Mujer admitió haberse reunido con el grupo para consumir drogas y alcohol previo al asesinato. Fotos
Por Osman Pérez Méndez /operez@elnuevodia.com
El juicio contra George Tsouratakis, acusado de asesinato por los hechos ocurridos en abril del año pasado en el estacionamiento del hotel La Concha, continuó ayer en la tarde luego de un largo receso.
El juez Enrique Arias, de hecho, explicó a los presentes en la sala que había sufrido percances de salud, lo que a su vez habría causado retrasos en el caso.
Tsouratakis enfrenta cargos de asesinato, tentativa de asesinato y violación a la Ley de Armas por la muerte de Orlando Ramos Ortiz, alias “Orlan”. Por este caso también está acusado de asesinato Jaime Nadal González, quien fue apresado en Connecticut y extraditado hace pocos días a Puerto Rico. Según la fiscalía, ambos se pusieron de acuerdo para asesinar a cuchilladas a Ramos Ortiz.
Ayer la jornada comenzó con al menos dos horas de retraso, y, tras un extenso debate entre fiscalía y defensa para acordar fechas tentativas para la continuación del juicio, la madre de Tsouratakis estalló en llanto y cólera en un pasillo del tribunal al percatarse que el juicio podría extenderse hasta abril próximo.
La fiscalía, representada por las fiscales Rosaida Meléndez y Elba Acevedo, prosiguió con el interrogatorio a Roxanne St Sing, una persona que conocía a Tsouratakis, a su novia Natalie Londoño, Nadal y el occiso, y que dijo que el grupo se había conocido a través de ella.
De hecho St. Sing explicó que Ramos Ortiz, quien presuntamente traficaba con drogas y pastillas, había sido amante de ella, y que Nadal era pareja suya para cuando sucedieron los hechos.
St. Sing, quien admitió que días antes del crimen había compartido con el grupo y había consumido drogas y alcohol en grandes cantidades, narró el encuentro que hubo en la habitación del hotel La Concha cuando vio por última vez al acusado. Allí se encontraron Tsouratakis, Natalie, Nadal y Orlan. Dijo que el encuentro había sido amistoso.
La testigo entonces narró una conversación telefónica que tuvo con Tsouratakis el día de los hechos, 12 de abril, en al que le había expresado su molestia porque Orlan no había conseguido unas pastillas de Percocet que le habían encargado y porque Orlan había llamado a su novia para invitarla a salir a festejar su cumpleaños.
St. Sing describió también los días posteriores al crimen y como fue a dar con la Policía. Esta parte de su testimonio avivó un poco al jurado, cuyos miembros estaban adormecidos ante las constantes reclamaciones de la defensa liderada por el abogado Antonio Figueroa, que desataban eternos debates con el juez.
St. Sing describió que luego de saber por las noticias lo ocurrido y contactar un número que resultó ser de alguien de la Policía fue citada y llevada a un cuartel para ser interrogada. Dijo que durante varias horas le preguntaron por el teléfono de Nadal, pero no lo quiso dar. El interrogatorio fue en presencia de su hija.
“Luego me llevaron a otro lugar donde estaba usted”, le dijo la testigo a la fiscal Meléndez. “Trajeron una pizza que sabía horrible. Siguieron preguntando. No dije nada. Y usted comenzó a gritar y tirar cosas. Me dijo que tenía un problema de actitud y yo le dije que usted también”.
La testigo dijo que luego la fiscal señaló que la situación no era la mejor para su hija y que le permitió irse a su casa.
St Sing afirmó que posteriormente decidió declarar, pese a que sentía mucha presión porque tendría que hablar de su uso de drogas.
En el contrainterrogatorio, la defensa resaltó el hecho de que St. Sing había tenido una relación con el occiso y que era novia de Nadal al momento de los hechos, así como el historial criminal de Nadal.
El juicio contra Tsouratakis debe continuar el próximo martes 31 de enero en la tarde. Para ese mismo día está pactado el inicio de la vista preliminar contra Nadal.