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31 de agosto de 2012
 

Intimidad dolorosa

Para muchas féminas, es difícil hablar sobre cómo se afectan sus relaciones sexuales después de la menopausia

 

Por Ileana Delgado Castro / idelgado@elnuevodia.com

Para casi ninguna mujer es un secreto que la llegada de la menopausia trae consigo una serie de cambios hormonales, que tienen una evidente repercusión en su estilo de vida.

Una etapa en la que, gradualmente, hay pérdida de funcionamiento ovárico y disminución en la producción de hormonas, especialmente de estrógeno. Lo que, a su vez, provoca que muchos tejidos alteren su estructura o su función.

Uno de ellos es el adelgazamiento de las paredes vaginales, que se conoce como atrofia vaginal, lo que eventualmente puede causar que las relaciones sexuales sean dolorosas (dispareunia, por su término médico). Esto puede provocar inflamación, lesión y la subsecuente infección, debido a la fragilidad aumentada de estos tejidos.

“La atrofia vaginal es una condición normal que eventualmente todas las mujeres -según van envejeciendo- la van a manifestar. Lo que vemos es que el epitelio (la piel) de la vagina, en lugar de ser ancho y ondulado, se pone fino y liso debido a la disminución en la producción de estrógeno del ovario”, explica el doctor Rubén Mercado, presidente de la Sociedad de Menopausia de Puerto Rico.

Esto ocasiona cambios en el área vaginal, como menos circulación sanguínea y menos ca pacidad para retener humedad. También provoca que los labios menores (labios vaginales) se pongan más pequeños.

Igualmente, aparecen situaciones no relacionadas a la intimidad, pero que impactan la calidad de vida de la paciente. Por ejemplo, infecciones vaginales, cistitis o picor y ardor al orinar relacionados a la atrofia, y que se deben atender.

Esto se debe, agrega Mercado, a que al llegar la menopausia el estrógeno (estradiol) que se produce en el ovario disminuye marcadamente y, según pasa el tiempo, la vagina no recibe esa estimulación y el epitelio va disminuyendo en grosor y tornándose muy frágil.

Pero una de las dificultades es que la mayoría de las mujeres dan por sentado que se trata de “un problema de la edad” y no se lo dicen a su médico. Además de que muchos profesionales de la salud tampoco les preguntan a sus pacientes sobre este tema, acepta Mercado.

De hecho, hay estudios que apuntan a que la mayoría de las mujeres con atrofia vaginal sufren en silencio. Con el agravante de que, sin tratarse, los síntomas persisten y la calidad de vida se afecta.

“El no poder estar activa sexualmente debido al dolor que produce la relación sexual, acoplado al aumento en uso de pastillas para la erección masculina, trae como consecuencia problemas en la relación marital”, advierte Mercado, tras resaltar que cerca de un 25% de las mujeres posmenopáusicas tendrán relaciones sexuales dolorosas. A lo que se añade ardor o frecuencia urinaria, lo que provoca que la paciente se vea en la necesidad de usar antibióticos y antisépticos.

“La mayoría de las mujeres reconocen los síntomas vasomotores como los sofocones o la sudoración excesiva, pero no saben identificar o verbalizar que tienen atrofia vaginal”, indica el ginecólogo, mientras resalta que hay formas de contrarrestar muchos de los problemas para vivir una vida plena.

“En el protocolo de tratamiento de la Sociedad Nacional de Menopausia (NAMS) (www.menopause.org) se recomienda tratar primero algún humectante vaginal que, por lo general, en mujeres más jóvenes resuelve el problema. Muchas no mejoran y eventualmente la mayoría necesita tratamiento local con estrógeno”, explica Mercado.

El reemplazo hormonal puede ser otra opción de tratamiento para mujeres posmenopáusicas con atrofia vaginal, síntomas vasomotores (calentones y sudoración) y riesgo de osteoporosis.

Sin embargo, los profesionales de la salud han resaltado la importancia de individualizar cada tratamiento y, a base de los factores de riesgo y síntomas, decidir qué es lo más adecuado para cada paciente.

Síntomas comunes

• Sequedad vaginal

• Ardor y dolor durante la relación sexual

• Flujo vaginal

• Ardor al orinar

• Irritación vaginal

Fuente: Recopilado por El Nuevo Día

Lo que te puede ayudar

Lo primero que debes hacer es reconocer que con la edad vamos a tener cambios, tanto físicos como mentales y sociales. Pero hay muchas cosas que puedes hacer para tener una salud sexual placentera y saludable. Entre ellas:

• Mantén un estilo de vida que incluya ejercicios, buena alimentación, dormir adecuadamente e hidratarse bien.

• Aprende a utilizar lubricantes y cremas que te ayuden a combatir la resequedad, tanto vaginal como de la piel.

• Un patrón regular de actividad sexual ayuda a preservar la habilidad. Recuerda: lo que no se usa se atrofia.

• Hay colchones ortopédicos y camas de posiciones que te pueden ayudar a tener el acto sexual de forma más placentera.

• Los juguetes eróticos pueden ser parte de la relación de pareja, ya que fomentan la diversidad. Su uso no es exclusivo para los jóvenes.

• Recuerda que el afecto y el cariño son necesarios a cualquier edad. La sexualidad no se limita al acto de penetración; un abrazo, una caricia o un beso y sentir que alguien se preocupa por ti te redondea la vida.

Fuente: Recopilado por El Nuevo Día

Algunos cambios

• Reducción en la lubricación vaginal y aumento del tiempo requerido para obtenerla.

• Adelgazamiento de las paredes vaginales.

• Estrechez del canal vaginal y reducción en la elasticidad del tejido.

• Aumenta la posibilidad de infecciones en la vagina y la vejiga.

• Posible irritación o laceración durante la relación sexual, debido a la falta de lubricación.

• Disminución del deseo sexual, debido a que en la menopausia la producción de hormonas, como el estrógeno y la progesterona, se reduce dramáticamente.

Fuente: Recopilado por El Nuevo Día

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