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6 de junio de 2011
6:03 a.m. Modificado: 10:11 a.m. Política
 

Gitana la esposa de Pedro Pierluisi

María Elena Carrión es una empresaria consumada que ha vivido en distintas partes del mundo

Carrión dice que su esposo es "bien comelón". (suministrada)

Por José A. Delgado / jdelgado@elnuevodia.com

WASHINGTON –  Los Pierluisi-Carrión aseguran haber encontrado un nicho en la capital federal, independientemente del futuro político del actual comisionado residente en Washington.

Con el gobernador Luis Fortuño encaminado a anunciar – aparentemente a finales de este mes- su candidatura a la reelección, la aspiración política a corto plazo del comisionado Pedro Pierluisi es continuar como representante de Puerto Rico ante el Congreso.

En Washington, no sólo es el Comisionado quien tiene una agenda abultada.

Su esposa, María Elena Carrión,  propietaria de una empresa de inversiones con oficinas físicas en Puerto Rico, traslada aquí varias veces al mes su despacho virtual y utiliza esta ciudad como puente hacia Nueva York.

Por casi 20 años, Carrión vivió en Estados Unidos.

“Desde que era pequeña mi vida ha sido medio gitana”, dijo Carrión, al mencionar que a los 13 sus padres le enviaron a Connecticut a mejorar el inglés, después completó sus estudios en economía en la Universidad de Pensilvania y pasó 15 años como ejecutiva en el campo de las inversiones entre Londres y Nueva York.

La unión a Pierluisi llevó a Carrión de vuelta a San Juan, donde completó los créditos doctorales en historia del Centro de Estudios Avanzados.

“Para mí el cambio ha sido lo normal. Me encanta llegar a sitios nuevos y hacer nuevas amistades. Washington D.C. es una ciudad bien cosmopolita, pero en esta etapa de mi vida mucho más agradable que Nueva York”, indicó Carrión.

Los Pierluisi-Carrión recibieron a El Nuevo Día en su apartamento de la capital estadounidense,  ubicado a unas cuadras de la Universidad de George Washington, donde el ahora Comisionado estudió Leyes.

La excelente localización les permite desde tomar el tren metropolitano, hasta caminar a zonas turísticas, museos y restaurantes que ya les son familiares.

El hijo menor de Pierluisi, Rafael – quien hace un internado en el Comité Nacional Demócrata (DNC) y cumple sus estudios universitarios en Florida – ahora está a la vuelta de la esquina, pues se hospeda este verano en la misma Universidad George Washington.

Pierluisi afirmó que suele ir al trabajo guiando el automóvil oficial que heredó de Fortuño – quien fue comisionado residente durante el pasado cuatrienio -, aunque opta por el metro si las condiciones del tiempo no son adecuadas.

“Nos encanta el tiempo que pasamos en Washington. Mi día es largo, pero cuando llego aquí esto es como dicen en inglés un ‘coccoon’  (capullo). La agenda social también es cargada, pero más por parte de María Elena que por mí”, dijo Pierluisi.

Carrión se ha integrado a varios grupos sociales. Por un lado, los que existen para las parejas de los miembros del Congreso y, por el otro, al grupo formado por las esposas de embajadores latinoamericanos.

La primera parte de la entrevista fue con Carrión, con quien Pierluisi – padre de cuatro hijos, los otros tres son Anthony (28), Michael (26) y Jacqueline (23) – se casó en octubre de 2001.

Pierluisi acababa de llegar del gimnasio.

Los perritos “yorkies” de la pareja – Harry y Sally,  por la conocida película “When Harry met Sally” que protagonizaron Billy Crystal y Meg Ryan – entraban y salían a sus anchas de la sala-comedor-cocina del apartamento, engalanada por un óleo del puertorriqueño Wilfredo Chiesa.

Pierluisi dejó en algún momento la entrevista para trasladarse a la oficina que ha montado en su apartamento – de dos habitaciones- para llamar a una emisora de radio en San Juan.

¿Qué hacen en su tiempo libre?

Carrión: “Cuando consigo un día libre con Pedro, los que tengo que pelear y cabildear, lo secuestro y me lo llevo ‘downtown’  al área de Penn Quarter, que me encanta. Vamos a los museos de arte por allí”.

¿Restaurantes favoritos?

