El lenguaje no verbal ofrece mucha información sobre el carácter de una persona y sus emociones
Por Ileana Delgado Castro / idelgado@elnuevodia.com
Una mirada “atravesada”. Los buenos días que no te contestan. La sonrisa forzada. El tono de voz hostil o un semblante de pocos amigos... Son solo algunos ejemplos de lenguaje no verbal a los que nos enfrentamos diariamente y que, de una u otra forma, contribuyen al ambiente de violencia que se vive en la sociedad, tanto en el hogar como en el lugar de trabajo y en los espacios públicos.
De hecho, esos gestos que acompañan las palabras son los que, sin darnos cuenta, dicen los verdaderos pensamientos y sentimientos en el momento que hablamos, señala la psicóloga industrial y geróntologa Ada Padró González, quien está convencida de que la comunicación no verbal está muy atada al deterioro social que se vive en Puerto Rico hoy día.
“Creo firmemente, como profesional de la conducta, que la comunicación no verbal es el punto de origen de conductas violentas, crímenes, relaciones rotas y ambientes familiares y laborales 'cargados'”, señala Padró, tras resaltar que tenemos un deterioro de los modelos y muchos de ellos se traducen en una comunicación no verbal pobre que lo impacta todo.
“La comunicación no verbal es el lenguaje universal. No tienes que saber el idioma extranjero, si te encuentras de visita en un país donde no se habla ni inglés ni español, porque ciertas emociones pueden transmitirse y ser entendidas, simplemente por los gestos faciales y posturas del cuerpo”, agrega la psicóloga, mientras menciona a los ojos, las cejas, la boca y las manos como algunos de los elementos que actúan como entes transmisores genéricos.
“A través de ellos podemos enviar mensajes de texto rudimentarios, pero más efectivos que los electrónicos, de amor, antipatía, tristeza, miedo o terror y coraje”, afirma Padró.
De hecho, la psicóloga cree que más del 50% de la fuerza de un mensaje recae en la forma en que este se transmite y que la comunicación no verbal es tan potente que, a base de la postura y sin que el individuo abra la boca “podemos concluir que Fulanito es un arrogante o es humilde”.
Aunque llama la atención a tener cuidado porque nos podemos equivocar. “Podríamos catalogar a una persona que apenas mira a los ojos, que tiende a sentarse con los hombros hundidos y encogidos y la cabeza inclinada hacia abajo, de que es fácil de manipular y 'engatusar'. Y eso es un error”, sostiene Padró, quien cree que la persona se puede comportar de esa forma porque es muy tímida.
Sin embargo, el comportamiento no verbal, que se puede observar y medir, generalmente complementa la personalidad de una persona y siempre está presente en cualquier conversación, agrega el psicólogo organizacional Carlos Andújar, catedrático de la Universidad de Puerto Rico, recinto de Arecibo.
“Para lograr una comunicación efectiva, tanto el lenguaje no verbal como el verbal son importantes. Por eso no solamente se requiere escuchar detenidamente a una persona cuando habla sino también observar cómo lo dice y los gestos que acompañan esa comunicación”, afirma Andújar, tras mencionar las expresiones macro -como el movimiento de los brazos, el torso y las piernas- y las microexpresiones, movimientos musculares rápidos en la cara que usualmente se dan al principio o al final de una conversación.
“Es algún movimiento que puede pasar inadvertido, de milisegundos, que denota algo; a veces son síntomas de que lo que está diciendo la persona no es cierto o que le molesta”, agrega Andújar, tras señalar que la combinación de varios factores no verbales son los que dan un cuadro general de lo que una persona está experimentando en términos emocionales o la manera en que está reaccionando a los que se le dice.
“Complementa la comunicación y nos da una mayor información sobre la otra persona”, agrega el psicólogo.
Impacto poderoso
Según Padró, hay muchas personas que entienden que son incomprendidas o que, por lo general, siempre están metidas en “problemas con otros”.
En ese sentido, el mensaje no verbal no clarificado puede ocasionar serios problemas, sostiene Padró, quien cree que vivimos bajo tantos estímulos que muchas veces cuando interactuamos con las personas, muchas veces ni siquiera los miramos a los ojos.
“Y eso es parte del proceso de comunicación. Por ejemplo, si noto que mientras hablo tienes los ojos en otro sitio o que haces alguna mueca, puedo actuar a la defensiva o hasta a la ofensiva porque interpreto algo a partir del lenguaje corporal no verbal”, advierte la psicóloga, mientras también pone el ejemplo de detalles como la entonación de la voz, el volumen y la postura.
“Hay diferentes matices en los que la palabra no está involucrada. Por ejemplo, el tono en que respondemos puede exacerbar un manejo inadecuado de un coraje. De hecho, todos los días hay noticias de incidentes trágicos por la forma en qué reaccionamos al lenguaje no verbal”, sostiene Padró, mientras recomienda la educación de modales desde muy temprano en las vidas de los niños.
Más que nada, señala, porque en un ambiente donde la cortesía impera, es imposible que te molestes con una persona que te demuestra, con el tono de voz y en la forma que te atiende, que te respeta como persona.
