luis Castro, del Cuerpo de Investigaciones Criminales (CIC) de Vega Baja, indicó esta noche que la Policía trabaja en conjunto con las autoridades federales para esclarecer el crimen, durante el cual los asaltantes se llevaron una guagua propiedad de la víctima.
"Si se dan los elementos que dieran base a que se presenten acusaciones, pues ellos (las autoridades federales) estarían radicando (cargos) de acuerdo a sus estatutos y nosotros de acuerdo a nuestro Código (Penal)", precisó en entrevista telefónica.
Agentes adscritos al 'task force' federal-estatal llegaron hoy en la tarde a la escena para colaborar con la investigación.
Mientras, los vecinos de Ferdinand Rivera Nieves, la víctima fatal de este incidente ocurrido en el barrio Lomas, sector Jaguas, se desbordaban en elogios hacia su persona.
El hombre de 61 años, un reconocido gallero en Naranjito y Corozal, fue encontrado muerto por uno de sus hijos cuando lo fuera a visitar esta mañana en su casa. El cuerpo estaba tendido boca abajo y amordazado en algún punto del primer piso de la residencia.
“Era una bella persona y muy servicial”, comentó Teresa Nieves, quien sentada en su balcón observaba cómo curiosos y policías se aglomeraban en el sector.
“No se había visto una cosa así aquí”, indicó la mujer al mencionar que cuando llegó a su residencia en la mañana de hoy se encontró con la triste noticia.
Según comentaron algunos vecinos, don Ferdinand, apodado Ferdi, posiblemente les abrió la puerta de su residencia a los individuos que poco después le quitarían la vida. Ese dato no pudo ser corroborado por la Policía, pero también se barajeaba la posibilidad de que Rivera Nieves haya dejado el portón de su residencia abierto mientras le daba comida a unos animales temprano en la mañana.
El cuerpo fue encontrado en un charco de sangre, boca abajo, amordazado y con heridas de arma blanca en una habitación de la planta baja de la residencia.
Un vecino comentó que pudieron haber sido entre seis y siete individuos, pero el dato no ha sido corroborado por la Policía. Arocho, en cambio, sólo habló de "varios" sujetos.
Las autoridades no han provisto un inventario de las propiedades que fueron hurtadas en la casa, pero se supo que los ladrones se llevaron una camioneta Toyota Tacoma color blanca cuatro puertas propiedad de la víctima. La tablilla de la guagua es 876-129.
También se encontraron esparcidas por la propiedad algunas joyas y dinero en efectivo.
Durante el robo también se encontraba en la residencia la esposa de la víctima, que también fue amordazada y que fue identificada como Digna Ortiz.
Según informes preliminares, a su esposa los delincuentes la amordazaron y ataron con cinta adhesiva color gris, en la planta alta de la casa, donde también la encerraron en un cuarto. Tras llega la Policía no había podido ser entrevistada ya que sufrió de un ataque de nervios.
Uno de los hijos de la pareja, el médico nefrólogo Ferdinand Rivera Ortiz, llegó a eso de las 8:40 de la mañana como de costumbre a visitar a sus padres y en la planta alta de la casa encontró a su madre atada y posteriormente localizó muerto a su progenitor en la planta baja.
"Fue un asesinato vicioso", dijo Arocho al recordar que Don Ferdinand ya estaba amarrado cuando recibió las heridas de arma blanca.
Rivera Nieves había arrendado su colmado ayer en la tarde a una persona, según trascendió.
El comerciante fue gallero de toda la vida y se supo que llegó a ser administrador de la gallera La Grande en Corozal.
"Esto ha sido horrible. Lo apreciaba mucho", comentó llorosa Gloria Malavé, quien se identificó en la escena como cuñada de Rivera Nieves. "Era tremenda persona, bien buena".
Otra doliente, Wanda Hernández, comentó que Rivera Nieves, padre de dos varones adultos, tenía cuatro nietos a quienes alcahuetaba todo el tiempo.
"Ella es como mi mai y él es como mi pai", dijo Hernández, quien trabaja para la esposa de Don Ferdinand en el colmado Jaguas.
Otro vecino, Rafael Santiago Santiago, describó a Rivera Nieves como un hombre servicial que no le hacía daño a nadie.
"Está fuerte esto de la criminalidad. Era demasiado bueno", dijo.