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Puerto Rico Hoy
28 de enero de 2012
 

Habla a la fiscalía agente vinculado al caso Lorenzo

William Marrero ha sido interrogado en múltiples ocasiones

Ana Cacho compartió con William Marrero antes y después de la muerte del niño Lorenzo. (Archivo El Nuevo Día)

Por Ricardo Cortés Chico / rcortes@elnuevodia.com

William Marrero, uno de los tres hombres que compartió con Ana Cacho la noche en que fue asesinado su hijo Lorenzo González, está cooperando con las autoridades y figura como uno de los testigos de la fiscalía, confirmaron dos fuentes con conocimiento directo de la pesquisa.

Según las fuentes, el Departamento de Justicia al parecer aceptó la versión de Marrero de que no estaba en la casa de Cacho en el momento en que Lorenzo fue asesinado en la madrugada del 9 de marzo de 2010, aunque sí ha reconocido que estuvo antes con ella y que fue al hospital donde atendían al niño cuando fue avisado de lo ocurrido.

Según las fuentes, Marrero prestó una declaración jurada y ha sido interrogado seis o siete veces. De hecho, fuentes confirman haberlo visto en múltiples ocasiones acompañado por su abogada, Mayra López Mulero, en el Departamento de Justicia en Miramar.

El testimonio de Marrero Rivera se alega sirve para verificar algunos asuntos previos y posteriores al ataque contra el niño que al momento de los hechos solo tenía 8 años. “Él dijo de lo ocurrido antes y después, pero no de los hechos como tal porque no estaba allí”, comentó una de las fuentes.

Supuestamente, Marrero Rivera alegó que se fue recién pasada la medianoche de la casa de Cacho. Después, Arnaldo “Naldy” Colón, un amigo de Cacho, lo llamó para indicarle lo ocurrido y Marrero Rivera fue al Centro de Diagnóstico y Tratamiento (CDT) de Dorado, donde Cacho había llevado al niño moribundo tras encontrarlo herido.

Más tarde en la mañana, Marrero Rivera volvió a la casa de Cacho, pero ya en ese momento los familiares de la mujer habían limpiado la escena del crimen, tras haber sido autorizados a ello por Mariela Santini, la primera fiscal que investigó el caso.

Marrero Rivera declaró que días después de los hechos cortó el contacto y dejó de contestar las llamadas de Cacho, Colón y otros allegados a la familia de ella, supuestamente por temor a que estuvieran tratando de implicarlo en algún esquema de encubrimiento de los sucesos.

Las fuentes dijeron que Marrero Rivera no ha recibido ningún tipo de inmunidad ni acuerdo de cooperación, porque las autoridades no consideran que haya cometido ningún delito en relación a estos hechos.

De hecho, la agencia federal para la cual Marrero Rivera trabaja como agente, Inmigración y Control de Fronteras (ICE) lo reinstaló en su puesto tras un tiempo de suspensión, cuando se cercioró de que la relación de este con el caso Lorenzo es en calidad de testigo y no de sospechoso. Actualmente, el hombre está asignado a una base de ICE en Texas.

Misterio en torno a Naldy

Con Cacho también compartieron la noche de los hechos Colón y Jesús Jenaro Camacho, quien en ese momento era su novio. Cacho y Colón han sido señalados públicamente por funcionarios del Departamento de Justicia como sospechosos de la muerte, aunque ambos han negado ser los asesinos.

De Colón, un amigo de muchos años de Cacho que visitaba con frecuencia su residencia, las autoridades no han hecho ninguna afirmación categórica en torno a si lo consideran sospechoso o no de algún delito relacionado con la muerte de Lorenzo.

Cacho ha dicho que dormía sola en su residencia cuando su hija menor la despertó para indicarle que Lorenzo sangraba en su cama. Según su versión de los hechos, lo tomó en sus brazos y de inmediato lo llevó al CDT.

No queda claro de momento en qué momento, y cómo, Colón se enteró de lo ocurrido para que pudiera llamar a Marrero Rivera.

El caso Lorenzo, que pareció dormir durante los pasados meses, ha vuelto a tomar vida en días recientes, con la revelación de que la División de Homicidios de Bayamón está volviendo a interrogar testigos, entre estos Ahmed Alí González, el padre del niño, quien fue entrevistado el jueves en la Comandancia de Bayamón.

Ahmed González, quien está divorciado de Cacho, tiene la custodia de las otras dos hijas procreadas con ella durante el matrimonio, las cuales estaban en la casa la noche de los hechos y son testigos esenciales en el caso.

La menores, que tenían 5 y 13 años al momento de los hechos, sufrieron un grave trauma emocional tras al suceso, pero, según fuentes, han comenzado a superarlo y ya han dado declaraciones sobre lo ocurrido a su hermano.

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