Carrión: “Oyamel, de comida mexicana, me encanta. Es uno de mis favoritos. Me encantan los del chef español José Andrés, como Zaitinya y el Jaleo. Cuando viví en Londres compartía con muchas amigas del Medio Oriente, iraníes y libanesas, por lo que me gusta también la comida mediterránea y árabe”.

Pierluisi:  “En Puerto Rico yo soy más de fondas. Mi plato favorito es el chillo frito con tostones. Acá utilizamos mucho el restaurante Bananas. El restaurante Mío. Gustos variados”.

¿Cocina el Comisionado?

Carrión: “No. Pone la mesa, la recoge, friega o pone las cosas en la máquina lavaplatos. Yo cocino mucho aquí. Me encanta ir a los mercados orgánicos”.
¿Ni desayuno?

Carrión: “Hace buenas tostadas. El me puede traer café a la cama en días especiales. Aquí tenemos una máquina que cualquiera puede utilizar”. Pierluisi: “Yo hago mi desayuno, mis revoltillos”.

¿Qué plato de los que cocina su esposa prefiere?
Pierluisi: “Me encanta la comida criolla, pero es bien engordante y trato de evitarla en las noches. Tratamos de que sea una comida sabrosa, pero baja en carbohidratos”.

Carrión: “Yo le puedo dar piedra y él se la come. Se me puede quemar la comida y se le come. Es tan comelón que es una maravilla”.

¿Cómo conoció a Pierluisi?

Carrión : “Ya era bien amiga de Cari, su hermana, quien es exactamente de mi edad. Cuando tenía entre 10 y 12 años iba mucho a la casa de él, me quedaba a dormir allí y teníamos ‘pajama parties’. Me acuerdo de él jugando baloncesto sin camisa. El era el grande.

En noviembre de 2000 estaba en Puerto Rico, pero viviendo en Nueva York. Pensaba que jamás volvería a vivir en Puerto Rico, por haberme ido tan jovencita. Estaba en un restaurante en el Viejo San Juan con mi hermana, su esposo y un novio americano que tuve, que estaba parqueando el carro…”

Pierluisi casi se acaba de incorporar e interviene: “Me aproveché de que el novio estaba parqueando el carro”.

Carrión:  “Pedro llegó sólo. Mi hermana notó que hubo química, conexión. Después que mi hermana supo que mi relación con mi novio había terminado, ella me convence para que fuera a Puerto Rico un fin de semana para ir a una fiesta mexicana, con mariachis para celebrar su cumpleaños. La noche antes salimos los cuatro, mi hermana su esposo, Pedro y yo, y como dicen en inglés ‘the rest is history’. Después de mi primera cita con Pedro, nos casamos a los seis meses, por lo que después de tantos años viviendo fuera volví a Puerto Rico”.

Cuando ustedes se conocen de adultos, Pierluisi ya no estaba en la vida pública. Fue secretario de Justicia, pero había vuelto a la vida privada. ¿Cómo cambio su vida en el momento en que aspiró a la comisaría residente?

Carrión: “No me enfoco en las pequeñas batallas partidistas. Lo interesante para mí de lo que Pedro hace es que es una plataforma para ayudar a Puerto Rico. Me encanta de la manera en que lo está haciendo. Hay un sacrificio de tiempo. (Pierluisi) trabaja muchas más horas y todo el tiempo en relación a cuando era socio del bufete O’Neill y Borges. Antes teníamos la mayor parte del fin de semana para nosotros. Ahora, tiene que dedicar parte del fin de semana al trabajo”.

Pierluisi: “Cuando entré a la política nuestra relación de pareja cambió. Le dedico mucho tiempo al trabajo. En Puerto Rico trato de estar la mayor parte del día en un domingo familiar. Acá, aunque pueda estar atendiendo medios por teléfono tengo más tiempo para nosotros dos. Caminamos, vamos al cine, salimos a almorzar. De pareja es una vida muy buena”.

¿A diferencia de San Juan, en Washington puede llevar una vida más anónima?

Pierluisi:  “Aquí la vida es más privada, aunque hay puertorriqueños por todos lados. Hay veces que estoy manejando en la calle y me gritan, ‘comisionado’… y me toman fotos. Pero, no es igual que en la Isla”.

En Washington la tasa de asesinatos es también muy alta como en Puerto Rico.  ¿Se sienten más seguros aquí?