Por el contrario, la comunicación no verbal descuidada es chabacana y puede ocasionar una situación de coraje o de rabia, sentencia Padró.
Mensajes faciales
La expresión facial, junto con la mirada es, sin duda, el medio más rico e importante para expresar emociones y estados de ánimo.
Sin embargo, no toda la comunicación que se transmite a través de la expresión facial puede ser percibida conscientemente. No obstante, se sabe que las impresiones que obtenemos están influidas también por los movimientos imperceptibles y perceptibles de la comunicación no verbal del otro.
Entre los movimientos faciales perceptibles, los expertos señalan el cambio de posición de las cejas (como fruncir el ceño o levantarlas), así como movimientos de los músculos faciales y muecas con la boca. Mientras que entre los imperceptibles, que se definen como microexpresiones, se menciona la contracción de las pupilas (generalmente cuando la persona está mintiendo), o dilatación (cuando algo le gusta o le interesa) y ligera sudoración en las sienes (cuando está incómoda o dice una mentira).
Andújar dice que estos movimientos son autónomos o involuntarios y que la mayoría de las personas no pone la atención debida y pasan desapercibidos.
Precisamente, Paul Ekman es un psicólogo norteamericano pionero en el estudio de las emociones y sus relaciones con la expresión facial que, según Andújar, es el que más ha estudiado las microexpresiones.
“Ekman ha estudiado cómo los músculos de nuestra cara se mueven, en combinación con las manos y la postura para enviar mensajes que, muchas veces, son contrarios a lo que la persona está diciendo”, agrega Andújar, quien dice que la serie de televisión “Lie to me” (Miénteme), está basada en los estudios del psicólogo norteamericano.
Y aunque indica que el trabajo de Ekman tiene un 70% de efectividad y es más preciso que un polígrafo, para poder hacer una análisis preciso del lenguaje no verbal, hay que grabar a la persona en un interrogatorio y después observarlo y analizarlo. “No es algo espontáneo que se puede detectar fácilmente”, agrega.
Sin embargo, hay algunas tácticas que se pueden utilizar para “leer” el mensaje facial que la persona puede estar transmitiendo con su comunicación no verbal.
Entre ellas, Andújar menciona mirar la frente de la persona que habla para ver cómo mueve las cejas o seguir el movimiento de los ojos. “Se ha encontrado que cuando la gente miente, se contrae la pupila; es una reacción natural cuando la persona no está cómoda diciendo algo que no es cierto. Pero eso se evalúa en función de muchos otros elementos, como el movimiento corporal, la posición de los hombros, el movimiento de los ojos y otros indicadores”, agrega.
Por ejemplo, el psicólogo indica que muchas veces cuando la persona dice una mentira, el tono con que termina la oración y el movimiento de la boca te da indicaciones de que puede estar mintiendo. “Cuando una persona dice la verdad, el movimiento facial es consistente con lo que dice. Pero cuando está mintiendo, al finalizar la oración, tiende a cambiar la expresión facial”, sostiene Andújar. Mientras que el número de veces que se parpadea por minuto se relaciona con la tranquilidad y el nerviosismo. Así, cuánto más parpadea una persona, más inquieta o nerviosa se siente.
Sin embargo, aunque quieras, estas microexpresiones no se pueden controlar. Según Andújar, solo hay tres formas en que es posible. Una es si estás tomando algún antidepresivo o medicamento que te sede “porque va a ser difícil que los músculos faciales se muevan'; o si te inyectas botox en la frente o en algún músculo de la cara, lo que los vuelve rígidos. La tercera es si tienes rasgos psicopáticos. “Los psicópatas tienen mucho control del movimiento muscular porque tiende a creerse la mentira que dicen”.
Qué puedes hacer
Escucha con todo tu cuerpo. Interésate genuinamente por lo que te están diciendo. Esto incluye mirar a los ojos, transmitir respeto y darle importancia al ser que tienes de frente. Graba tu voz, y trata de apreciar cómo suenas. Envíate un mensaje a tu celular, luego escúchate.
Muchos actos, gestos y posturas, dicen más que miles de palabras. Autoevalúate constantemente. Mírate en el espejo mientras hablas o gesticulas.
Los actos y gestos pueden ser interpretados de formas diversas, según la persona que los capta. Así que es importante que evites los gritos, reduzcas el sarcasmo (o lo saques de tu vida) y no envíes indirectas.
Asiste a un taller de mejoramiento de comunicación interpersonal.
Pregúntale a alguien de confianza cómo cree que te proyectas como persona.
Fuente: Ada Padró González
El impacto
Aunque los por cientos pueden variar un poco, en término generales, los profesionales de la conducta humana entienden que el impacto de lo que dices es:
• 7% es verbal
• 38% vocal (tono y matices)
• 55% señales y gestos (lenguaje no verbal)
Fuente: Recopilado por El Nuevo Día
A tener en cuenta
La psicóloga Ada Padró González menciona tres deficiencias del lenguaje no verbal:
No prestar atención al que nos habla
Utilizar entonación de desgano, de sarcasmo o de coraje
Gritar en lugar de subir un poco el volumen