El daño ecológico es un problema de seguridad
Por Alejandra Martins / BBC Mundo
La generación de energía hidroeléctrica y la exportación de productos agropecuarios –que dependen de la lluvia producida por la Amazonia- pueden verse seriamente comprometidos, según expertos investigadores.
Un estudio recién publicado en Nature confirmó que la combinación de la deforestación, la agricultura y el cambio climático están debilitando al ecosistema amazónico, conllevando potencialmente a la pérdida de sus capacidades de retención de dióxido de carbono y generación de lluvias.
El científico José Marengo, experto en cambio climático del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil, INPE, explicó por qué el bosque amazónico afecta las lluvias tanto en el sur de Brasil como en Argentina, Paraguay y Uruguay.
Los vientos alisios, los que vienen desde el Océano Atlántico al continente, arrastran humedad para el interior de América del Sur tropical, o sea, la Amazonia y el noreste de Brasil, sostuvo. Además de la humedad que viene del Atlántico, la vegetación amazónica también contribuye humedad a través de un proceso de evapotranspiración, como se denomina a la evaporación de los ríos unida a la transpiración de las plantas, destacó Marengo.
“En la Amazonia se juntan millones y millones de árboles que realizan fotosíntesis pero también transpiran, liberando vapor de agua”, señaló el perito.
Y lo que sucede con todo ese vapor de agua es crucial. “Esta humedad es transportada por los vientos en dirección a los Andes, que la desvía hacia la región sureste de América del Sur. O sea que parte de la lluvia que se produce en la cuenca del Río de la Plata incluyendo el sur de Brasil de hecho viene de la Amazonia”, precisó.
“Si no estuviera el bosque amazónico llegaría menos humedad al sur, de forma que Paraguay, Uruguay, parte de Argentina y el sur de Brasil en parte deben su lluvia a la contribución de la Amazonia”, dijo Marengo.
En el planeta “tenemos tres regiones que se comportan como si fuesen motores de un mismo sistema, que impulsan los vientos y la humedad alrededor del mundo: la Amazonia, el oeste de África que también tiene bosques tropicales y mucho calor, y el sudeste de Asia”, señaló el investigador.
“Si el bosque (Amazonia) fuese más seco, sería como apagar uno de los motores. Los cambios en los patrones de lluvias no solo ocurrirían en la región sino en todo el mundo”, dijo Marengo.
Y a nivel de la región, cambios en la Amazonia pueden crear impactos inesperados: “puede pasar que las lluvias de un mes se acumulen en un día, tendríamos lluvias muy intensas y luego períodos secos muy intensos”, agregó.
La interconectividad explicada por Marengo hace imperiosa una nueva definición de seguridad, según plantea Alejandro Litovsky, fundador de la organización Earth Security Initiative.
“Es necesario empezar a cuantificar esta información de una forma que sea relevante para los principales sectores económicos de América Latina. En Brasil, el sector agropecuario es el principal motor de la economía exportadora y un 70% de la electricidad en Brasil es producida por represas”, subraya Litovsky.