Pierluisi: “Nosotros vivimos aquí en un área segura. Somos afortunados”.

Carrión: “Viví mucho tiempo en Nueva York. Y en Londres, sola, tres o cuatro años. Me siento cómoda en centros urbanos”.

¿María Elena, cómo maneja usted los momentos en que atacan a su marido?

Carrión: “No presto mucha atención. Esa es mi personalidad.  No soy politóloga ni dada a estar escuchando mucho lo que dicen o no dicen en la radio. Me interesa el debate de ideas. Tengo muchos amigos populares, independentistas, demócratas, republicanos. Me gustaría ver a Puerto Rico trascender eso”. 

¿Se ve algún día lidiando con una candidatura de su marido a Gobernador?

Carrión: “A lo que él aspira es a estar cuatro años más en Washington (a partir de 2012). Yo encantada con eso. Lo que mi marido desee hacer en un futuro lo apoyo en 100%. Soy su más grande admiradora. Tenemos una relación en la que de verdad somos socios”.

Pierluisi:  “Sé que los dos últimos comisionados terminaron siendo gobernadores de Puerto Rico y la oportunidad pudiera surgir en el futuro, pero no le damos mayor pensamiento porque sabemos que el Gobernador va a buscar la reelección en las próximas elecciones y estar pensando en la política por más de uno o dos años es entrar en la especulación”.

¿Comparten con alguna pareja de miembros del Congreso?

Carrión: “Somos muy amigos (entre otros) de Debbie Wasserman Schultz  (la congresista por Florida que ahora es presidenta del Partido Demócrata de Estados Unidos) y su familia. Ella ha estado de vacaciones en Puerto Rico con su esposo y niños. La vemos aquí socialmente. Comparto sola también con un grupo de amigas que son esposas de congresistas, cuando él está trabajando hasta tarde”.

Pierluisi:  “Cuando a Debbie Wasserman la nombraron presidenta del DNC tuvo una fiesta para familiares y amistades cercanas, así como para la delegación de la Florida. Estuvimos con ella en la mesa, junto a sus papás, su esposo. Nos sentimos muy halagados y contentos de compartir ese momento con ella”.

¿Cuánto tiempo más se dedica a la política, 10 años, 20 años?  ¿Ella le puso un límite? Carrión se ríe. Pierluisi contesta.

Pierluisi: “Ella lo que no quiere es que me retire antes de tiempo. Quiere verme productivo, como mi padre, mientras Dios me dé salud. Eso ayuda hasta en nuestra relación. La gente que no está contenta en su trabajo y la pasa muy mal, me imagino que llegan de mal humor a su casa. ¿Cuánto tiempo más? Soy apasionado e intenso. No hago bien las cosas a medias. Cuándo me metí a la política dejé el bufete, estuve un año y medio en campaña porque no podía hacer bien las dos cosas”.

Hay que tener dinero para dejar el trabajo y dedicarse exclusivamente a una campana electoral.
Pierluisi: “Yo usé el plan de pensiones mío. No tengo deudas, con excepción de un par de hipotecas, pero no tengo capital. María Elena es otro cantar”.

¿Si usted pierde en 2012 se retira de la política activa?

Pierluisi: “El día que el pueblo rechace una aspiración mía voy a regresar a la práctica privada de mi profesión de abogado a tiempo completo.  Si me mantengo activo en la política sería muy limitadamente”.

¿Bajo ese escenario, que usted ha descartado, si pierden las elecciones no buscaría asumir el control del PNP?

Pierluisi: “Tendría que generar unos ingresos y el partido no me va a poder dar esos ingresos. Tengo que pagar mis cuentas. Todavía tengo un hijo estudiando en universidad. Estaría dedicado a la vida privada y no estaría en la política”.

¿Se quedaría en Washington?

Pierluisi: “Nosotros queremos quedarnos con en este apartamento, si podemos, para siempre. El haber estado aquí en el Congreso, pase lo que pase con mi vida política, ya me da una conexión permanente con Washington. Es mi segunda vuelta en Washington”.

Carrión: “Nuestra primera casa seguirá en Puerto Rico”.

Pierluisi: “Pero, nuestro hogar principal, el único que hemos tenido como matrimonio, está en San Juan. Mi conexión principal siempre va a ser Puerto Rico”.

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