26 de Enero de 2008
Problema General:
Los/as ciudadanos/as entienden que existe un desfase entre la visión actual del desarrollo económico frente a las verdades, necesidades y derechos económicos de la ciudadanía, y la realidad del mercado global. La situación económica de las familias ha llegado a sus límites, tanto por el alto costo de vida como por los ingresos bajos, el subempleo, la centralización de la actividad económica en el área metropolitana, y una cultura del consumo y el desecho. Además, en más de 50 años, el gobierno tampoco ha invertido lo suficiente en el desarrollo de una clase empresarial nativa que impulse el crecimiento económico mediante la innovación, la exportación e incluso la producción para satisfacer una proporción razonable de la demanda local por bienes y servicios. La excesiva politización no permite elaborar e implementar estrategias de desarrollo económico efectivas y responsables que produzcan resultados tangibles. Existe, sin embargo, la pretensión de que el/la ciudadano/a resuelva con su bolsillo las deficiencias de las estrategias y políticas públicas desacertadas.
Propuesta General:
En el área económica, la ciudadanía propone que se repiense el modelo económico de Puerto Rico para lograr que, dentro de la dinámica del mercado global actual, cada ciudadano/a pueda vivir de manera digna y ejercer sus derechos económicos bajo principios de responsabilidad. Junto con esto, resulta indispensable facilitar el desarrollo de iniciativas empresariales nativas que capitalicen sobre los recursos y oportunidades con los que contamos y que atraigan oportunidades comerciales y de inversión. Es esencial, además, asegurar un crecimiento económico a largo plazo, una justa distribución de la riqueza y la reducción de la dependencia. Asimismo, se pretende impulsar un desarrollo sustentable con sensibilidad ante las necesidades de las generaciones futuras, y de poblaciones y regiones con características especiales, dirigido a aumentar la capacidad para la autosuficiencia y la inserción económica plena. Los/as ciudadanos/as también reclaman que el gobierno sea un promotor de una economía dinámica, actuando de forma justa, prudente y transparente en el uso de recursos públicos.
Análisis:
Las propuestas reflejan una tendencia a concebir la vida económica de las personas más allá de sus ingresos y de lo que consumen, para incluir implicaciones sobre cómo convivimos, cómo se administra el aparato gubernamental y cómo abordamos el uso de nuestros recursos, particularmente el humano. La ciudadanía entiende que el desarrollo económico de nuestro país depende de la integración y coordinación de estrategias diversas dirigidas tanto a las empresas, al gobierno y a los mercados, como a los/as ciudadanos/as, sus familias y sus comunidades. Una visión ciudadana tan amplia implica, además, que existen altas expectativas y amplio entusiasmo para transformar nuestra cultura económica, así como una confianza plena en nuestro talento y capacidad para impulsar un desarrollo económico sustentable bajo principios de trabajo, competitividad y eficiencia.