Investigan ola de robos domiciliarios a residentes chinos en Puerto Rico
Detectan preocupante patrón de robos domiciliarios contra orientales.Vídeo
Por Ricardo Cortés Chico / rcortes@elnuevodia.com
Casi siempre son dos o tres personas. Entran a las casas enmascarados y armados con cuchillos, armas de fuego y pistolas “taser”. No importa si es de día o de noche. Es casi como cualquier robo domiciliario, salvo un detalle: todas las víctimas son comerciantes chinos.
Se trata de una modalidad reciente de robos domiciliarios que se ha identificado mayormente en la zona metropolitana de San Juan y pueblos limítrofes. Las víctimas son los dueños de restaurantes de comida china o sus familiares, quienes suelen terminar heridos, amordazados y sin sus ahorros.
“Esto comenzó hace dos o tres meses. La preocupación es que esto siga repitiéndose. Somos una población tranquila que viene aquí solo a trabajar”, dijo a El Nuevo Día Bu Dey Chen, quien se hace llamar Carlos Chao para facilitar la pronunciación de su nombre y quien es el representante oficial en la Isla del gobierno chino como director de la Comisión Ultramarina de China.
La Policía investiga nueve casos ocurridos desde finales del año pasado, cinco en la región policiaca de San Juan y otros cuatro en la de Bayamón. Pero Chao dijo que no todos los casos son denunciados, y sostuvo que a la Comisión ha llegado información de al menos 20 robos en los pueblos de Caguas, Cataño, Cayey, Humacao y Manatí.
Los chinos son blanco fácil de los criminales por varias razones, pero principalmente porque su desconocimiento de los idiomas español e inglés les dificulta denunciar los crímenes que se cometen en su contra.
Además, guardan cuantiosas cantidades de dinero en efectivo en sus casas porque las barreras de comunicación les dificulta el uso de los bancos.
“Los chinos no hablamos mucho y usualmente no denuncian lo que les pasa si es poco lo que se llevan o no les hacen nada”, dijo Chao. “Algunos están aprendiendo a usar los bancos después de esto (los robos)”, destacó Chao.
Comunidad invisible
La comunidad china vive en Puerto Rico de manera muy discreta.
Hay restaurantes chinos en prácticamente todas las esquinas del País y también poseen negocios como lavanderías y hospederías. Pero su integración a la comunidad puertorriqueña es mínima.
De hecho, nadie está seguro siquiera ni de cuántos chinos viven en Puerto Rico. El censo del 2010 contó 2,187, pero Chan dice que llegan a 6,000. El sociólogo Jorge Duany, el principal estudioso del tema migratorio en Puerto Rico, confirmó que la presencia de la comunidad china en Puerto Rico ha sido “muy poco investigada”.
Los ladrones, sin embargo, sí han advertido su presencia y se la están haciendo pasar muy mal.
“Antes había asaltos pero era mayormente a los negocios de comida y no eran tan continuos como ahora ni en las casas. Hay algunos que hasta están hablando de salir de sus negocios para irse a los Estados Unidos”, señaló.
El representante chino dijo que sabe de un caso en que los ladrones se llevaron $21,000 en efectivo de la residencia de un comerciante chino.
Chao señaló que algunas de las experiencias de las víctimas han sido aterradoras. A una mujer, por ejemplo, los asaltantes intentaban obligarla a darles el dinero amenazándola con cortarle la mano. “Ella terminó desmayándose”, señaló.
A otra víctima lo amenazaron con secuestrarle a su hijo de 10 años si no les daba más dinero del que ya habían encontrado en la residencia.
A otro hombre, en Caguas, le daban choques eléctricos con una pistola “taser” para obligarlo a señalar donde escondía el efectivo.
“En un caso en San Juan, a la víctima le rompieron un brazo para que hablara”, dijo Chao, quien recopila información detallada de los robos para llevársela al secretario de Estado, Kenneth McClintock.
Investigación en pañales
El teniente Ferdinand Acosta, jefe de la División de Robos de la Policía en San Juan, dijo que podría tratarse de una misma organización, pero no puede asegurarlo porque la investigación apenas comienza.
Por el momento, la Policía recopila información de las distintas regiones policiales para tener una idea de cuán grave, frecuente, y repetitivos son los casos en todo Puerto Rico.