Miles de personas responden al llamado contra la criminalidad. Vídeos
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Por Keila López Alicea / keila.lopez@elnuevodia.com
El deseo de construir un mejor Puerto Rico logró ayer que cientos de personas dejaran de lado la comodidad de su hogar y el temor de salir a la calle debido a la ola criminal que nos azota para unirse al llamado iniciado por la sicóloga Moraima Oyola para erradicar la violencia en el País.
Con un grito colectivo, desde todos los rincones del País, personas de todas las edades, religiones y nivel social se reunieron en sus pueblos para participar del evento inicial del movimiento “Pero hoy no es el día”, en los cuales se honró a las víctimas de la violencia y se declaró que es posible lograr que la paz reine en el País si aquellos que lo desean se lo proponen y luchan por su tranquilidad.
“La incidencia criminal está manga por hombro y es hora de que nos unamos y tratemos de hacer un nuevo Puerto Rico”, manifestó Roberto Hernández Orsini, padre de la joven Patricia Hernández, quien fuera asesinada en el 2009 en el Viejo San Juan tras ser usada como escudo en medio de un tiroteo.
Hernández Orsini participó ayer en el evento organizado en San Juan. Allí también estuvieron los padres de la quinceañera Karla Michelle Negrón, quien falleciera a raíz de un balazo que recibió en la cabeza durante la Despedida de Año.
Un video en honor a víctimas inocentes del crimen -entre ellas Patricia y Karla Michelle- fue transmitido en los eventos como recordatorio de las vidas que se han perdido.
Ni la lluvia los detuvo
El clima conspiró para que la lluvia estuviera presente en varios de los eventos -como sucedió en Guaynabo y San Juan- pero esto no amilanó los ánimos de los presentes.
Completamente mojadas, cientos de personas caminaron por la PR-199 desde el Centro de Bellas Artes de Guaynabo para unirse al llamado iniciado por Oyola.
Jóvenes en zancos, danzores de varias iglesias, niños de la Liga Atlética Policiaca y estudiantes aún vistiendo su uniforme escolar no dejaron de celebrar con las canciones a favor de la paz y el llamado para que cada uno sea un agente de cambio en la sociedad.
“Es hora de que la sociedad se levante. No podemos dejarle el País a los maleantes, no podemos seguir viviendo asustados”, expresó Carmen Álvarez desde el evento en Guaynabo.
En el Parque Central en San Juan se reunieron alrededor de 120 personas que, a pesar de la lluvia, participaron del pase de antorcha y llevaron pancartas con diferentes mensajes que invitaban a la ciudadanía a luchar por la paz.
El comienzo de la actividad de San Juan -que fue dedicada a Karla Michelle- se atrasó alrededor de media hora por la lluvia.
Sin embargo la inclemencia del tiempo fue vista por algunos de los participantes como un símbolo de que a pesar de toda adversidad permanecerán con la encomienda de disminuir la violencia en la Isla.
Mientras, en Ponce, poco antes de las 5:00 p.m. la plaza Las Delicias fue tomando vida cuando decenas de personas se ubicaron frente a la calle Concordia para dar comienzo a una marcha.
Los jóvenes miembros de la banda Koban de los Centros Sor Isolina Ferré pusieron el toque musical que hacía que la gente se uniera a la manifestación o saliera de sus hogares o centros de trabajo para echar un vistazo.
Ya en la calle Concordia, se le unieron los estudiantes del Liceo Ponceño. La gente caminaba con o sin pancartas rumbo al arco de la Pontificia Universisad Católica de Ponce. Allí hubo un acto protocolar en el que participó la alcaldesa, Mayita Meléndez y la pastora Claudina Brinn.
“Hoy no es el día y los demás tampoco” indicaba la pancarta de Mery Costa. “Me preocupa, no tanto la perversidad de los malos, sino la indiferencia de los buenos”, dijo la mujer.
Señaló que cada ciudadano debía aportar a mejorar la calidad de vida.
Luz de esperanza
El momento culminante del evento en todos los municipios fue el encendido de un pebetero que simbolizaba la esperanza. El fuego fue creado con la llama de las antorchas que seis víctimas de la violencia cargaron en un recorrido que honró su fortaleza.
Niños víctimas de ‘bullying’, mujeres sobrevivientes de violencia doméstica, hombres en contra del narcotráfico, empresarios que han sufrido robos, maestras contra la deserción escolar y familias en contra del maltrato infantil protagonizaron el evento en toda la Isla. El protocolo varió en Guaynabo, donde un grupo de confinados recibió un permiso especial para expresarse en contra de los asesinatos y el gobernador Luis Fortuño se unió a ellos al momento de entregar la antorcha.
En Ponce, las lágrimas dijeron presente entre los asistentes cuando se les exhortó a darse un abrazo. En Guaynabo, no faltaron los aplausos y gritos de emoción.
“Este es el mejor esfuerzo que se puede hacer. El pueblo comprendió que esto no puede seguir así y hay que cambiarlo. Hay esperanza y se puede lograr un cambio”, señaló Luis Romero, quien perdió a su hijo Julián el año pasado a manos de un adolescente de 14 años que lo apuñaló.
En las redes sociales, las fotos de los participantes evidenciaron que el llamado de “Pero hoy no es el día” retumbó en todos los rincones de la Isla.
Las reporteras Istra Pacheco, Brunymarie Velázquez y Gloria Ruiz colaboraron con esta nota.
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